25 años de ecosistema emprendedor en España: la burbuja de las 'puntocom', el invierno nuclear y las startups que sobrevivieron a la criba

25 años del ecosistema emprendedor en España: burbuja de las 'puntocom' e inverno nuclear
  • Business Insider analiza los 25 años del ecosistema emprendedor en España. De los inicios y la burbuja de las puntocom al nacimiento de los venture capital nacionales, la llegada de los primeros unicornios y lo que deparan los próximos meses. 

  • Hace 37 años que se usó por primera vez el dominio '.com' en internet. 
  • La burbuja puntocom fue un fuerte ciclo especulativo que se dio entre 1997 y 2001, un período de crecimiento descontrolado en el valor de las empresas vinculadas a internet que acabó estallando y provocando una grave crisis mundial. 
  • En España, Terra Networks es el símbolo de las puntocom. Llegó superar en capitalización bursátil a BBVA o a Repsol.
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Hace 37 años cuando se acuñó por primera vez el dominio .com en un incipiente internet. La pionera fue la compañía informática Symbolics, en Massachusetts (EEUU), que hizo historia al registrar la primera dirección con la ahora popular extensión.

Lo hizo en 1985, año en el que tan solo otras 5 empresas registraron el dominio. En 2022, según el último informe de Website Rating, hay más de 154,6 millones de .com en el mundo. 

Symbolics no solo fue la precursora de las webs, sino que sentó las bases de lo que después se convirtió en una fiebre de proporciones epidémicas, la burbuja puntocom, que acabó estallando en 2000.

El .com fue uno de los primeros pasos hacia una revolución tecnológica que ha cambiado estructuras sociales y económicas en todo el mundo, abriendo las puertas a una era en la que cualquier empresa necesita un sitio en internet.

1998: el inicio de las 'puntocom'

A finales de la década de los 90 del siglo pasado, llegaba a España la noticia de que unos jóvenes americanos habían debutado en bolsa por una cifra de más de 6 ceros. A la compañía la llamaban Yahoo! y era un motor de búsqueda que funcionaba en —el aún inexplorado— internet. 

Comenzaba así el periodo conocido como la burbuja puntocom, un fuerte ciclo económico especulativo que se dio entre 1997 y 2001, un período de crecimiento descontrolado en el valor de las empresas vinculadas al mundo online.

Durante esos años, las posibilidades que ofrecía la red se empezaban a vislumbrar levemente en España. Los primeros emprendedores nacionales copiaban modelos de Estados Unidos pero apenas se entendía el modelo de negocio. 

“La palabra emprendedor era poco frecuente, apenas se escuchaba en España, pero no hacía falta. Había una gran sensación de que se podían crear nuevas empresas de base tecnológica cuyo ecosistema natural de crecimiento fuese internet. Se respiraba la una enorme oportunidad”, explica Jesús Alonso Gallo, emprendedor e inversor en serie. 

Poco después, el 17 de noviembre de 1999 las puntocom llegaban a España. En esa fecha, Terra se estrenó en bolsa con una subida del 213% en su primera jornada como cotizada. Imposible hablar de internet y de su burbuja en España sin nombrar a Terra Networks, propiedad de Telefónica.

Según Rodolfo Carpintier, inversor y uno de los pioneros en el sector de internet, “Terra era la niña bonita de Juan  Villalonga. Pretendían crear el Yahoo! hispano y eso hubiera tenido mucho recorrido en España si se hubiera conseguido”.

La compañía nació a finales de 1998 y, poco después, llegó a superar en capitalización bursátil a BBVA o a Repsol. En un día, pasó de valer 3.000 millones a 10.400 millones. Era la señal de que la llamada nueva economía también había llegado a España. 

Internet se apoderaba del mundo de los negocios y traía consigo mucho, mucho dinero. “Nadie quería quedarse fuera. De nuevo los errores de siempre, como el juego de los niños, la música y las sillas. Todo el mundo corre y corre pero, en un momento, dado la música se para y, si no tienes tu silla, pierdes”, explica a Business Insider Jesús Alonso Gallo.

Las ganancias parecían aseguradas y el precio de las transacciones no importaba porque la cotización de las compañías del mundo online subía como la espuma y parecía no tener fin: “En los años de la burbuja no se miraban los units economics, solo se percibía el valor en la velocidad del crecimiento. Un crecimiento que siempre estaba en pérdidas”, añade el inversor de Cupido Capital.

En esa espiral eufórica entró desde la Telefónica de Juan Villalonga hasta Banco Santander, que pagó 95.000 millones de pesetas —571 millones de euros— por el portal financiero argentino Patagon, dinero que su fundador, Wenceslao Casares, acabo reconociendo “haber tirado a la basura”.

Estos son solo algunos ejemplos. Según narra Carpintier, “los inversores se fijaban solo en el crecimiento y poco en la rentabilidad”, algo bastante insostenible, ya que “estamos hablando de un internet con 300 millones de usuarios, no los 3.000 millones de hoy. Se cometieron muchos errores, el primero de ellos creer que todo iba a funcionar”. 

