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BBVA busca vender hasta 1.300 millones de euros de sus activos inmobiliarios tóxicos

Carlos Torres, presidente de BBVA, y Onur Genç, consejero delegado de BBVA, en la junta de accionistas de la entidad.
Carlos Torres, presidente de BBVA, y Onur Genç, consejero delegado de BBVA, en la junta de accionistas de la entidad. BBVA
  • BBVA está intentando deshacerse de hasta un tercio de su cartera de ladrillo tóxico, según El Confidencial, que asegura que ya hay fondos interesados en participar en la operación.
  • El paquete de activos inmobiliarios tóxicos que la entidad habría puesto en el mercado se valora en 1.300 millones de euros e incluye viviendas residenciales, activos comerciales y suelo urbanizable.
  • El banco estaría interesado en cerrar esta operación antes de final de año, según el medio online.
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12 años después del estallido de la burbuja inmobiliaria, el sector bancario sigue lidiando con sus consecuencias. Varias entidades cuentan todavía con ladrillo tóxico en sus balances, aunque desde 2017 se ha acelerado la venta de estos activos a fondos de inversión, un fenómeno que el año pasado generó 37.000 millones de euros para la banca española. 

Este es el caso de BBVA, que parece estar dándose prisa por soltar lastre inmobiliario antes del cierre del año. Así, el banco está intentando deshacerse de hasta un tercio de su cartera de activos inmobiliarios tóxicos, valorados en unos 1.300 millones de euros, según avanza este jueves El Confidencial.

Se da la circunstancia de que durante la crisis, BBVA compró varias de las cajas de ahorros al borde de la quiebra. Entre ellas, BBVA se hizo con CaixaCatalunya y con Unimm (la unión de Caixa Sabadell, Terrasa y Manlleu). Uno de los grandes problemas que llevó a la desaparición del sistema de las cajas de ahorro era que sus balances estaban llenos de activos problemáticos relacionados con el ladrillo. 

Estos activos pasaron las entidades que compraron estas cajas de ahorros, en buena medida con un sistema de protección de activos garantizado por el Frob, las conocidas en el sector como EPA. Conforme pasan los años y el sector inmobiliario se reactiva, las entidades están tratando de deshacerse de estos activos tóxicos que lastran sus balances. 

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Entre los interesados por hacerse con estos activos estarían los principales fondos internacionales, como Cerberus, que ya compró a BBVA su negocio inmobiliario en 2018, Apollo, que le disputó a Cerberus esa venta, Blackstone, que le compró a la entidad su participación en Testa en 2018, además de Bain Capital o Lone Star, que han participado en operaciones similares con Banco Sabadell o CaixaBank, respectivamente. 

La operación estaría todavía en su fase inicial, según este medio, que asegura que BBVA busca desprenderse de hasta un tercio de sus posiciones inmobiliarias con esta operación, en un paquete en el que incluye activos residenciales, comerciales y de suelo. Todo ello, con el fin de poder cerrar la venta de esta cartera antes de 2020 para reforzar su proceso de saneamiento inmobiliario.

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El Confidencial señala que BBVA busca deshacerse de esos activos tóxicos dado que en sus cuentas todavía figuran 3.600 millones de euros en activos adjudicados y 1.345 millones en acciones de empresas inmobiliarias, además de créditos impagados de pymes y particulares valorados en unos 5.000 millones.

Los movimientos de BBVA en el mercado inmobiliario han ocupado portadas en las últimas semanas, después de que se publicase que la entidad estaba negociando con la socimi Merlin la venta de su participación en la Operación Chamartín, aunque finalmente ambas partes reconocieron que no habían alcanzado un acuerdo.

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