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El Botox es la toxina más peligrosa del mundo: ¡Y nos la inyectamos en el cuerpo!

Howard Sobel, attending dermatologist and dermatologic surgeon at Lenox Hill Hospital in New York, demonstrates how Botox or other anti-wrinkle medicines are applied via syringe to a patient at his office in New York City March 22
Howard Sobel se somete a un tratamiento de Botox en el Hospital Lenox Hill en Nueva York. REUTERS/Mike Segar
  • El Botox, el medicamento más utilizado para eliminar las imperfecciones de la piel, necesitó más de una década para alcanzar su potencial.
  • Utilizado inicialmente para el tratamiento de los párpados caídos, los médicos empezaron a darse cuenta que después del tratamiento con la toxina botulínica A los pacientes salían de la clínica con una expresión facial mucho más agradable.
  • Esta es la historia de cómo el Botox pasó de ser una toxina poco documentada a un medicamento utilizado por millones de personas.

Mitchell Brin tiene una matrícula en la que pone: 'Botox'.

Brin empezó a investigar el Botox en 1984 y es el científico jefe del departamento del Botox en la empresa farmacéutica Allergan. Es una de las muchas placas de matrícula que tiene relacionadas con el Botox: otra es 'Snap-25', en referencia a la proteína afectada por la toxina botulínica A, suavizando las arrugas si la utilizas en la dosis correcta.

"El Botox es el gran protagonista de mi vida," comentó Brin a Business Insider.

Brin es uno de los científicos visionarios que vieron el potencial del Botox para el tratamiento de los trastornos musculares y que con el paso del tiempo ayudaron para convertirlo en uno de los fármacos más utilizados para mejorar nuestro aspecto y suavizar las arrugas en las caras de los pacientes.

Esta es la historia de cómo una toxina venenosa se convirtió en un tratamiento. Esta es la historia del Botox.

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