5 datos en los que se apoyan los bancos para ver con más optimismo la crisis actual que la de 2008: de las cifras de empleo al esfuerzo hipotecario de los hogares

Ilustración de inflación

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  • Las turbulencias económicas han hecho que las previsiones económicas se recorten frente a los datos previos. Pero, ¿estamos en el mismo punto que en la anterior crisis económica? 
  • El esfuerzo hipotecario, la deuda de las familias o la compraventa de vivienda son algunos de los datos que diferencian un momento y otro. 

La incertidumbre inunda el mercado. Las turbulencias económicas han hecho que las previsiones económicas se recorten.

Pero, ¿estamos en el mismo punto que en la crisis pasada? 

En el recuerdo está todavía muy reciente la crisis financiera de 2008. Esa en la que el sistema financiero, sobre todo las cajas de ahorros, acabó siendo rescatado con inyecciones de dinero público tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, mientras el paro se disparaba superando los 6 millones de personas. 

La subida de los tipos de interés ha puesto en alerta a muchos hogares hipotecados. Las cuotas hipotecarias de los préstamos a tipo variable subirán en un momento en el que muchas familias que ven complicarse sus cuentas para llegar a fin de mes con la cesta de la compra disparada y la energía en máximos. 

Los bancos, sin embargo, consideran que el problema ahora es diferente y minimizan el impacto económico de la situación, sobre todo, en lo que respecta al mercado hipotecario. No obstante, mantienen sus negociaciones con el Gobierno para tratar de llegar a un acuerdo para aliviar la carga a los hipotecados más vulnerables. 

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El contexto económico es, sin embargo, diferente al de la crisis financiera anterior y esto da cierto optimismo a la hora de afrontar los problemas. 

Aunque las previsiones apuntaban hacia un otoño muy negativo, en las presentaciones de los resultados de los bancos, los directivos se mostraban moderadamente optimistas ante lo finalmente acontecido. La foto de 2022 no es la de 2008. Es el mantra. 

Estos son algunos datos en los que se apoyan: 

El esfuerzo hipotecario de los hogares ha bajado 

El esfuerzo hipotecario es un indicador que apunta qué porcentaje de los ingresos de las familias deben ser destinados a pagar la cuota hipotecaria. 

En la presentación de los resultados de CaixaBank, el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, apuntó que, en la cartera hipotecaria de su entidad, este indicador estaba en septiembre de 2022 por debajo del 25% y por debajo del 30% si se toman en cuenta las previsibles subidas de tipos del Banco Central Europeo (BCE). 

Frente a estos datos, en 2008 el esfuerzo hipotecario estaba en el 54%, según el Banco de España. 

La deuda de las familias es menor 

En plena burbuja inmobiliaria, los datos de Banco de España mostraban que la deuda de los hogares estaba disparada y, dentro de esta, las hipotecas tenían un peso clave. Una situación que en 2022 está más contenida que hace 14 años. 

En aquel momento, en junio de 2008, la deuda total de los hogares ascendía a 965,3 millones de euros, de los que el 91% era deuda a largo plazo correspondiente a deuda hipotecaria. 

En junio de 2022, los datos de Banco de España muestran otra realidad. La deuda de las familias es de 773,19 millones de euros y el porcentaje que corresponde a deuda hipotecara es del 61,6%. 

Ya no son préstamos de hipotecas del 100% o más

En plena burbuja del ladrillo, el crédito hipotecario fluía sin freno y las condiciones hipotecarias eran más flexibles. 

Las hipotecas cubrían el 100% del valor de la vivienda, lo que generó que hogares con menos capacidad para endeudarse acabaran con préstamos a largo plazo de viviendas que tenían valoraciones exorbitadas. 

Tras la explosión de la burbuja del ladrillo, los bancos, instados por el regulador y los requisitos de capital, han sido mucho más cautos en la concesión de crédito hipotecario. Los préstamos para la compra de vivienda suelen ascender como máximo al 80% del precio de la vivienda. 

Las cifras del paro son más optimistas 

En la crisis de 2008, el empleo estaba muy ligado a la construcción y el estallido de la burbuja inmobiliaria se llevó por delante buena parte del negocio lo que, unido a las consecuencias de la crisis financiera, acabó con una fuerte destrucción de empleo. 

Las cifras del paro iban registrando máximo tras máximo hasta superar los 6,2 millones de personas, con una tasa de paro del 27%. En la crisis actual, los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) muestran cifras por debajo de los 3 millones de desempleados. 

El paro subió este último trimestre en 60.800 personas, según las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El número total de parados se situó en 2.980.200 personas, unas cifras que hicieron que la tasa de paro aumentara 18 centésimas y se sitúe, así, en el 12,67%. 

Los tipos de interés y cómo ha cambiado la política monetaria 

En 2008, la política monetaria estaba en un punto radicalmente diferente al actual. Mientras que los tipos de interés hace 14 años estaban en niveles elevados, han llegado a la nueva crisis en niveles negativos. 

La política monetaria del Banco Central Europeo fue, tras la crisis financiera de 2008, bajar los tipos de interés, de tal forma que el dinero fluyera hacia la economía real. De esta forma, desde el 3,75% que marcaban en octubre de 2008, los tipos cayeron hasta el 0% en 2016. 

Ahora, con la inflación desbocada, el BCE trata de cumplir su mandato de contener la subida de precios con un giro radical en su política monetaria y ha llevado a los tipos al 2%. Lo que más ha afectado a las previsiones económicas no ha sido tanto el nivel de los tipos como la brusquedad de la subida. 

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