Cabify cumple una década con el reto de diversificar su negocio ante una competencia feroz y una mayor presión para mejorar las condiciones de los conductores

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Reuters

  • Cabify, la empresa española que ha copado junto con Uber el mercado de los Vehículos de Transporte con Conductor en España (VTC) en los últimos años, cumple esta semana una década.
  • La celebración coincide con una decidida apuesta por parte de la empresa de diversificar su negocio ofreciendo también el alquiler de otros medios de transporte como pequeñas motos, patinetes y bicicletas.
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En un movimiento que habla sobre por dónde irán los tiros en el futuro, el pasado jueves Cabify, la empresa española que lleva años copando junto con Uber el mercado de los Vehículos de Transporte con Conductor en España, anunció la incorporación definitiva de Movo a su aplicación.

Esto significa que, como ya avanzó el pasado verano, los más de 2.000 vehículos de micromovilidad con que contaba Movo (principalmente, pequeñas motos y patinetes eléctricos que se pueden alquilar por horas) estarán disponibles para los usuarios de Cabify, que hace ya tiempo que era accionista mayoritario de esta startup creada en 2017 por Álvaro Pellejero.

Apenas unas horas antes, la empresa británica-israelí de VTC Gett, en mitad del evento que sirvió para anunciar su inminente entrada a bolsa, comunicó también que tiene pensado aterrizar en España durante la primera mitad de 2022.

Lo hará después de que el pasado verano hiciera lo propio Bolt, otra empresa de VTC que está tratando de romper el duopolio que mantienen desde hace años Uber y Cabify. Lo hace a través de una agresiva estrategia de marketing y fuertes descuentos de hasta un 70% en el precio de los viajes para quienes se animan a probar la plataforma las primeras veces. 

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Con el tiempo y los usos, Bolt ha reducido este descuento hasta el 40%. Suficiente, en todo caso, para viajar de una punta a otra de ciudades como Madrid por no mucho más de 10 euros por trayecto.

No se espera menos de Gett, que ha incluido en su ambicioso plan de expansión por Europa a Francia, Alemania e Italia. 

Se trata de un unicornio tecnológico de manual: aunque todavía no ha conseguido beneficios (no espera tener un ebitda positivo hasta 2023), los inversores han valorado la empresa británica-israelí en 1.500 millones de dólares y han regado sus propuestas con una lluvia de billetes de más de 800 millones de euros en diferentes rondas de financiación. 

Entre estos, hay que incluir más de 300 millones de dólares de la mismísima Volkswagen. Gett va en serio y ha cifrado el mercado del VTC español en 700 millones de euros.

El pastel es lo suficientemente grande como para que la propia Cabify no quiera perder su posición de ventaja en un país en el que, como empresa tecnológica española, tiene especial implantación. 

De la intermodalidad a la multimovilidad

La agitación que se vive en el sector, sin embargo, con Uber, Bolt, FreeNow y en poco tiempo Gett luchando encarnizadamente por cada cliente, sí le ha invitado en los últimos tiempos a tratar de no poner todas sus fichas en ese único número.

Así se entiende su alianza con startups como Movo y, anteriormente, Velca, que le permite también ofrecer el alquiler de motos eléctricas en importantes ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla y Valencia.

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"Este servicio de alquiler de motos eléctricas es otro paso natural en nuestra apuesta por la multimovilidad. Nos hemos propuesto que nuestros usuarios encuentren de forma cómoda la opción de alquilar por meses vehículos bajos en emisiones”, reconocía entonces Lucía Chávarri, vicepresidenta de Nuevos Negocios de Cabify, en declaraciones recogidas por La Vanguardia.

Con esta misma diversificación en mente, Cabify puso a disposición de los usuarios de su plataforma la posibilidad de hacer la compra de manera online a través de Lola Market, una empresa adquirida por Glovo.

Y las opciones suman y siguen.

Digitalización, teletrabajo y nuevo convenio, el horizonte para los trabajadores de Cabify

La entrada paulatina de competencia no es, ni mucho menos, el único problema que ha afrontado en estos 10 años de vida Cabify, una empresa cuyo éxito ha provocado nada más y nada menos que dos huelgas en el sector del taxi en España.

