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Cada día sin Gobierno nos cuesta a todos 144.000 euros en sueldos y subvenciones: la factura podría subir a 23 millones de euros

Sánchez, tras comparecer en el Congreso de los Diputados.
Sánchez, tras comparecer en el Congreso de los Diputados. REUTERS/Sergio Perez
  • Sin contar una posible repetición electoral —que supondría un desembolso de alrededor de 180 millones de euros—, mantener las Cortes sin apenas actividad sale caro.
  • Entre la constitución del Congreso y el debate de investidura transcurrieron 85 días sin apenas actividad: en total, 13,9 millones de euros entre salarios, ayudas a partidos y la compra de iPads y teléfonos inteligentes a los parlamentarios.
  • Si esta inactividad continúa durante agosto —lo que parece probable— y septiembre, en caso de que no prospere la segunda sesión de investidura —todavía sin fecha—, la factura se disparará hasta los 22,79 millones.
  • Así lo ha detallado Newtral en una información publicada este mismo mes.
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23 millones de euros. Este sería el coste de la factura que pasaría el Congreso y el Senado al término de la legislatura, en caso de que esta resulte fallida —lo que sucederá si Pedro Sánchez no consigue ser investido presidente del Gobierno antes del próximo 23 de septiembre—.

La periodista económica Inés Calderón ha hecho números en un artículo publicado en Newtral con el que detalla cómo cada día de parálisis política le está costando a las Cortes hasta 144.000 euros en sueldos y subvenciones.

Esto se debe a que las Cortes dedican cerca de 100.000 euros diarios a salarios de diputados y senadores, y otros 44.700 euros en ayudas a partidos políticos. Todo ello a pesar de que el Congreso se constituyó a finales de mayo y desde entonces hasta finales de julio no ha existido apenas actividad parlamentaria. Ha habido que esperar a entonces para que las Cámaras constituyesen sus comisiones parlamentarias y la actividad legislativa echase a andar.

El reglamento del Congreso concede que en julio y en agosto se está en periodo extraordinario de sesiones. En este periodo es facultad de una mayoría absoluta en la Cámara el convocar sesiones extraordinarias, o en cuyo caso la competencia recae en la presidencia del Gobierno —en funciones—. Es lo que esgrimían fuentes del Grupo Parlamentario Socialista a Business Insider días atrás.

Leer más: El Gobierno en funciones no se somete a una sesión de control en el Congreso desde febrero: esto es lo que dice el reglamento de la Cámara

Así, las Cortes van camino de los 100 días sin apenas actividad a pesar del dispendio del gasto público que ello supone al erario.

85 días de inactividad entre la constitución del Congreso y el debate de investidura

Desde que se constituyeron las Cámaras a finales de mayo hasta que tuvo lugar la sesión de investidura fallida a finales de julio, se han acumulado 85 días sin apenas actividad parlamentaria. Newtral cifra que el coste público de esta inactividad asciende a los 13,9 millones de euros, sumando salarios, subvenciones y el gasto de móviles e iPads, tal y como desgranó el periodista Marcos Sierra en Vozpópuli.

Aunque se prevé que se convoque a la Diputación Permanente a finales de agosto —así lo esperan los grupos parlamentarios de PP y Ciudadanos—, en caso de que durante este mes estival tampoco haya más actividad parlamentaria, esa factura seguirá engordando.

Leer más: Este es el único acuerdo al que llegan los partidos antes de agosto: los extras en el sueldo de los diputados por estar en las comisiones del Congreso

Por otro lado parece probable que la situación continuará enquistada en el Congreso durante agosto, ya que muchos diputados siguen de vacaciones y Pedro Sánchez está manteniendo reuniones extraparlamentarias con diversos agentes sociales, sindicales y patronales, pero de momento no con Unidas Podemos.

31 días más de inactividad mientras la cifra se dispara hasta los 23 millones

Calderón detalla que en caso de continuar esta inactividad durante agosto, los diputados continuarán sin ejercer las competencias de sus responsabilidades en sesiones extraordinarias y continuarán percibiendo salarios y los partidos ayuda. En sueldos, Newtral desgrana que supondrá un desembolso de 3,085 millones. En subvenciones, otros 1,37 millones.

Pero si la inactividad continúa allende agosto y llegamos al 24 de septiembre sin que Sánchez haya conseguido ser investido, entonces la factura se disparará hasta los 22,79 millones; ya que durante los 23 días de dicho mes las Cortes habrán gastado otros 2,28 millones en sueldos y 1,028 en subvenciones.

Repetir elecciones también sale caro

Todos estos números se hacen sin contar lo que supondrá una repetición electoral: las cifras se elevan hasta los 180 millones de euros, incluyendo la ayuda electoral —se prevé por Ley que los partidos se lleven una cuantía fija por escaño conseguido y por voto cosechado—.

Mientras que la convocatoria ordinaria de elecciones generales podría oscilar los 140 millones de euros, otros 40 millones irían destinados precisamente a esas ayudas a subvenciones públicas.

Las elecciones generales de 2015 costaron 185 millones de euros, las de 2016, 174. Las que ya se han celebrado en 2019 costaron 180 millones: 139 millones por la convocatoria ordinaria y 41,4 millones en subvenciones a partidos.

Por cada voto al Congreso, cada partido recibe 81 céntimos; y por cada voto al Senado, 32. Por escaño en el Congreso y en el Senado, los partidos reciben más de 21.000 euros.

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