El euro digital protegerá la privacidad del consumidor ante la “amenaza” de las criptomonedas, según un ejecutivo del Banco Central Europeo

Mitad bitcoin, mitad billete de 100 euros.

Pixabay

  • El euro digital podría ser una realidad en 5 años. Protegería, asegura este directivo, la privacidad de los consumidores ante las criptomonedas como el bitcoin, al que califica de “animal muy peligroso”. 
  • Para evitar que suponga el fin del dinero en efectivo y no hacer demasiado daño a los bancos comerciales, el BCE se plantea que el límite máximo de posesión de euros digitales se establezca en 3.000.
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Más tarde o más temprano, llegará, con absoluta seguridad, el euro digital. De hecho, desde el Banco Central Europeo (BCE) afirman que podría estar en funcionamiento en 5 años. Con esta divisa pública se pretende, entre otras cosas, “proteger a la eurozona de la amenaza de las criptomonedas”. Lo asegura en el Financial Times Fabio Panetta, miembro de la junta directiva de la entidad comunitaria, que también destaca el poder de la moneda digital para proteger e impulsar la privacidad de los consumidores.

En su opinión, el objetivo ha de ser combatir la propagación de criptomonedas creadas por naciones y empresas: “Si el banco central se involucra en los pagos digitales, el consumidor estará protegido, porque no somos una empresa privada, no tenemos interés comercial en almacenar, administrar o monetizar datos de los usuarios”. Por eso, estima el ejecutivo, deben adelantarse a las creaciones de otros y articular un sistema de pagos digitales.

En una reciente encuesta con usuarios sobre la opinión que tienen de la futura criptomoneda pública, la privacidad fue el aspecto que más preocupación despertó. En este sentido, asevera Panetta que desde el BCE se está trabajando en un sistema en el que nadie en la cadena de pago tenga acceso a toda la información. 

De hecho, barajan la posibilidad de permitir pagos anónimos (sólo con dos dispositivos conectados a bluetooth) para transferencias pequeñas, quizás hasta los 100 euros. Reconoce, no obstante, que la mayoría de las operaciones estarían controladas para evitar “el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo o la evasión de impuestos”

3.000 euros digitales, como máximo

En la actualidad, detalló Panetta, casi 2 tercios de los bancos centrales del mundo están trabajando en la creación de una criptomoneda pública. Otra cosa son los bancos comerciales que, en general, no ven con muy buenos ojos esta realidad: recientemente, Morgan Stanley estimó que el 8% de los depósitos bancarios de la eurozona (alrededor de 837.000 millones de euros) podrían cambiarse a euros digitales. Sobre la mesa también está el temor a que este sea el adiós definitivo del dinero en efectivo

El directivo reconoce que la creación de esta divisa no sólo otorgará más privacidad al consumidor, sino que supondrá “un cambio fundamental en la forma en la que los pagos, el sistema financiero y la sociedad en general funcionan”. Advirtió, por añadidura, de que en el Banco Central Europeo piensan tomar todas las medidas necesarias para que la moneda virtual no “no acabe con el sistema bancario tradicional ni reemplace al efectivo”. También se esforzarán para que “no excluya la innovación o se convierta en una moneda en la sombra en los países más pequeños”. 

Y, entre las barreras que están pensando poner al desarrollo de la divisa europea, está la de limitar, a 3.000, la cantidad máxima de euros digitales que se puedan tener. Será uno de los puntos del día en la reunión del BCE del próximo mes de julio. 

“Las criptomonedas como el bitcoin son animales muy peligrosos”

El foco, indudablemente, está puesto en las criptomonedas. Y la privacidad del consumidor es el argumento recurrente para demonizarlas. Panetta lo hace sin ambages: “Los criptoactivos como el bitcoin son animales peligrosos, que se utilizan mayoritariamente para actividades delictivas y que consumen gran cantidad de energía”. Es muy complicado, asume, “regular y controlar a las divisas digitales, porque ninguna entidad legal es responsable”. Pero, concreta, “si los intermediarios están involucrados en el suministro de las mismas, entonces sí habrá supervisión”. 

Otro detalle importante que ha de seguir articulándose es qué acceso tendrían al euro digital los turistas que viajen a Europa. En sus palabras, “hay que reflexionar muy cuidadosamente al respecto y establecer un máximo. Los bancos centrales están en conversaciones para garantizar que sus criptomonedas públicas serán interoperables, lo que ayudaría a hacer que los pagos transfronterizos fueran más eficientes y baratos”. 

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