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El BCE suma 600.000 millones de euros a su plan para combatir el coronavirus en Europa

Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE. REUTERS/Ralph Orlowski
  • El Banco Central Europeo (BCE) ha ampliado en 600.000 millones de euros su plan de recuperación económica contra el coronavirus.
  • Con este último impulso, el Banco Central Europeo supera los 1,35 billones de euros en su plan para atajar el impacto de la pandemia en la comunidad europea.
  • Extenderá las compras del programa hasta junio de 2021 y reinvertirá la deuda que vaya venciendo hasta al menos finales de 2022.
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El Banco Central Europeo (BCE) añade más munición a su arsenal anticoronavirus. El organismo dirigido por Christine Lagarde acaba de sumar 600.000 millones de euros a su plan extraordinario de compras para atajar la pandemia, que se sumarán a los 750.000 millones anunciados en marzo para un total de 1,35 billones de euros.

Esta maniobra de última hora supera los 500.000 millones que habían anticipado los mercados, pero es que en menos de tres meses el Banco ya ha consumido un tercio (234.000 millones) de su plan inicial, por lo que al ritmo de adquisición el programa habría dicho basta llegado el otoño.

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Por ello, el BCE también ha optado por ensanchar los plazos de gasto de diciembre de 2020 hasta junio de 2021 —y que la deuda que vaya venciendo sea reinvertida hasta finales de 2022—, dando por hecho que el golpe de la pandemia será más prolongado de lo previsto en un principio. Con este impulso, el banco espera estabilizar al mercado y a los gobiernos de la zona euro durante al menos dos años.

El mensaje está claro: salir de la crisis con total intensidad y extender las compras el tiempo que sea necesario hasta que los efectos de la pandemia queden superados.

Según ha aclarado el propio organismo, las inyecciones se seguirán realizando de manera flexible. De este modo, el BCE podrá adquirir más deuda de un país respecto a la que corresponde según su peso en el capital, como ya ha ocurrido en Italia, y activos que hasta el momento quedaban fuera de su radar, como los pagarés de empresas o la deuda soberana en Grecia, en crisis durante la última década.

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También permitirá devolver la estabilidad al mercado de capitales y relajar las primas de riesgo en los países más vulnerables ante el virus, como es el caso de España, que ya contaba con un alto nivel de endeudamiento al que hay que sumar el impacto de la pandemia en su economía.

La economía europea en su conjunto todavía se encuentra en la primera fase de la desescalada, con la actividad industrial empezando a reanimarse pero sin el sustento del turismo, con la restauración al límite de sus fuerzas y una crisis crónica a la que todavía es difícil poner cifras. En un futuro próximo, se espera que la agenda de Lagarde pase por actualizar las previsiones de caída del PIB este año.

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Por eso la nueva ayuda del BCE es tan importante. Aunque los datos concretos son todavía desconocidos, el impulso de 1,35 billones hasta junio de 2021 —sumados a los 20.000 millones mensuales del programa previo, la reinversión de los vencimientos y los 120.000 millones hasta final de año— esperan paliar las perspectivas de inflación para la zona euro, que anunciarán próximamente.

También mantendrán sin cambios los tipos de interés de referencia para sus operaciones de refinanciación, que seguirán en el 0%, sostendrá la tasa de facilidad de depósito en el -0,5% y la de facilidad de préstamo en el 0,25%, como ya habían anunciado en marzo. Seguirán así (o incluso bajarán) hasta que las perspectivas de inflación converjan hacia un punto cercano al 2%.

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