La startup española que quiere democratizar la impresión en 3D tras haber seducido a BMW, Seat o la NASA: "La idea es que cualquier empresa pueda hacerlo desde su oficina"

Xavier Martínez, CEO de BCN3D.
Xavier Martínez, CEO de BCN3D.

BCN3D

  • La catalana BCN3D ha levantado 5,5 millones de euros en dos rondas de financiación con una premisa muy sencilla: llevar la impresión 3D a cualquier ámbito.
  • El CEO de la compañía, Xavier Martínez, explica a Business Insider España cómo ha sido la trayectoria de esta startup en los últimos tiempos.
  • Su negocio está centrado en "pequeñas" impresoras 3D que se adaptan al espacio de trabajo de cada empresa, desde una fábrica de automóviles a una pequeña oficina de arquitectos.
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De una exposición en un centro tecnológico a conseguir clientes como BMW, Seat, Nissan, Camper o la NASA, la historia de BCN3D se remonta al año 2012, a dos becarios del CIM-UPC (Barcelona) que decidieron montar un kit de impresión 3D como una pequeña unidad de negocio en la politécnica. No podían imaginar que menos de una década después se habrían convertido en una multinacional de referencia en el sector.

Uno de esos becarios es Xavier Martínez Faneca, actual CEO de la empresa y principal de la marca BCN3D, bajo cuya batuta ha logrado levantar dos rondas de financiación en el último año y medio, pandemia de por medio. Con 4,1 millones de euros facturados en 2019, más de 100 empleados en Barcelona y presencia en más de 60 países, Martínez atiende a Business Insider España tras confirmar la segunda de estas operaciones, liderada por el Grupo Mondragón y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI).

"El éxito del 3D y de nuestras impresoras es que combina dos grandes ventajas: es la tecnología que más rápido puede desarrollar una pieza y permite descentralizar las fábricas. La idea es que cualquier empresa pueda imprimir en 3D en su oficina", resume Martínez sobre su todavía corta trayectoria.

BCN3D es, como su propio nombre indica, una startup tecnológica centrada en la fabricación de impresoras 3D de escritorio, esto es, que las empresas compran tanto para entornos industriales como de oficina. Con ellas, sus clientes aumentan la creación de piezas (desde prototipos y herramientas de fabricación hasta componentes y utillajes de coches y aviones, entre otros) y reducen los costes de producción a gran escala.

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"Cuando montamos el kit de impresión en el centro tecnológico [2012], nos dimos cuenta de que la gente se quedaba mucho más impresionada con nuestras máquinas de 500 euros en lugar de las grandes impresoras industriales de medio millón. De ahí nació nuestra primera unidad de negocio", recuerda Martínez. "Empezamos a fabricar más y en 2015 nos dimos cuenta de que lo que la gente quería eran sus propias impresoras y sacar piezas de ellas. Entonces nos pusimos en busca de una spin-off".

Lo consiguieron en marzo de 2019 con su ronda de capital semilla. Entonces, ya con Martínez como CEO y como empresa independiente, BCN3D recaudó 2,7 millones de euros de los fondos JME VC, Accurafy4 y Victoria y dio el primer gran salto al mercado internacional. Pero la historia da muchas vueltas, y más en el caso de startups emergentes, y en un año y medio las cosas pueden cambiar radicalmente (a mejor).

Actualmente, el portfolio de BCN3D lo integran impresoras 3D de pequeño formato pero con especificaciones adaptadas al uso empresarial. Desde unos 3.400 euros (el modelo Sigma, de sobremesa) hasta los más de 8.000 (Epsilon, más industrial), los clientes de la firma barcelonesa son tan variados como las aplicaciones de sus máquinas: desde los utillajes de los cinturones o monederos de Louis Vuitton hasta los diseños de Seat o Nissan, pasando por zapatos (Camper), aparatos de laboratorios (NGNY) y cualquier herramienta de oficina. La impresión 3, dice Martínez, simplifica y acelera significativamente los procesos de diseño, con mayor libertad creativa y con costes significativamente menores. 

"Nos permite hacer productos de una manera que antes no era posible, combinar materiales, introducir dentro de otras... Antes tenías que encargárselo a otras empresas, pero ahora nos compran la máquina y ellos sólo ponen el diseño y los materiales", precisa. La diversidad, de este modo, se escapa a la concepción tradicional de esas grandes impresoras industriales de medio millón de euros, de las que la empresa se desmarcó desde el principio.

En cambio, lo que ofrecen es variedad, tanto de productos como de clientes, de una forma descentralizada y adaptada a sus usuarios. También en situaciones de emergencia como durante la pandemia de coronavirus.

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"Evidentemente el coronavirus nos ha afectado, más que nada porque, si se detienen todas las industrias del mundo, también se detienen las que necesitaban impresoras. Pero también ha servido que la gente entienda muy bien lo que hacemos", comenta Martínez. "Ahora si vas por la calle y preguntas 'oye, ¿esto es de impresión 3D qué es?, seguro que muchos te contestarán 'ah, son esos que cuando vino la pandemia hicieron mascarillas para los hospitales'", apostilla.

Desde los primeros momentos de la crisis, más de 40 voluntarios de la empresa  se pusieron manos a la obra para trabajar en el diseño y producción de diferentes piezas con las que ayudar a los hospitales españoles más afectados por la pandemia, principalmente suministrando mascarillas y pantallas protectoras. En palabras de Ignacio López, técnico de la farm de BCN3D, "una de las tareas más difíciles fue fabricar piezas ergonómicas y cómodas para el personal que, por supuesto, los mantuvieran protegidos".

Porque en esto reside el valor de la empresa, en una gama que fabrica tanto una mascarilla como una herramienta para un coche. Sea el grado de producción que sea, la identidad del catálogo de BCN3D pasa, inevitablemente, por dos grandes nombres: las series Epsilon y Sigma, una enfocada en la potencia industrial y otra en un entorno de oficina.

El ecosistema Epsilon es el buque insignia de la compañía, centrada en el funcionamiento diario sin problemas de aplicaciones —como la producción de bajo volumen, las piezas funcionales de uso final o las ayudas— y en los entornos de trabajo más técnicos, pudiendo utilizar materiales como la fibra de carbono y manteniendo una alimentación interrumpida para proteger el trabajo. Su contraparte, la serie Sigma, es la gama centrada en las impresoras de escritorio y la productividad para prototipos de diseño, enteros funcionales y fines educativos y de investigación.

En 2019, BCN3D dobló su plantilla hasta los 100 empleados, ingresó más de 4,1 millones de euros y superó el umbral de clientes en más de 60 países, entre los que figuran Seat, BMW, NASA, Camper y el Hospital Sant Joan de Déu en Barcelona, entre otros. Este año recibió su segunda ronda de financiación liderada por el Grupo Mondragón, sumando así 5,5 millones en un año de vida.

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