La batalla entre India y China va más allá de la potencia bruta

Narendra Modi, primer ministro de la India, y Xi Jinping, presidente de China.
Narendra Modi, primer ministro de la India, y Xi Jinping, presidente de China.

Business Insider

  • Narendra Modi ha visto recortado su poder tras las elecciones celebradas recientemente en la India.
  • El 35 aniversario de la masacre de la plaza de Tiananmen en China ha puesto de relieve los contrastes políticos de las principales potencias asiáticas. 

Las ambiciones de hombre fuerte de Narendra Modi han sufrido un revés recientemente después de que su partido, el Bahariya Janata Party (BJP), no obtuviera la aplastante victoria en las elecciones presidenciales que muchos habían pronosticado. 

Modi, al convertirse por tercera vez en primer ministro de la India, tendrá que llegar a un acuerdo de reparto del poder con sus socios de la alianza. Es una lección del electorado indio para Modi, que si bien ha impulsado la posición mundial de la India, también ha sido acusado de avivar la división y debilitar la democracia del país. 

El mismo día de los resultados de las elecciones indias, el mundo conmemoró el 35 aniversario de la masacre de la plaza de Tiananmén del 4 de junio de 1989, en la que se las fuerzas gubernamentales chinas reprimieron brutalmente a los manifestantes prodemocráticos. 

En las décadas transcurridas desde entonces, China ha vuelto a caer en un autoritarismo de corte maoísta. Los acontecimientos de esta semana han puesto de relieve que la competencia entre India y China va más allá del mero poder regional. Es también una competición entre dos ideologías políticas muy diferentes.

India es una democracia imperfecta pero próspera

India es la mayor democracia del mundo. Sus primeras elecciones se celebraron en 1951-52, tras independizarse de Gran Bretaña. Desde entonces se han celebrado elecciones libres en casi todos los ciclos electorales, excepto en el golpe de Estado en 1975, que amenazó brevemente el estatus democrático de India. 

Se trata de un singular destello de esperanza en un mundo en el que la democracia parece estar en retirada. Incluso en Estados Unidos, el paladín mundial de la democracia, el expresidente Donald Trump está acusado de intentar aferrarse al poder ilegalmente después de perder las elecciones de 2020.

Vendedores indios hacen cola para recoger los periódicos que van a vender al día siguiente de las elecciones, el 5 de junio de 2024, en Nueva Delhi.
Vendedores indios hacen cola para recoger los periódicos que van a vender al día siguiente de las elecciones, el 5 de junio de 2024, en Nueva Delhi.

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"India no es una democracia perfecta, pero sigue siendo un modelo a seguir para las naciones en desarrollo, grandes o pequeñas. Y dadas las tendencias de algunas democracias occidentales, tendría que decir que hay varias cosas que ellos también deberían aprender de India", asegura Jabin T. Jacob, experto en relaciones India-China de la Universidad Shiv Nadar (India).

Sin embargo, la democracia india se enfrenta a una dura prueba bajo el mandato de Modi, dicen sus críticos. En 2021, Freedom House, un organismo mundial de control de la democracia, rebajó el estatus democrático de India, afirmando que el movimiento nacionalista hindú de Modi había amenazado a periodistas, atacado a musulmanes y corroído las libertades civiles.

Jacob explica que los resultados indican que la democracia india sigue resistiendo a pesar de las presiones, al tiempo que asestan un duro golpe a un líder al que se consideraba que se había extralimitado en su autoridad.

"Acabamos de asistir a unas elecciones en las que el electorado indio ha decidido que la mejor manera de servir a sus intereses es que el poder se reparta de forma más equilibrada entre un conjunto de formaciones políticas que representan intereses y aspiraciones diversos. Esa es la esencia de la democracia", afirma.

"El electorado indio es muy maduro y siempre ha intervenido a tiempo contra las tendencias autoritarias de sus gobernantes". No está claro si Modi redoblará ahora el nacionalismo que ha defendido o buscará una vía más moderada basada en la reforma económica.

