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Carme Artigas, la última gran esperanza para afianzar la digitalización en España

Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial
Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial LLYC
  • Carme Artigas ha sido nombrada como nueva secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, sucesora natural de la antigua cartera de Avance Digital capitaneada por Francisco Polo y que ahora se ha escindido en dos áreas diferenciadas. La otra parcela, la que tiene que ver con telecomunicaciones, la ha asumido Roberto Sánchez.
  • Artigas fue una de las pioneras en el desarrollo del Big Data y la inteligencia artificial en España, además de fundadora y CEO de Synergic Partners, una startup que Telefónica adquirió en 2015.
  • Su nombramiento es el último de una no demasiado extensa lista de responsables que tienen como misión aprovechar la oportunidad de la transformación digital, tanto a nivel social como económico; un objetivo que nunca se ha terminado de lograr
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Tras dos elecciones en menos de un año, finalmente España tiene nuevo Ejecutivo, el primero de coalición en nuestra democracia tras el acuerdo de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos. En su configuración, el presidente Pedro Sánchez ha tenido que acomodar no sólo los intereses políticos de cada uno de estos partidos, sino también circunscribirse a una de sus promesas electorales: centrar la actividad pública en resolver los principales desafíos socioeconómicos de nuestro tiempo.

Ese es el motivo que ha llevado, por ejemplo, a situar en las cuatro vicepresidencias del Gobierno áreas como la Agenda 2030 (Pablo Iglesias), la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Teresa Ribera) o todo el segmento económico que lidera Nadia Calviño. Y precisamente es a esta última de las vicepresidencias a la que se ha añadido el apellido de 'Transformación Digital' en lo que se ha visto como un gesto a la histórica demanda del sector tecnológico de situar este fenómeno en la primera línea de la política.

Estos cambios también han tenido su particular reflejo en la segunda línea del Ejecutivo, la que configuran los secretarios de Estado. Hasta el momento, las responsabilidades en materia digital las ocupaba Francisco Polo, número dos por Barcelona en los últimos comicios y miembro del comité federal del propio PSOE. Pero las tensiones entre él y Calviño han motivado un cambio de cromos con el que la ahora vicepresidenta ha aprovechado para escindir en dos la extinta cartera de Avance Digital.

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Así pues, ahora tenemos dos áreas diferenciadas con peso en el devenir tecnológico de nuestro país: la Secretaria de Digitalización e Inteligencia Artificial -liderada por Carme Artigas- y su homóloga de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, a cargo del histórico Roberto Sánchez. La primera de ellas es, por su peso en la agenda de transformación de la AAPP, la democratización de las TIC entre las pymes y la ciudadanía o su contacto con el ecosistema startup, la heredera natural de la antigua cartera ocupada por Polo.

Es por todo esto que Carme Artigas ha saltado a la primera plana de la actualidad sectorial. Un nombramiento muy bien acogido por la mayoría del tejido tecnológico español. No en vano, Artigas es una de ellos...

La nueva secretaria de Estado es ingeniera química por el IQS (Instituto Químico de Sarriá) y licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad Ramón Llull, además de contar con un grado en Dirección Ejecutiva en Capital Riesgo por la Haas School of Economics (Berkeley University). Sin embargo, su carrera profesional ha estado ligada principalmente al entorno digital, con distintos cargos de responsabilidad -tanto en la empresa privada como en la pública- y, especialmente, en su faceta de empresaria.

En ese sentido, Carme Artigas está considerada como una de las pioneras a la hora de traer el concepto de Big Data a nuestro país, así como de lo que posteriormente hemos venido a denominar como inteligencia artificial. El culmen en estas lides llegó de la mano de Synergic Partners, una consultora especializada en el análisis de datos que fue vendida a Telefónica allá por 2015. Artigas pasó entonces a formar parte del operador de telecomunicaciones patrio hasta su salida en 2018, motivada en parte por la integración de su startup en LUCA, la división de datos del grupo.