En estos años, España asistió también al nacimiento de compañías como eDreams, Submarino.com, Lleida.net, Ready Soft, Atrápalo, Latinred, Net Translations, Idealista, Grupo Intercom, Top Rural o Hispavista, entre muchas otras.

Año 2000: estalla la burbuja


Pero la burbuja estalló y todo quedó en papel mojado.

El canto de sirena tenía hechizados a empresarios de todo el mundo y la mayoría no fue consciente de la caída hasta que el crash ya resonaba por todas partes. 

En Estados Unidos, la burbuja de las puntocom se produjo, de forma simbólica, en marzo de 2000, cuando el Nasdaq se desplomó. Las grandes compañías perdieron millones y muchas tuvieron que cesar su actividad. 

La onda expansiva afectó a la totalidad del ecosistema que había florecido entorno a los negocios basados en la red. Supuso una auténtica catástrofe financiera que se llevó por delante no solo a Terra en España, sino también la alegría, la financiación y muchos puestos de trabajo. “Fue un desastre en todo el mundo y en España, que había empezado más tarde, aún peor”, lamenta Carpintier.

"Las empresas no eran rentables, internet no podía sostenerlas. Determinar el tamaño de las pérdidas es imprescindible para calcular el mercado que compramos y lo que pagamos por él. Igual que se calculan las cosas para determinar el valor de una empresa que gana dinero, del mismo modo tiene que existir un racional para adquisiciones de empresas que nunca lo han hecho; de otro modo, estamos haciendo locuras sin sentido”, describe el inversor de Cupido Capital, Jesús Alonso.

La poca usabilidad de webs imberbes y prematuras hirieron a un sector que quedó sepultado por las expectativas. El apellido puntocom se transformó en un anatema. Las subidas dieron paso a las pérdidas y, con ellas, al cese de una euforia ininterrumpida durante casi 4 años. 

2001: se cierra el grifo y llega el invierno nuclear


En España, el impacto no llegó hasta 2001. Se cerró el grifo de golpe con la consecuente y anunciada sequía que ya asolaba Estados Unidos.

Se calcula que el fenómeno de internet español pulverizó entre 1.000 y 2.000 millones de euros en 5 años. Pocos fueron los afortunados que supieron sacar provecho del boom de internet. En esos años, los empresarios españoles tuvieron que reorientar sus negocios, la mayoría olvidándose del online y volviendo a  la economía tradicional.

 Como señalan algunos inversores, el estallido de la burbuja fue “una reestructuración del mercado, una criba que dejó a muchas empresas por el camino”.

“Durante todos los años que llevo trabajando, a veces fue bien y a veces fue mal. Así ocurrió en tecnología a raíz de las puntocom: se produjo una limpieza gradual de los negocios que no funcionaban, de los inversores que no entendían del sector y del talento que tampoco entendía las dinámicas. Se midió el largo plazo versus el corto plazo”, apunta la inversora y CEO de The Venture City, Laura González Estéfani.

Durante los años siguientes, ya nadie “daba duros por pesetas” y los negocios surgidos entre 2002 y 2004 contaron con un alto nivel de rentabilidad y un modelo de negocio definido que aseguraba la fiabilidad del proyecto desde el primer día. Durante el invierno nuclear no quedaba margen para la especulación

Las 'puntocom' que sobrevivieron

A pesar de la tragedia, algunas compañías sobrevivieron. Es el caso de Idealista, Softonic o eDreams, todas ellas startups tecnológicas con un modelo de negocio basado en internet que navegaron la tormenta y llegaron a nuestros días convertidas en referentes.

Según Carpintier, sus secreto fue simple: “A diferencia del resto, tenían un modelo potencialmente rentable, buenos gestores y el apoyo de unos pocos inversores”. Estas son algunas de las compañías que sortearon la catarsis: 

El Grupo Intercom y Softonic

Dos trabajadores probando un nuevo software

Tomás Diago es uno de los pioneros en internet en España. En 1996 conoce a Nacho González, que es el fundador de Infojobs y a su hermano, Antonio González, uno de los fundadores del Grupo Intercom. El resultado fue la creación en 1997 de una web para descargar software de internet en español, la cual se llamó Shareware Intercom y, posteriormente, Softonic.

La compañía ofrecía descargas de forma gratuita, con un catálogo de 140.000 programas compatibles con los sistemas operativos más importantes, en 10 idiomas y con reseñas elaboradas por expertos. El auge de Google marcó el éxito de Softonic, que consiguió estar muy bien posicionado.

Tras el éxito con la versión española, decidieron lanzar otras a nivel internacional, llegaron en los momentos más álgidos a los 110 millones de usuarios al mes, estando entre las 150 webs más visitadas del mundo y en España siempre en el top 100. Sus ingresos evolucionaron hasta los 52 millones de euros y el equipo pasó de 2 personas a 430 trabajadores.

