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El Banco de España no intervendrá en los precios de la vivienda "ligeramente sobrevalorados" porque prevé que bajarán por la ralentización económica

Unos obreros reformando una casa.
Reuters
  • El Banco de España no intervendrá en los precios de la vivienda porque prevé que su incremento se verá contenido por la ralentización económica, según El País.
  • En su Informe de Estabilidad Financiera, señala que "los indicadores del mercado inmobiliario tampoco presentan de momento señales de riesgo, ya que el aumento sostenido de los precios de la vivienda todavía no se ha traducido en una sobrevaloración generalizada".
  • Además, afirma que los precios de la vivienda usada se han desacelerado recientemente, mientras que los de la vivienda nueva han elevado su ritmo de crecimiento, aunque destaca que "permanecen aún en torno al 30% por debajo de los máximos alcanzados en el tercer trimestre de 2007".
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El Banco de España no tiene previsto aplicar todavía medidas de choque para parar el encarecimiento de los precios de la vivienda, a pesar de que reconoce que podrían estar "ligeramente sobrevalorados". Ya en septiembre, la institución monetaria descartaba que España estuviese en camino de sufrir una nueva burbuja inmobiliaria, asegurando que "el precio de la vivienda no está, en promedio, alejado de su valor de equilibrio".

Más recientemente, su Informe de Estabilidad Financiera de otoño reiteraba ese análisis, destacando que la "elevada heterogeneidad geográfica y por segmentos" del mercado inmobiliario. El documento reconocía que el encarecimiento de la vivienda "tanto para vivienda nueva como usada, ha tendido a moderarse en aquellas áreas en las que los precios habían crecido en mayor medida desde su mínimo post-crisis".

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Sin embargo, también constata que "el ritmo de aumento de los precios se ha mantenido y, en algunos casos, se ha intensificado en aquellas zonas en los que los precios se habían recuperado más lentamente". Este comportamiento asimétrico de los precios, sumado la desaceleración "generalizada" de las compraventas, lleva al Banco de España a detectar "una cierta convergencia y reequilibrio en las tasas de variación de los precios".

A la vista de este diagnóstico, el organismo que dirige Pablo Hernández de Cos ha decidido no intervenir todavía sobre los precios de la vivienda, según public El País. En un artículo publicado este jueves, se asegura que hay consenso en el seno del Banco de España sobre el incremento de los requerimientos de capital a la banca como vía para frenar la concesión de hipotecas y, al mismo tiempo, de frenar el encarecimiento de la vivienda.

La institución monetaria considera que la aplicación de estas medidas no es necesaria de momento, dado que augura que la ralentización económica provocará un deterioro en el mercado inmobilario. Por ello, como publica el diario del Grupo Prisa, el banco central ha decidido esperar un año para endurecer sus exigencias a la banca para que acumule colchones anticíclicos.

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En su informe de otoño, el Banco de España señala que "los indicadores del mercado inmobiliario tampoco presentan de momento señales de riesgo, ya que el aumento sostenido de los precios de la vivienda todavía no se ha traducido en una sobrevaloración generalizada". Todo ello, en un contexto a lo largo del año de "ralentización de la actividad en el mercado inmobiliario" tanto en la demanda como en la oferta.

Indicadores de precio de vivienda y sus desequilibrios, según el Banco de España
Banco de España

Además, el texto apunta a que los precios de la vivienda usada se han desacelerado recientemente, mientras que los de la vivienda nueva han elevado su ritmo de crecimiento "acercándose a su máximo histórico", aunque reconociendo que "permanecen aún en torno al 30% por debajo de los máximos alcanzados en el tercer trimestre de 2007". 

El Banco de España atribuye la desaceleración de la actividad inmobiliaria durante este año "a la desaceleración de la demanda de
compradores nacionales" y a los últimos cambios regulatorios en el mercado hipotecario. Además, el regulador asegura que sus indicadores dan a entender que los precios "se encuentran ya alrededor de su nivel de equilibrio", a pesar de que reconoce "un elevado grado de incertidumbre".

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