El ascenso de China tiene un alto coste

En la India, sin embargo, hay quienes se asombran de la rapidez y eficacia con que China ha alcanzado el estatus de superpotencia económica. China se ha convertido en la segunda economía del mundo, y la vida de millones de chinos de a pie se ha transformado. Aunque la India ha realizado enormes progresos económicos bajo el mandato de Modi, sigue estando rezagada.

Técnicos examinan un tren bala en una base de mantenimiento en Zhengzhou, provincia china de Henan.
Técnicos examinan un tren bala en una base de mantenimiento en Zhengzhou, provincia china de Henan.

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"Tal vez el mayor reto al que se enfrenta la democracia en India es que no ha logrado el tipo de desarrollo económico sostenido del que han disfrutado países vecinos como China en las últimas cuatro décadas. Tampoco ha conseguido eliminar la pobreza extrema", escribió Gareth Price, analista de Chatham House, en 2022.

Pero, en China, la prosperidad económica ha traído también una reducción de la libertad.

Desde la plaza de Tiananmén, hace 35 años, el Partido Comunista de China ha hecho retroceder muchas de las libertades que antes tenían sus ciudadanos. Su actual líder, Xi Jinping, ha impuesto un estado de vigilancia draconiano y está considerado el gobernante más autoritario de China desde Mao Tse Tung.

Dominic Chiu, analista del Eurasia Group, ha dicho a Business Insider que el sistema ha proporcionado a China una ventaja económica, pero a un coste muy alto. 

"El gobierno unipartidista de China en la era de la reforma permitió una formulación de políticas y una planificación económica coherentes a largo plazo", aseguró. "Esto benefició enormemente a la economía china cuando los dirigentes decidieron liberalizar los mercados, privatizar las industrias y abrir el país a la inversión extranjera". 

Sin embargo, el represivo sistema unipartidista chino también disuadió a los inversores. Y con la economía china experimentando una fuerte recesión, esto plantea un grave problema para su futuro crecimiento.

China e India compiten por el dominio

Tras alcanzar el estatus de superpotencia económica, China intenta ahora afirmar su poder de forma más agresiva tanto a escala regional como internacional. Las tensiones con India van en aumento. En 2020, los enfrentamientos a lo largo de la frontera de la cordillera del Himalaya de ambos países se saldaron con la muerte de 20 soldados indios y cuatro chinos.

Un convoy del ejército indio en una carretera fronteriza con China, el 19 de junio de 2020.
Un convoy del ejército indio en una carretera fronteriza con China, el 19 de junio de 2020.

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Los analistas explican a BI que la construcción de alianzas más fuertes para contrarrestar la agresión china será uno de los objetivos centrales del tercer mandato de Modi. Y su compromiso con la democracia le otorga una importante ventaja, resume Jacob.

"El estatus democrático de la India es fundamental para su posición internacional. Es una oportunidad para desarrollar un modelo de desarrollo económico y político que sea a la vez equitativo y democrático y, por tanto, distinto del capitalismo agresivo de Estados Unidos o del autoritarismo de la República Popular China", sostiene.

En 2021, la India entró a formar parte de la "Quad", una alianza con las democracias de Estados Unidos, Japón y Australia, para contrarrestar lo que se percibe como una creciente agresión china en los océanos Pacífico y el Índico.

Es una alianza política que habría sido más difícil de negociar si India estuviera gobernada por un gobierno autoritario, dicen los observadores internacionales. 

Visiones nacionalistas contrapuestas

Algunos analistas, sin embargo, afirman que la competencia entre India y China no tiene que ver, en el fondo, con sistemas políticos rivales, sino con visiones nacionalistas contrapuestas. Según esta interpretación, tanto Xi como Modi se han comprometido a restaurar lo que consideran el lugar que les corresponde en la cima del orden mundial. 

Pero en su afán por fortalecer a la India, los críticos advierten a Modi de que no socave el compromiso con la democracia y el pluralismo que, en su opinión, constituyen el núcleo de su éxito tras la independencia. 

Jacob asegura que quienes en India están celosos del poderío económico de China deberían analizar más detenidamente la realidad. "Los ciudadanos indios que se oponen a la democracia utilizando la comparación con China es evidente que no entienden nada de la realidad china ni de su pueblo", sentencia.

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