Acerca de su nuevo puesto en el Ejecutivo, es cierto que Artigas pierde el control sobre aspectos clave en este momento, como el despliegue del 5G o la extensión de la fibra óptica a las zonas rurales de toda la península. Pero, a cambio, su área gana la Secretaría General de Administración Digital, hasta ahora dependiente del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, así como toma el control de la tan cacareada Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (coordinada anteriormente por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades).

Qué la diferencia de Francisco Polo

Ante estos cambios de poder (y de perfil) es obligado establecer las similitudes y diferencias entre Carme Artigas y su antecesor en el cargo. Por ejemplo, ambos provienen de la empresa privada y del ecosistema emprendedor nacional (Francisco Polo fue el fundador de Actuable y posterior director general de Change.org). Sin embargo, mientras Polo mantenía un perfil más cercano al mundo 'startup' -conocida es su amistad con la CEO de South Summit, María Benjumea-, Artigas es reconocida por su vertiente de mayor calado técnico, ganado a pulso durante su trayectoria.

En lo que también se parecen, aunque con matices, es en su visión de que la tecnología ha de estar al servicio de la sociedad, si bien Polo lo hacía en un contexto más comprometido políticamente mientras que Artigas se ha caracterizado por defender específicamente la integración de la mujer en la industria digital.

En cuanto a las prioridades de uno y otro también hay diferencias notables. Francisco Polo se echó a la espalda un gran proyecto de 'nación emprendedora' con la que impulsar un tejido de startups capaz de competir con EEUU, Israel, Francia o los países nórdicos. Dentro de ese marco de actuaciones se englobaba un plan para atraer más eventos con foco en la transformación digital (Proyecto Bandera), medidas fiscales para atraer inversión extranjera y propuestas de alfabetización y gestión de talento para capturar todo ese valor dentro de nuestro país.  

Por su parte, de Carme Artigas (y del nuevo apellido que incorpora su Secretaría) cabe esperar un foco decidido en un aspecto muy específico: la inteligencia artificial. En un momento clave para el desarrollo de esta tecnología, con los debates éticos en torno a su uso, tanto la Unión Europea como las principales naciones de nuestro entorno han comenzado -si no las han lanzado ya- sus propias guías de trabajo para impulsar no sólo el uso de la IA, sino también su producción con sello local en contraposición a la hegemonía de Estados Unidos o China. En cambio, España se ha quedado rezagada en esa terna, fruto tanto de la falta de gobierno como de la intención inicial de que este tema se coordinara desde la perspectiva científica y no de su traslación económica inmediata. Ahora Artigas tendrá la oportunidad (y la obligación) de pisar el acelerador en este tema si no queremos que España pierda este prometedor tren.

La (no tan) larga estirpe

Lograr la tan ansiada transformación digital del país ha sido una ambición constante en este segundo escalafón del Ejecutivo desde que se conformara la primera Secretaría de Estado en este terreno. Fue en el año 2000, bajo el nombre de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, y con Baudilio Tomé Muguruza al frente. Tan sólo estuvo dos años en el puesto, hasta que fue sustituido por Carlos López Blanco, quien tampoco duró mucho en el cargo tras la derrota del Partido Popular en los comicios de 2004. Fue en esa época cuando se creó el principal brazo armado de este departamento a la hora de canalizar ayudas al resto de AAPP españolas: Red.es.

Ya con los socialistas al frente, el relevo lo tomaría el murciano Francisco Ros Perán, quien ocupó este sillón entre 2004 y 2010. Bajo su batuta se asentaron algunos de los principales bastiones de esta Secretaría, como el INCIBE (fundado originalmente en 2006 como el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación), antes de ceder el poder a Bernardo Lorenzo Almendros, quien ni tan siquiera llegó al año de mandato.

En la 'era Rajoy' esta responsabilidad fue encarnada por tres responsables distintos: Juan Junquera Temprano, Víctor Calvo-Sotelo y José María Lassalle Ruíz. Sería con este último, recolocado en estas lides tras su controvertido rendimiento al frente de Cultura y sin apenas experiencia en temas tecnológicos, con quien un Ministerio obtuvo por primera vez un apellido de unos y ceros (Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital). Y de ahí al momento actual, con Carme Artigas como heredera de todos ellos y convertida en (quizás) la última esperanza para asumir como propia la transformación digital.

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