Ha llegado la hora de abandonar la semana de 5 días y la jornada de 8 horas: así se 'arregla' el trabajo, según un catedrático experto en la materia

Semana laboral de 4 días.

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  • La semana laboral de 4 días vuelve a ganar adeptos tras el éxito del mayor experimento sobre la reducción de la jornada laboral.
  • Robert Bruno, catedrático y experto en trabajo, cree que la semana o la jornada laboral más cortas deberían haberse implantado hace tiempo, pero vamos en la buena dirección.

La tendencia laboral de moda es trabajar menos.

La semana laboral de 4 días vuelve a ganar adeptos después de que un experimento sobre la semana reducida mostrase que los trabajadores estaban menos estresados, menos agotados, dormían mejor y las empresas obtenían más ingresos.

A Robert Bruno, catedrático experto en trabajo y director del Proyecto de renovación de la clase media de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, no le sorprenden los resultados. Bruno se encuentra en este momento escribiendo un libro sobre el estado y la estructura actual del trabajo y cómo "arreglarlo", titulado What Work Is (Qué es el trabajo, en español), basado en las experiencias de los trabajadores.

"Si se crean entornos de trabajo en los que las personas realmente quieran estar allí y no estén de mal humor o distraídas, todo el mundo lo haría mucho mejor", explica a Business Insider.

Para Bruno es hora de acortar la semana laboral, tanto en horas como en días. Desde que empezó la pandemia se ha experimentado un aumento de insatisfacción laboral transversal a todos los sectores, con gente desmotivada, poco implicada en sus empresas e incluso renunciando. "Se ha corrido el telón sobre el estado del trabajo", afirma. 

Modificar la semana laboral y hacerla más acorde con los deseos reales de los trabajadores podría contribuir a paliar la escasez de mano de obra y a mejorar el rendimiento de las empresas.

"La cantidad de personas fuera del mercado laboral o que cambia constantemente trabajo ha alcanzado niveles récord. Y si se les pregunta por qué están en esta situación, la explicación será que no estaban a gusto con el horario laboral que tenían y quieren renegociarlo. La gente está adoptando otra mentalidad sobre el trabajo", afirma Bruno. 

Además de la evidencia de que los ingresos de las empresas en Reino Unido aumentan cuando los trabajadores descansan mejor, las semanas laborales de 4 días también han aumentado las tasas de retención de empleados, lo que evita que las empresas tengan que hacer un esfuerzo extra en los procesos de contratación. 

Uno de los factores clave para los empleados, según la investigación de Bruno, es el tiempo: qué peso tiene para ellos y cómo perciben que el trabajo lo controla y lo define. La mayoría de las personas planifica su vida en función al horario establecido del trabajo, adaptando el sueño y sus actividades personales en función a él. 

En esencia, los horarios de trabajo controlan el tiempo. 

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La cruda realidad del sistema actual es que "el único tiempo que importa es aquel en el que estás generando valor para la empresa para la que trabajas. Ese es el tiempo más importante", afirma Bruno.

"Todos estamos cansados de oír la frase de que el tiempo más importante es el que pasamos con nuestros hijos, o con la gente a la que queremos, o persiguiendo el aprendizaje y la cultura. A todo esto lo denominamos el "tiempo más importante", pero la realidad es que "el tiempo verdaderamente importa es el que pasamos donde nos pagan".

Sin embargo, para los que han renunciado a su trabajo o saltan de un puesto a otro intentando buscar algo mejor, eso ya no vale. La gente quiere trabajar, dice Bruno, pero no quiere amargarse por ello.

Para Bruno, la semana reducida es la respuesta a este nuevo fenómeno que se está danto en muchas empresas y sectores. "Estoy seguro de que atraería a más gente", reconoce el catedrático, "porque le estás diciendo a la gente que la escuchas".

"Creo que si los empresarios empezaran a ofrecer esas oportunidades y se intentase seriamente, se atraería a todo el talento que necesitan y están buscando desesperadamente", añade.

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Una oportunidad renovada y un impulso para mejorar

Bruno recuerda que Estados Unidos ya intentó acortar la jornada laboral una vez. En 1933, el Senado aprobó un proyecto de ley para reducir la semana laboral a 30 horas. Según el Washington Post, esa legislación contó con el apoyo del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, en la que se hubiese mantenido la semana laboral de 5 días, pero trabajando solo 6 horas en vez de 8. 

Sin embargo, nunca llegó a materializarse. Las predicciones —como las de John Maynard Keynes— de que los estadounidenses trabajarían semanas drásticamente más cortas en el futuro, a medida que avanzara la tecnología, han demostrado ser erróneas. Bruno asegura que, al menos en las últimas 4 décadas, hemos renunciado a reducir la semana laboral, "y lo hemos hecho en detrimento nuestro". 

Pero ahora esto podría estar cambiando. 

Los resultados del experimento más grande hasta ahora realizado en el Reino Unido, en el que 2.900 trabajadores de 61 empresas adoptaron la semana laboral reducida con el mismo salario, han acaparado los titulares y han cambiado definitivamente a las empresas implicadas. El 92% de ellas ha continuado con una semana laboral de 4 días y 18 empresas lo han convertido en un cambio permanente.

El catedrático también considera que es un buen momento para evaluar si los días deberían ser de 8 horas, remontándose a las semanas de 15 horas de Keynes. No hay "ninguna razón" para que el trabajo lo sea todo o para que se piense en él de forma resignada y lúgubre, explica Bruno. 

"Tenemos interiorizado que si nos contrataron por 8 horas de trabajo y tenemos un sueldo acorde a esas horas, el empresario no nos seguirá pagando lo mismo si no cumplimos estrictamente con el horario establecido", argumenta el profesor y catedrático. 

"Pero, ¿y si no es cierto? Desde luego no lo es con toda la tecnología a nuestra disposición, ya que podríamos utilizarla para reducir la necesidad de tener que estar en el trabajo".

Ahora mismo, con el renovado interés por debatir y redefinir el trabajo y el tiempo que consume, Bruno cree que vamos por la buena dirección para conseguir implementar la semana reducida y cambiar la estructura laboral. 

"Parece que ha llegado el momento y, ¿por qué no? Hemos pasado por un gran trauma con la pandemia y eso siempre sacude las cosas", afirma Bruno. "De ahí puede salir algo bueno"

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