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Por qué los bonos verdes pueden ser una gran oportunidad tras la pandemia, según el director de inversiones responsables de HSBC Global AM

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Reuters

  • Muchas temáticas se han acelerado en la inversión: entre otras, el compromiso con la sostenibilidad.
  • Michael Ridley, director de inversiones responsables de HSBC Global Asset Management, explica a Business Insider España que se centra en las oportunidades de inversión que deja la crisis sanitaria ante el nuevo entorno sostenible, con el foco puesto en los bonos verdes.
  • A su modo de ver, la crisis del coronavirus plantea profundas cuestiones sobre la justicia social, el poder político y el tipo de sociedad en la que queremos vivir.
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La pandemia del COVID-19 está produciendo muchos cambios en el mundo de la gestión de activos

Especialmente, por adivinar cuáles pueden ser las tendencias ganadoras del futuro. Muchas temáticas se han acelerado, por el cambio de hábitos por parte de los consumidores, pero también por las prioridades que va a tener el planeta a partir de ahora. Entre otras, el compromiso con la sostenibilidad.

Business Insider España ha podido acceder a declaraciones exclusivas de Michael Ridley, director de inversiones responsables de HSBC Global Asset Management, que se centra en las oportunidades de inversión que deja la crisis sanitaria ante el nuevo entorno sostenible, con el foco puesto en los bonos verdes.

Michael Ridley, Director de Inversiones Responsables de HSBC Global Asset Management.
Michael Ridley, Director de Inversiones Responsables de HSBC Global Asset Management. HSBC AM

Como contexto, en 2019, la oferta de bonos verdes aumentó significativamente con respecto al año anterior. Las empresas, gobiernos y organizaciones financieras emitieron 479 bonos verdes el año pasado, frente a los 382 de 20181. 

Ahora la cuestión es si con la mayoría de las economías mundiales enfrentándose a una recesión debido al COVID-19, ¿caerá drásticamente la preocupación por el medio ambiente y el interés en los bonos verdes? “La respuesta es no, por varias razones”, asevera Ridley. 

A su modo de ver, la crisis del COVID-19 plantea profundas cuestiones sobre la justicia social, el poder político y el tipo de sociedad en la que queremos vivir. “No se ha identificado aún el verdadero coste de las diversas medidas que los gobiernos están poniendo en práctica para luchar contra la pandemia, pero se puede afirmar con seguridad que los legisladores tendrán menos dinero de lo previsto para invertir en grandes proyectos ambientales”, destaca. 

Por lo tanto, según describe, son necesarios bonos verdes que ayuden a financiar estos proyectos y a hacerlo de manera sostenible. 

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Esta clase de bonos ha tendido a negociarse en línea con el mercado durante la crisis y, de hecho, los activos bajo gestión de los fondos de bonos verdes se han mantenido mejor que en la mayoría de los fondos. “Esto se debe a múltiples razones, pero aquellos que emiten bonos verdes pueden estar más alerta a algunos de los duros desafíos ambientales, regulatorios y sociales que se avecinan”, comenta. “Así que la clase de subactivos es sólida”, añade el experto de HSBC AM.

La temática social y ambiental aumentará en los próximos años

Pese a que se ha observado un ligero descenso en la oferta de bonos verdes en 2020 en comparación con el año pasado, ha habido un fuerte aumento en la oferta de bonos sociales, en parte porque muchos emisores han optado por emitir bonos sociales para ayudar a los grupos afectados negativamente el Covid-19. 

Ridley cita el ejemplo del pasado 26 de marzo, cuando el Banco Africano de Desarrollo emitió un bono social de 3.000 millones de dólares, el AFDB 0,75%, con vencimiento en abril de 2023 y con el objetivo de reducir el impacto de la pandemia en las economías y los modos de vida de África.

“La naturaleza de la crisis de producida por el COVID-19, junto con el hecho de que han empeorado algunas cuestiones sociales ya críticas, y la posibilidad de que esta situación pueda ser causada por la degradación del medio ambiente, significa que la atención sobre las cuestiones ambientales y sociales aumentará”, señala.

Las principales oportunidades

¿Dónde se hallan las principales alternativas para invertir? Ridley cree que por motivos ambientales hay que decantarse por los bonos verdes de los mercados emergentes en vez de los bonos verdes de los mercados en desarrollo. “El impacto ambiental positivo de los proyectos en el mundo en desarrollo puede ser sustancialmente mayor que el de los proyectos en el mundo desarrollado”, asegura. 

Y cita un ejemplo: “La construcción de una planta de energía renovable en Sudáfrica, donde es probable que la nueva energía renovable sustituya a la energía de las plantas de carbón, puede reducir las emisiones de CO2 más que la instalación de energía renovable en Francia, ya que Francia es ya un país con una red de suministro eléctrico limpia”. Con todo, eso no se traduciría en dejar de comprar bonos verdes emitidos por países con “redes de suministro eléctrico limpias”

En su opinión, los inversores de impacto que buscan lograr el mayor beneficio ambiental deben entender cómo probablemente la descarbonización se impondrá en todo el mundo, tal y como hemos visto con la generación de energía en Europa. Una vez un país ha descarbonizado la generación de energía, puede descarbonizar el transporte, los edificios, la cocina y la calefacción. 

“Esto puede implicar que los coches, autobuses y motocicletas funcionen con electricidad, en lugar de petróleo; y que la calefacción y la cocina funcionen con electricidad en lugar de gas”, añade Ridley.

Por tanto, a medida que el mundo entra en un estado en el que los efectos del COVID-19 se convierten en la “nueva normalidad”, se escucha cada vez más que la recuperación debe ser verde y resistente

“Es probable que una oferta cada vez más amplia de bonos verdes y sociales financie importantes medidas de recuperación ambiental y social”, resalta. “Nunca antes los inversores de impacto habían tenido tantas oportunidades importantes y gratificantes que perseguir como las existentes actualmente”, concluye. 
 

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