El Banco de España pide que trabajadores y empresas acepten una moderación de márgenes y pérdida de poder de compra por la inflación: "Es inevitable"

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España
Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España
Europa Press

Toca apretarse el cinturón. Ese es básicamente el mensaje lanzado hoy por el Banco de España, ante la pérdida de poder adquisitivo que sufren hogares y empresas.

"Los agentes han de aceptar que, a escala agregada, la pérdida de poder adquisitivo del conjunto de las rentas de la economía es inevitable", afirma el Banco de España en su Informe anual 2021, publicado hoy.

"La naturaleza de la perturbación exige que empresas y trabajadores acepten, respectivamente, una moderación de sus márgenes y una cierta pérdida de poder de compra de sus salarios", añade el organismo dirigido por Pablo Hernández de Cos.

Desde hace meses, los hogares españoles ven cómo su poder de compra se va escapando por un agujero abierto por la inflación: con el mismo dinero ahora pueden permitirse menos que antes

La subida de precios golpea a todos los bolsillos, pero duele más a quien menos tiene. Según cálculos del Banco de España, el impacto de la inflación en hogares con menos renta es 1,2 puntos porcentuales superior al de los que tienen mayor renta. 

Entre abril de 2021 y marzo de 2022, las familias con mayor renta gastaron un 4,3% más (1.329 euros al año) por el aumento del precio de la cesta de la compra, mientas que las rentas bajas tuvieron que aumentar su gasto en un 5,6% (618 euros más al año).

Pero también las empresas sufren los efectos de la inflación en forma de un aumento de costes energéticos y de materiales que ahoga los márgenes y pone en riesgo su viabilidad. El propio Banco de España advirtió a finales de abril de que muchas empresas afectadas por la guerra en Ucrania podrían ahora tener problemas para devolver préstamos y entrar en riesgo de impago.

La inflación ha prendido fuego a la economía. Pero hecho el daño, la primera regla es asumir que es imposible neutralizar completamente el impacto que viene. Lo que puede hacerse es mitigarlo. Esa es la tesis del Banco de España.

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"Si las empresas exigieran precios de venta más altos para compensar sus aumentos de costes y los trabajadores demandaran incrementos salariales", avisa, el resultado sería una peligrosa espiral de subidas de precio. Todo subiría (precios finales y salarios) y por ende volveríamos a encontrarnos ante la misma pérdida de poder adquisitivo, pero con más inflación.

Para el organismo, si todos (empresas y trabajadores) trataran de mantener su capacidad adquisitiva (vía subida de precio a los productos para mantener márgenes, o mediante subidas salariales indexadas a la inflación, respectivamente), no sólo no sería un éxito como respuesta, sino que implica "los costes asociados a una tasa de inflación elevada, como son pérdidas de eficiencia y aumentos de la desigualdad".

Cómo deberían repartirse las cargas, según el Banco de España

El reparto de costes entre trabajadores y empresas es una realidad. Otra cosa es que sea la realidad que conviene a todos (en términos de igualdad y progresividad) o una respuesta pactada. 

Según el informe del Banco de España, por el momento las empresas no están trasladando al precio de venta todo el incremento de sus costes, sólo una parte. De la misma forma, añade, los salarios no están creciendo al ritmo de la inflación, ni mucho menos.

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El organismo marca algunas pautas que, según su criterio, debería seguir un reparto de cargas equitativo. Unas enfocadas a empresas y, otras, a los hogares, pero todas tienen en común que el reparto de cargas debe reconocer que la inflación golpea, pero no duele igual.

Hay empresas que, por ejemplo, pudieron resistir mejor a las consecuencias de la crisis del COVID-19 y están en mejor posición de partida a la hora de asumir cargas. Otros sectores, en cambio, como el del transporte o el turismo, no sólo se hundieron durante 2020, sino que ahora son los que más están sufriendo el incremento de costes energéticos. Una subida adicional de costes (salariales) podría ser la gota que colma el vaso.

La solución a esto sería combinar un pacto estatal de rentas "con mecanismos que permitan adaptar el acuerdo a las diferencias de productividad y actividad que existen entre empresas y sectores". 

En el caso de los hogares, el informe constata que las condiciones de algunas familias se han visto "particularmente afectadas de forma adversa por el encarecimiento de la energía". Por esta razón, añade, "sería deseable que el pacto de rentas implicase una menor merma de recursos para estos agentes".

Subida salarial: tomar como referencia la inflación subyacente y proteger el empleo

Pero si la respuesta tiene que modularse en función de qué sector o segmento de la población tiene mayor necesidad, no tiene sentido vincular automáticamente una subida salarial al IPC, avisa el Banco de España: "sería deseable que se evitaran fórmulas de indiciación automática de los salarios a la inflación pasada o de cláusulas de salvaguardia. 

En su lugar, el pacto de rentas debería consistir en compromisos plurianuales sobre incrementos salariales y la protección del empleo. En el caso de la subida salarial, añade, debería estar inspirado en la inflación subyacente (en abril un 4,4%), excluyendo el porcentaje asociado a productos energéticos. 

Tope a los beneficios empresariales

El Banco de España también hace referencia a "un compromiso empresarial explícito de moderación de márgenes", o lo que es lo mismo, una suerte de tope al aumento de beneficios empresariales.

Esto "ayudaría a limitar la traslación de los aumentos de costes a los precios finales y maximizaría las ventajas de la moderación salarial en términos de competitividad empresarial", añade el informe.

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