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Hacienda también quiere un trozo de tu cesta de Navidad y es el jamón

Fiscalidad de las cestas de Navidad

Si hay dos cosas que un empleado espera de su empresa estas fiestas, son una buena cena de navidad y una mejor cesta. Y no son los únicos, Hacienda también lo espera, pero por un motivo bien diferente.

Las cestas de Navidad y las cenas de empresa no están exentas de tributar para el empleado. En otras palabras, los trabajadores deberían pagar impuestos en la declaración de la renta por esos regalos de la empresa. Y no es que sea algo nuevo.

Así se desprende de la Ley de IRPF y así lo aclaró en su momento la Dirección General de Tributos (DGT) en la consulta 0844-02 en el año 2002. En concreto, una empresa preguntaba cómo debían tributar las cestas y regalos de Navidad que daba a los empleados que entregaba “de forma voluntaria y sin que de ninguna manera retribuya el trabajo”. Es decir, que era un regalo propio de estas fiestas y no una forma de premiar el desempeño de los empleados.

Sin embargo, la interpretación de la DGT fue y sigue siendo diferente. El organismo asegura que las cestas de Navidad y demás regalos de la empresa se consideran un rendimiento íntegro del trabajo según se especifica del artículo 17 de la Ley de IRPF. Para que lo entiendas mejor, Hacienda considera que se trata de una renta en especie que además está sujeta a retención de IRPF.

A efectos prácticos, la consecuencia es que el valor de esa cesta de Navidad debería aparecer reflejado en la nómina y la empresa debería practicar sobre él la pertinente retención de IRPF. Es más, el certificado de retenciones a cuenta de IRPF que la empresa entrega para que puedas hacer la declaración de la renta debería reflejarlo.

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Así, al hacer el IRPF sería como si te hubiesen pagado el dinero que vale la cesta de Navidad, como ocurre con las rentas en especie no exentas y que refleja el artículo 43 de la Ley de IRPF.

Sin embargo, la realidad es que son muy pocas las empresas que realmente lo hacen. La mayoría lo contabilizarán como un gasto personal más sin incluirlo dentro de las nóminas, aseguran desde Sage.

Por fortuna, no ocurre lo mismo con la cena de Navidad, como tampoco con otras comidas a las que invita la empresa. Este detalle no está sujeto al escrutinio de Hacienda y los empleados no tiene que pagar impuestos por él, ya que no se considera una renta del trabajo.

¿Ocurre lo mismo con la empresa?

El IRPF y el Impuesto de Sociedades son muy diferentes y el trato que se le da las cestas de Navidad y las cenas de empresa es el mejor ejemplo. Donde los empleados tienen que pagar, las empresas pueden deducir.

El artículo 15 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades establece que no tendrán consideración de gastos fiscalmente deducibles los donativos y las liberalidades. Sin embargo, también matiza que no se entenderán como tales “los gastos por atenciones a clientes o proveedores ni los que con arreglo a los usos y costumbres se efectúen con respecto al personal de la empresa”. Es aquí donde entrarían las cestas de Navidad.

La propia DGT lo aclara en la consulta vinculante V1905-15, donde establece que las cestas de Navidad se podrán deducir en el Impuesto de Sociedades siempre que formen parte de los usos y costumbres de la empresa. Además, también es necesario que exista justificación documental y una correlación de ingresos y gastos que las soporte. Dicho de otra forma, que una empresa en pérdidas no debería regalar cestas a sus empleados.

Esto mismo se puede aplicar a la cena de Navidad, que también será deducible para la empresa si la hace todos los años.

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No ocurre lo mismo con el IVA. En este punto, IVA e Impuesto de Sociedades discrepan. El artículo 86 de la Ley de IVA restringe este tipo de gastos ya no serán deducibles en el IVA “los bienes o servicios destinados a atenciones a clientes, asalariados o a terceras personas”, algo que la DGT recuerda en la consulta vinculante V3818-15.

Como puedes ver, cuando se trata de hacer cuentas con Hacienda, hasta los regalos de la empresa pueden terminar siendo un regalo envenenado.

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