Aún hoy, el estatus legal de Cabify y su tributación es una cuestión polémica en varios países.

En Argentina, por ejemplo, según el portal Todotaxi, la Fiscalía ha pedido abrir diligencias contra Cabify, Uber y Didí, empresas a las que acusa de no pagar impuestos adecuadamente en el país. Diversas sentencias han obligado a la compañía, además, a indemnizar por su despido a trabajadores que, a ojos de la empresa, tan solo eran colaboradores autónomos.

Es un debate que empezó en España hace justo una década y que no se ha cerrado nunca del todo. Entonces, los conductores del taxi reclamaban la regularización de un sector en el que la empresa fundada por Juan de Antonio había entrado con fuerza ofreciendo viajes rápidos, baratos y de precio cerrado.

Para ello, Cabify, al igual que otras plataformas como Uber, que tardó poco en aterrizar en España, aprovechaba el espacio legal que brindaba en el país el concepto VTC, que hace décadas servía para dar amparo a los coches con chóferes privados de los bolsillos más acaudalados.

Los taxistas denunciaron en ese momento que empresas como Cabify actuaban bajo fraude de ley y que su propuesta suponía una competencia desleal en un ámbito que siempre ha estado fuertemente regulado en España.

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Cabify y Uber, en cambio, entendían que el único pecado de sus empresas era tratar de mejorar el servicio que ofrecen los taxis al tiempo que se manejaban bajo las leyes de la oferta y la demanda.

Ha llovido desde aquellos enconados enfrentamientos. Hoy, grandes ciudades como Madrid y Barcelona viven una calma tensa en la que, por ahora, unos y otros han decidido darse una tregua a cambio de ciertos compromisos.

Entre estos destaca, por ejemplo, el hecho de que a través de plataformas como la propia Cabify, Uber o Bolt se pueden contratar servicios de taxis.

En el marco de esta paulatina normalización de la situación legal de Cabify se enmarca, por ejemplo, la firma del convenio laboral de principios de este 2021 en la Comunidad de Madrid.

Este ha recibido continuación a nivel nacional con la firma del primer convenio español en el sector.

Sellado por Aseval y Unauto en representación de la patronal del sector de las VTC y por UGT, CCOO y SLT por la parte social, el acuerdo incrementa el salario actual bruto por una jornada de 40 horas de 13.510 euros a 14.720 euros (+9%) anuales, con un 3% adicional en 2023. 

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Además, se establece un descanso semanal de 2 días (sábado y domingo o domingo y lunes), una jornada de trabajo diaria de 8 horas (hoy abundan los turnos de 12 horas en estas plataformas) y 22 días de vacaciones al año.

Pero Cabify no solo vive de conductores. La empresa afronta un importante proceso de digitalización tras la pandemia en el que está apostando por el teletrabajo. 

Es precisamente por estoque Cabify puso en marcha a finales de octubre un importante proceso de contratación de 200 profesionales tecnológicos enfocado en ingenieros que ocuparían la mitad de las vacantes y en profesionales del análisis de datos, el marketing y la tecnología, que se quedarían con los 100 puestos restantes. 

Las ofertas de empleo, explicó entonces Cabify, forman parte de un proceso de inversión en I+D+i, una partida que creció un 15% desde 2019 hasta alcanzar los 10,6 millones de euros en 2020. En total, han invertido 31 millones de euros en 5 años.

Cabify busca con ello poner en marcha un hub remoto que incluye tanto las ciudades en las que opera la empresa, como Barcelona, Sevilla, Málaga, Valencia o A Coruña entre otras, como otras localidades.

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Se trata de una medida que pusieron en marcha primeramente para premiar el esfuerzo llevado a cabo por los trabajadores durante la pandemia, pero que la empresa ha querido conservar durante este 2021 para evaluar su eficacia.

Aunque no llega a ser la jornada semanal de cuatro días que algunas empresas y partidos políticos han empezado a defender recientemente (por ahora, la empresa no la contempla), en Cabify sí que reconocen que, de funcionar, puede convertirse un una poderosa arma de atracción y retención de talento.

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