La caída de Softonic comenzó al perder el contrato con Google: su dependencia les hizo perder un 40% de los ingresos. La inversión total en Softonic fue de 2 millones de euros aportados por diferentes fondos. Es importante destacar el año 2013, cuando venden al fondo suizo Partners Group el 30% de sus acciones por 82,5 millones de euros, lo que valoraba a la empresa catalana en 275 millones de euros. 

Han pasado 25 años y Softonic sigue activo en 15 idiomas. De hecho, según publica ElEconomista, sigue siendo rentable: tiene mensualmente más de 50 millones de descargas y más de 75 millones de usuarios, experimentando un crecimiento de los ingresos de más del 20% en el último año.

eDreams, el primer unicornio español

Una imagen de la salida a bolsa de eDreams.

Actualmente eDreams sigue siendo un referente en reservas de viajes y vuelos. Pero nació en 1999 con un concepto muy diferente a lo que finalmente acabaría siendo. Estaba centrada en paquetes vacacionales que ofrecían viajes exóticos, algo que en aquellos años la gente no buscaba en internet.

Sus fundadores, Mauricio Prieto y Javier Pérez-Tenessa, se dieron cuenta de que lo que realmente funcionaba era la venta de vuelos online. Con ese modelo de negocio, eDreams se fue expandiendo poco a poco hasta operar en 48 países en 2015. Al principio mantuvieron la estrategia: estar en todos los lugares en los que estaba su cliente. Pero, con la llegada de Google, empezaron a crear anuncios adaptados a sus preferencias, convirtiéndose así en uno de los primeros anunciantes a nivel masivo que tuvo Google.

En 2003, el volumen de negocio de eDreams era de 15 millones de euros con unos ingresos de 1 o 2 millones. Entonces, el resultado bruto de explotación (ebitda) ya era positivo. En la siguiente etapa, de 2003 a 2010, tuvieron un crecimiento anual de un 90%, año tras año, llegando a un volumen de 1.000 millones de euros, a ingresar 100 millones, con un ebitda de 30 millones. Fue en ese momento cuando entró Permira en el capital. En 2011, tuvo lugar el proceso de fusión con GoVoyages y Opodo, pasando a ser eDreams Odigeo. 

Su último gran hito fue salir a bolsa en 2014 con una valoración de 1.500 millones de euros y pasando a la historia por ser el primer unicornio español

Aunque eDreams ha sufrido una época convulsa debido a la pandemia, los datos apuntan a la recuperación del negocio. Según David Elizaga, su director financiero, “los ingresos, contando las suscripciones, han crecido un 248% respecto al último ejercicio, hasta 424 millones de euros, y las pérdidas han bajado hasta 65,9 millones”­.

Idealista, el unicornio que sobrevivió a 2 crisis

Jesús Encinar (i) y Fernando Encinar (d), fundadores de Idealista, en la inauguración de la oficina de Lisboa en 2015.

Como afirma Fernando Encinar, cofundador de Idealista, en una entrevista a Kippel01: “Entre 2000 y 2010 nos estallaron 2 burbujas en la cara: la primera la de las puntocom y, a partir de 2008, la inmobiliaria”.

Jesús Encinar coincidió en su regreso a España con su hermano Fernando, que venía de Latinoamérica, y César Oteiza, que volvía de Suiza. Todos llevaban ya tiempo pensando en “montar algo en internet”. En verano de 1999 se propuso la idea y fundaron la empresa en 2000, junto a otros socios como Bernardo Hernández o Andrés de la Morena.

El portal inmobiliario online dio sus primeros pasos gracias a la financiación obtenida a partir de su círculo próximo  y, en el verano de 2000, dio la bienvenida a su primer accionista: BBK. La entidad bancaria, fusionada con Kutxa y Caja Vital, formó parte del capital hasta 2015. 

El empeño de los socios fundadores se materializó con la entrada, en 2001, de Catalunya Caixa. Sin embargo, la llegada del invierno nuclear tras el estallido de la burbuja puntocom obligó a los socios a presentar un business plan “de situación de guerra” y solicitar un crédito puente para continuar operando hasta 2003. “Esos años no invertía absolutamente nadie y mucho menos en internet”, destacaba Encinar.

Idealista tuvo que hacer un recorte de casi la mitad del equipo y ajustar costes, pero consiguieron mantenerse y alcanzar el punto de equilibrio (break even) en 2003. Fue entonces cuando comenzó el crecimiento internacional. Además, en 2016 tuvo lugar el primer movimiento accionarial relevante con la salida de Caixa Catalunya y la entrada del fondo americano Tiger Global Management.

En los años siguientes, Idealista realizó varias compras hasta que, en 2015, se produce su venta a Apax Partners, un acuerdo por el que se hicieron con las participaciones de Tiger Global Management, Kutxabank y Bonsai Venture Capital. Según los datos aportados por el Observatorio Startup de Fundación Innovación Bankinter, el exit estuvo valorado en 150 millones de euros. 

Después llegaron nuevos hitos: Idealista protagonizó una de las mayores compraventas del sector en los últimos 25 años, firmando la mayor venta de una tecnológica española por 1.321 millones de euros y convirtiéndose en unicornio

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