Pasar al contenido principal

A nombre de quién poner la cartera de fondos de tu hijo

A nombre de quien poner los fondos de tu hijo
Peter Dlhy / Unsplash
  • Una buena cartera de fondos es más adecuada que una cuenta de ahorro para una inversión a tan largo plazo (18 años como poco).
  • Poner la cartera a nombre de los hijos puede ser más barato, pero le daría acceso automático al dinero a los 18 años.
  • Poner la cartera a tu nombre habrá que tu hijo tenga que pagar por la donación.

A todo padre le preocupa el futuro de sus hijos. Ahorrar para la universidad o para que cuenten con un dinero al terminar los estudios es una vía para asegurarle parte de ese futuro. La mejor forma de hacerlo es con una buena cartera de inversión, no con la tradicional cuenta de ahorros infantil.

Los números son claros con una aportación inicial de 1.000 euros y una inversión mensual de 100 euros, podrían tener hasta 52.000 euros a los 18 años con una buena cartera de inversión de riesgo moderado. Sólo con ahorro esa cifra se reduciría a 25.000 euros. La gran duda que surge estos momentos es cómo ponerlo en marcha.

Leer más: 6 valores de crecimiento con gran potencial para tener en cartera el resto del año, según este gran banco de inversión

Con una cuenta corriente no existen dudas: todo el mundo la abriría a nombre de su hijo. Sin embargo, con una cartera de inversión es algo diferente y sí que hay una primera cuestión clave. ¿A nombre de quién poner los fondos? ¿es mejor poner los fondos o la cartera a nombre de los hijos o al tuyo?. Lo cierto es que es una decisión que tiene más implicaciones de las que pueda parecer a primera vista.

Contratar el fondo a nombre de tu hijo

Padre e hijos dormidos en el suelo
Getty Images

Esta es la opción más intuitiva y la que ofrecen plataformas como Indexa para el ahorro de los niños. ¿Cuáles son las ventajas de que la cartera esté a nombre del pequeño? Principalmente la comodidad de saber que todo ya está a su nombre y que no vas a tener que hacer cambios posteriores, con todo lo que eso implica. Además, así también evitas tentaciones de usar el dinero para otros fines. Como el dinero está a nombre de tu hijo, lo que puedes hacer con él es limitado. Tanto es así que la gestora de los fondos podría incluso pedirte autorización judicial si quieres acceder al dinero antes de que cumpla los 18 años según marca el Código Civil.

Esta ventaja tiene también su lado negativo. Como tutor del menor puedes gestionar su dinero, pero si la gestora es muy estricta podría pedirte autorización judicial para realizar cualquier momento en la cartera. Es decir, cambiar un fondo por otro podría no ser tan fácil como si lo hicieses tú mismo.

Pero el gran inconveniente de poner los fondos a nombre del niño es otro. Cuando cumpla 18 años podrá acceder a ellos libremente y hacer lo que quiera con ese dinero. Por eso mismo, si esta va a ser tu opción, es muy importante que trabajes en su educación financiera para que haga un buen uso de ese dinero que has ahorrado para él durante tanto tiempo.

Contratar el fondo de inversión a tu nombre

La alternativa es poner el fondo o la cartera a tu nombre, gestionarlo por tu cuenta y donárselo cuando creas que ha llegado el momento. Esto evitará cualquier problema para mover el capital y te dará un control absoluto sobre ese dinero, ya que todo estará a tu nombre.

En este caso el inconveniente tiene nombre propio: Hacienda. Si donas el dinero a tus hijos habrá que pagar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones por ese capital. Este impuesto depende de cada comunidad autónoma y en algunas como Madrid existen bonificaciones del 99% por donaciones entre padres e hijos si se firman ante notario.

Si el fondo está a nombre de tu hijo y vas haciendo aportaciones periódicas, también podría considerarse una donación a ojos de Hacienda. Y es que la ley no establece ningún mínimo para las donaciones ni una edad que exima de pagar impuestos. Lo que ocurre en estos casos es que Hacienda suele ser benévola con estas aportaciones a cuentas e inversiones a nombre de los pequeños. Además, se podría justificar que es para los estudios amparándose en el Código Civil.

Leer más: Por qué comprar el mundo puede ser una buena idea para tus inversiones

Además de los impuestos que pagaría tu hijo por las donaciones, tú tendrías que tributar también en el IRPF por las ganancias patrimoniales que hubieses obtenido. La fiscalidad en este caso sería la normal que se aplica a los fondos de inversión.

De forma muy resumida, esto quiere decir que primero pagarás entre un 19% y un 23% al hacer la renta por las ganancias que hayas obtenido con los fondos, tanto si los donas como si recuperas el dinero. Y es que a Hacienda no le importa que el capital no vaya a ser para ti, ya que entiende que hay una ganancia por la que tienes que pagar impuestos.

En cualquier caso, esa es la cantidad que tendría que haber pagado tu hijo si la cartera de fondos hubiese estado a tu nombre cuando decidiese recuperar el dinero.

Con todo esto en mente ¿Cuál es la mejor alternativa? Desde un punto de vista estrictamente financiero las dos son parecidas. La gran diferencia es que esas pequeñas donaciones que se hacen cuando el fondo está nombre del hijo no suelen tributar y que hay gestoras que cobran menos comisiones a carteras para niños, aunque si apuestas por la gestión pasiva apenas sí habrá cambios.

Al final, la cuestión clave es la confianza que tengas en tu hijo o, mejor dicho, la fe en tu capacidad para educarle en el ahorro y las finanzas personales. Y es que todo ese dinero ahorrado puede ser un caramelo demasiado tentador con tan solo 18 años.

Y además