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Por qué Boris Johnson va a verse obligado a retrasar el Brexit hasta 2020

 Reunión del gabinete en Downing Street, en Londres
Reunión del gabinete en Downing Street, en Londres Reuters
  • Boris Johnson y su equipo de Downing Street siguen insistiendo en que el Reino Unido abandonará la UE el 31 de octubre.
  • Pero la realidad es que el primer ministro seguramente se vea obligado a pedir a la UE un retraso del Brexit hasta principios del año que viene como muy pronto.
  • Esto se debe a que la ley obliga a Johnson a solicitar una prórroga del artículo 50 si no es capaz de conseguir un acuerdo, de lo cual hay una posibilidad muy pequeña.
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Boris Johnson ha insistido repetidamente que el Reino Unido abandonará la Unión Europea el 31 de octubre.

Pero la verdad es que, para finales de este mes, seguramente se vea obligado a retrasar el Brexit hasta, al menos, enero de 2020.

¿Por qué? En pocas palabras, su reiterada promesa de "hazlo o muere" en relación con el Brexit debe interpretarse como un posicionamiento para unas elecciones generales rápidas, en lugar de una creencia sincera de que puede sacar al Reino Unido de la UE antes de la fecha límite marcada en Halloween.

La realidad es que la Ley Benn, que los oponentes parlamentarios de Johnson aprobaron en septiembre, obliga al primer ministro a solicitar una prórroga del artículo 50 antes del 19 de octubre si no puede asegurar un acuerdo en la cumbre decisiva que los líderes de la UE mantendrán en Bruselas el fin de semana anterior.

Y parece muy poco probable que se llegue a un acuerdo.

Las nuevas propuestas de Downing Street, presentadas esta semana a la Comisión Europea, fueron calificadas como "oferta final" por Johnson pero "sin sentido" y "no operativas de ninguna manera" por Michel Barnier, el principal negociador de la UE para el Brexit.

Aunque la Comisión Europea no ha rechazado (todavía) las propuestas de Johnson, muchos altos cargos han señalado que no son viables, ya que requerirían controles aduaneros en Irlanda, lo que parecería quebrantar los términos del Acuerdo de Viernes Santo firmado en 1998.

Los embajadores europeos, después de una reunión con Barnier, le han dicho a Johnson que tiene una semana para modificar sus propuestas, lo que significa que, incluso si un acuerdo en el futuro fuera factible, conseguirlo para antes del 31 de octubre es actualmente casi imposible.

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Un Brexit del 31 de octubre, con o sin acuerdo, es muy poco probable

Michel Barnier, principal negociador para el Brexit
Michel Barnier, principal negociador para el Brexit. Getty

La posibilidad cada vez menos de un acuerdo deja muy poco margen de maniobra a Downing Street en sus intentos de evitar un retraso del Brexit. Fuentes del gobierno han informado constantemente a periodistas de alto nivel que la Ley Benn tiene lagunas, lo que significa que la promesa de Johnson acerca de obedecer la ley es compatible con su promesa de abandonar la UE el 31 de octubre.

Pero la legislación, que está redactada, no ha mostrado ningún tipo de laguna grave. El viernes, Downing Street incluso pareció confirmar que buscaría una extensión del Brexit en los documentos presentados a la Corte de Sesiones de Escocia, donde los abogados activistas habían buscado un compromiso vinculante de que el gobierno obedecería los términos de la Ley Benn.

Entonces, ¿por qué tras la publicación de los documentos, una "fuente principal de Downing Street" insistió a la BBC sobre que el Reino Unido sería capaz de eludir la Ley Benn e implementar el Brexit?

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La mejor respuesta es que el gobierno sabe que se aproximan elecciones

Sacar al Reino Unido de la UE a tiempo es la promesa central del primer ministro, y sus asesores saben que el Partido del Brexit, liderado por Nigel Farage, estará listo para atacar si Johnson no cumple con la promesa central de su cargo al arrastrar a los votantes en las urnas.

Con este fin, el gobierno habrá calculado que es necesario ver que se esfuerza al máximo para llevar el Brexit a tiempo. Cuando, inevitablemente, solicite una prórroga, al menos puede intentar decir que, a pesar de sus mejores esfuerzos, fue arrastrado a patadas y gritos a Bruselas para pedir un aplazamiento del Brexit por parte de un parlamento que se mantiene inclinado y por el poder judicial, que anuló recientemente el intento de Johnson de suspender el parlamento durante cinco semanas.

Si Johnson puede mantener su nivel de apoyo después de una prórroga y de romper la promesa de su primer mandato, es otra pregunta para la cual probablemente habrá una respuesta en pocas semanas.

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