Compra ahora y paga en dos meses: los bancos entran en el negocio del pago aplazado y presionan a unas 'fintech' en horas bajas

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SeventyFour/Getty Images

Los bancos se lanzan cada vez más a las aplicaciones y servicios tecnológicos. Ahora, lo hacen con los de compra ahora y paga después (BNPL, por sus siglas en inglés). El pago a plazos de siempre, pero con la diferencia de que ahora se hace online y, en muchos casos, no paga el cliente sino el comercio. 

Estos servicios, que en los últimos años han sido coto exclusivo de las fintech —que han llegado a alcanzar niveles de gigantes como la sueca Klarna (valorada en unos 45.600 millones de euros) o la australiana Afterpay que cotiza con una valoración de 19.900 millones de dólares australianos (13.415 millones de euros)—, han captado la atención de los bancos, que no quieren perder de vista un lucrativo negocio. 

Santander lanzó su plataforma Zinia en Openbank a comienzos de año para entrar en el negocio del pago aplazado, que en el sector se conoce con el anglicismo de buy now, pay later (compra ahora y paga después). Zinia fue el primer producto lanzado por su división Digital Consumer Bank. 

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Un año antes, Santander reorganizó su negocio agrupando bajo este nombre la tecnología de su filial digital, Openbank, y Santander Consumer Finance. El objetivo era aprovechar las sinergias de las dos divisiones para crear productos digitales, así como el conocimiento de la división de crédito al consumo. 

"Es la primera vez que un banco con el tamaño de Santander tiene la tecnología para competir de igual a igual con las fintech", decía Ezequiel Szafir, CEO de Openbank, en aquel momento a Business Insider España.

El lanzamiento de este servicio fue en Alemania y se espera que llegue a España durante este ejercicio. Sin hablar de metas, la entidad señalaba que la nueva plataforma nacía con más de 63.000 puntos de venta adheridos en Europa. 

La combinación del BNPL y el crédito al consumo 

Fue el primero, pero no ha sido el último. En la presentación del nuevo plan estratégico de CaixaBank, su CEO, Gonzalo Gortázar, ponía el foco también en la importancia de adaptarse a las necesidades de los clientes y probar nuevas actividades como el BNPL. 

En aquel momento, los directivos de la entidad hicieron referencia a su tarjeta MyCard, que permite fraccionar las operaciones superiores a 40  euros (entre 2 y 12 meses, y hasta 24 meses para compras superiores a 600 euros). 

Unos días después, la entidad comunicaba al mercado el lanzamiento de iZZinow, un servicio de dentro del segmento del compra ahora y paga después. Un servicio que irá de la mano de la tarjeta MyCard, ya que es necesario contar con este plástico para poder activar el servicio. La entidad espera que, antes del verano, el servicio esté disponible para el 100% de los clientes que cuentan con este medio de pago, con 7,2 millones de tarjetas emitidas en España. 

CaixaBank ofrecerá la posibilidad de fraccionar el pago en 2 meses de forma totalmente gratuita, sin intereses ni comisiones, o ampliarlo hasta 12 meses con intereses.

Las fintech como Klarna apuestan más por la primera opción, la de ofrecer pagos en diferido de pequeñas cantidades (con tickets que en muchas ocasiones no superan los 100 euros) en 2 o 3 meses (se cobra una penalización si el cliente se retrasa en el pago). 

Esto, junto a sus algoritmos, les permiten mantener la morosidad a raya y los ingresos provienen de la tarifa que cobran a los comercios por ofrecer su servicio. 

Bankinter lanza un servicio que permite aplazar recibos 

En esta línea, Bankinter anunció también hace unas semanas su servicio Paga Cómodo, con el que permitirá a sus clientes decidir cómo pagar cualquier gasto o movimiento de un importe superior a 90 euros cargado en cuenta corriente en los últimos 3 meses. 

Este servicio permite el fraccionamiento de cualquier movimiento en cuenta: recibos domiciliados, pagos a través de Bizum, todo tipo de transferencias realizadas, impuestos, movimientos de la tarjeta de débito, retiradas en cajero a débito e incluso el propio recibo de la tarjeta.

En un comunicado, la entidad señala que esto incluye los cargos ejecutados tanto en las cuentas de las que el cliente sea titular en Bankinter, como las que tenga en otras entidades y que hayan incluido en el servicio de agregación de cuentas disponible en la web comercial de Bankinter.

Este nuevo servicio, que se engloba en las llamadas soluciones de compre ahora, pague después, señala la entidad en la misma nota, supone en la práctica que el cliente podrá pagar cómodamente un determinado gasto tanto en el mismo momento del cargo, como también los realizados hasta tres meses atrás, ofreciendo así una segunda oportunidad a cualquier decisión de pago.

Klarna ha desatado las dudas: incertidumbre en las 'fintech'

Las fintech de este tipo de pago aplazado han crecido en los últimos años con fuerza, en parte en un contexto de restricciones de movimiento por la pandemia que han llevado al comercio electrónico a cifras récord. 

Algo que unido a un momento dulce para las financiaciones de empresas, con el grifo de la liquidez abierto y rondas millonarias que daban oxígeno para crecer a las compañías, ha permitido que algunas de las empresas del sector se conviertan en gigantes. 

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Sin embargo, ahora que el contexto económico ha cambiado, con el miedo a una posible recesión acechando y una inminente subida de tipos, el negocio pisa el freno. Klarna anunció hace unos días sus planes para despedir a un 10% de la plantilla, unas 700 personas, según apuntó su fundador y CEO, Sebastian Siemiatkowski, en el blog de la empresa, que previamente había mandado a la plantilla en un videocomunicado. 

"Por mucho que nos guste que sea así, Klarna no existe en una burbuja. Atendemos a 400.000 comercios y 150 millones de consumidores, lo que significa que tenemos un profundo impacto en el mundo. Al mismo tiempo, estamos muy influenciados por ella", escribió Siemiatkowski para poner en contexto los recortes de plantilla. 

"Y, cuando establecimos nuestros planes de negocios para 2022 en el otoño del año pasado, era un mundo muy diferente al de ahora. Desde entonces, hemos visto cómo se desarrollaba una guerra trágica e innecesaria en Ucrania, un cambio en la confianza de los consumidores, un fuerte aumento de la inflación, un mercado de valores muy volátil y una probable recesión. Todo lo cual ha marcado el comienzo de un año muy tumultuoso", añadía el directivo. 

El problema de generar más endeudamiento 

El sector tampoco ha estado exento de las críticas ante su modelo. Por un lado, algunas voces apuntan que el negocio del pago aplazado fomenta el consumismo y el endeudamiento. Sin embargo, las empresas del sector se esfuerzan por señalar que simplemente ofrecen soluciones de pago más cómodas para compras que se van a realizar. 

Otro de los puntos donde se ha puesto el foco en los últimos meses, sobre todo en Estados Unidos, es la regulación. En febrero de este año, la oficina de protección financiera del consumidor dijo que había pedido información a empresas como Affirm, Afterpay, Klarna, PayPal y Zip sobre los riesgos y beneficios de sus productos.

El regulador de EEUU abrió una investigación con el objetivo de conocer si estos servicios están incrementando la deuda de los consumidores y de qué manera. Solicitó información a estas empresas tras detectar que el uso de este tipo de servicios se disparó en el último Black Friday

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