El reglamento con el que Europa pondrá coto a las tecnológicas aspira a reproducir el famoso 'efecto Bruselas': una de sus ponentes en la sombra explica por qué

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Foto del redactor Alberto R. AguiarFoto del redactor Alberto R. Aguiar

La Ley de Servicios Digitales (DSA, en sus siglas en inglés) es la esperada regulación europea que pondrá coto a las prácticas de las multinacionales tecnológicas en el territorio de la Unión. Se espera que este mismo mes el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo consensúen sus diferentes posiciones para desbloquear su tramitación final.

El borrador de esta DSA fue anunciado a finales de 2020 al mismo tiempo que se presentó el borrador de la Ley de Mercados Digitales (DMA). Mientras que la DSA se atiene más a las prácticas de las tecnológicas con sus contenidos y sus usuarios (publicidad personalizada, por ejemplo), la DMA se detiene más en garantizar las oportunidades de competir en el sector digital.

Ambas regulaciones que todavía se cocinan en Bruselas son los dos principales acicates de la batería de medidas que la Comisión Europea anunció hace meses, entre las que también se incluye su esperado Reglamento para la Inteligencia Artificial. También tienen otra cosa en común. Su prolegómeno, su referente inmediato, puede ser el Reglamento de Protección de Datos o RGPD.

A raíz de la entrada en vigor de este RGPD a mediados de 2018, expertos de todo el mundo han hablado del 'efecto Bruselas' como la capacidad que han tenido las instituciones comunitarias de convertir sus normas y su legislación en prácticamente estándares globales. Aunque el RGPD solo afecta a los 27 estados miembros, sí ha inspirado normas en otros estados del mundo.

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Además, el RGPD, con todos los fallos que tiene que subsanar —por ejemplo, el cuello de botella administrativo que ha provocado que todas las denuncias por vulnerar el Reglamento se deban tramitar ante la oficina de protección de datos irlandesa, por ser sede de la mayoría de grandes tecnológicas— es una de las normas más garantistas del planeta con la privacidad de los usuarios.

Ahora, la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea anhelan emular ese 'efecto Bruselas' con la DSA, la DMA o el Reglamento de la IA. Business Insider España ha hablado con Lina Gálvez, eurodiputada de los socialdemócratas, que ha sido la ponente alternativa (o en la sombra, en la jerga comunitaria) que ha representado a su grupo político ante la DSA.

En otras palabras: ha sido la portavoz del S&D durante la tramitación del Parlamento Europeo de este futuro Reglamento de Servicios Digitales.

"Estas regulaciones protegen a consumidores y pymes"

Los constantes anuncios europeos en materia de regulación tecnológica se pueden explicar en que el Viejo Continente se ha quedado atrás en la carrera de la innovación frente a potencias como Estados Unidos y China. Europa no tiene grandes Meta, ni grandes Amazon, ni grandes Alibaba o grandes Tencent.

"Aunque vaya por detrás en determinados mercados o sectores como puede ser el digital, el ir por delante en materia regulatoria también confiere poder a Europa", expone la eurodiputada Lina Gálvez. "Es bueno para Europa en cuanto a su posicionamiento global, pero también es bueno para los consumidores y para las empresas europeas".

Ese 'efecto Bruselas' podría reproducirse una vez se conozcan los textos definitivos de la DSA y de la DMA, toda vez que incluso el Congreso de EEUU ya ha mostrado su interés en trabajar en un desarrollo normativo conjunto, en un principio de acuerdo rubricado con los ponentes en la Eurocámara de ambos reglamentos.

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"Si algo tienen de bueno estas regulaciones es que ante todo protegen a consumidores y a pymes, a empresas innovadoras y a startups. La DMA viene a abordar una mejora en la competencia del mercado. Ahora mismo es muy difícil entrar a competir en determinados mercados", señala, en referencia a la presencia de grandes multinacionales como Google o Amazon.

Gálvez también reivindica cómo ha sido el trabajo parlamentario hasta lograr el desbloqueo de la DMA, que ya ha superado el trílogo entre el Consejo y el Parlamento Europeo y se ha adelantado a la DSA en cuanto a plazo parlamentario. "Los socialistas hemos trabajado mucho en la interoperabilidad, que redunda en que haya menos barreras de entrada al mercado".

Los equilibrios de Bruselas, factor clave para lograr lanzar estándares internacionales

La parlamentaria europea, como ponente alternativa o ponente en la sombra de la DSA por su grupo, también enfatiza en el amplio sistema de equilibrios que se consigue en la Eurocámara. Es una de las principales razones por las que los resultados suelen ser normas amplias y de consenso que muchos países acaban emulando o transponiendo sin formar parte del contexto europeo.

"La DSA ahora mismo está en trílogos", recuerda Gálvez. Esos trílogos son las reuniones formales entre el Consejo de la Unión Europea (la representación de los 27 estados miembros) y el Parlamento Europeo. "Los estados tienen que ponerse todos de acuerdo entre ellos, y cada uno tiene una casuística y demandas distintas".

"Hay países que están en situaciones muy dispares. Algunos tienen grandes empresas. Otros tienen pymes. Algunos están especializados en determinados mercados, como el del juego en línea. Otros son fuertes en otros sectores". Por eso un acuerdo del Consejo de la UE suele conllevar un debate arduo e intenso.

A su vez, está el Parlamento. "Y el Parlamento en sí mismo tiene una diversidad interior enorme. Por cada propuesta hay un ponente, y luego varios ponentes en la sombra del resto de grupos. Las comisiones de la Eurocámara ven las cosas desde una determinada perspectiva según su especialización, pero se pide la opinión de varias comisiones".

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"Y a su vez los eurodiputados somos de distintos países. Aunque veamos las cosas a un nivel europeo, también las solemos ver desde nuestra perspectiva. También nos vemos con representantes de todos los sectores y sensibilidades muy distintas". Con el tema de la publicidad en línea, Gálvez hace una rápida enumeración de sus encuentros.

"Grandes plataformas, asociaciones de consumidores, patronales de empresas pequeñas, etc". "Han sido muchas las discusiones, pero eso quizá es lo que también explica ese 'efecto Bruselas'. Son regulaciones que nacen con muchos equilibrios internos".

Lina Gálvez considera que con el consenso alcanzado en la posición del Parlamento Europeo en torno al DSA se conseguirá "que las condiciones en las plataformas digitales sean más justas, más transparentes y menos discriminatorias".

Un ejemplo es el de la publicidad dirigida a menores. No se ha conseguido vetar la publicidad personalizada por los consecuentes riesgos que ha originado en el mundo —polarización, consumo de noticias falsas, burbujas digitales—, pero sí se prohibirá cuando se dirija a menores de edad. "Es algo para congraciarse, sobre todo para quienes tenemos criaturas", ríe.

"Es importante porque los menores no tienen todavía los conocimientos sobre los riesgos ni la libertad para aceptar determinadas condiciones. Luego veremos cómo se aplica, pero creo que finalmente es un logro que tendremos que defender de una manera muy clara".

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