El CEO de Cuyna cree que la regulación de las 'cocinas fantasma' no amenaza el futuro del sector: "Todo lo contrario"

Jaime Martínez de Velasco, CEO de Cuyna, en las oficinas de la compañía.
Jaime Martínez de Velasco, CEO de Cuyna, en las oficinas de la compañía.

El sector de las cocinas fantasma vivió un momento de efervescencia desenfrenada en 2020 y 2021, en un contexto en el que el negocio del reparto de comida a domicilio se disparó.

El delivery se convirtió en un salvavidas para muchos restaurantes, pero también llamó la atención a un gran número de nuevos players que vieron una oportunidad de negocio en el sector.

A la proliferación acelerada de cocinas fantasma en las zonas residenciales de las grandes ciudades españolas, le siguió una oleada de quejas por parte de los vecinos, que llevan varios meses en pie de guerra; denuncian los ruidos, los olores y el constante trasiego de repartidores en sus calles.

En 2021, en Madrid y Barcelona se dejaron de otorgar licencias a estos negocios. Ahora, la regulación ha llegado y se ha impuesto una serie de medidas específicas para poner orden y permitir la convivencia entre empresas y vecinos. 

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Sin embargo, Madrid y Barcelona han apostado por modelos regulatorios diametralmente opuestos. La primera ha optado por una normativa más laxa con estos nuevos negocios y la segunda ha sido mucho más restrictiva, dejando un mensaje claro: "No queremos negocios fantasma en nuestra ciudad".

"Hemos mantenido reuniones con todos los partidos políticos. Fruto de esas conversaciones irán apareciendo regulaciones en las ciudades, donde no me cabe duda que podemos encajar", asegura Jaime Martínez de Velasco, CEO de Cuyna, una startup española del sector.

"No pensamos que la regulación sea una amenaza, sino todo lo contrario", subraya. "Queremos crecer, pero tampoco abrirnos paso a codazos".

Interior de una ¡cocina fantasma¡ de Cuyna.

¿Puede afectar la regulación al futuro de las 'dark kitchen'?

A pesar de la nueva regulación, las cocinas fantasma que actualmente están abiertas y cuentan con licencia seguirán operando con normalidad. 

En Madrid, la nueva normativa prohíbe abrir nuevas cocinas fantasma con una superficie de más de 350 metros cuadrados: solo podrá haber 8 e incluye la obligación de que tengan áreas de carga y descarga dentro del local.

Por su lado, Barcelona ha implementado una regulación que no permite la apertura de ninguno de estos negocios en zonas residenciales. Los relega a zonas industriales independientemente de su tamaño.

"El mensaje que se ha trasladado desde el Ayuntamiento de Barcelona es un poco más agresivo, pero esto no nos afecta en mayor medida", comparte Martínez de Velasco. "No tenemos previsto expandir nuestra presencia allí".

"Si así lo hiciéramos, tendríamos que adaptarnos", añade.

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Cuyna ha levantado recientemente una ronda de financiación de 3 millones de euros con la que espera expandirse tanto a nivel nacional como en el exterior. Su apuesta pasa por las principales ciudades españolas y sus barrios periféricos

Muchas cocinas, todas diferentes

Dentro del universo de las cocinas fantasma existe todo un océano de diferentes tipos, modelos de negocio y características. 

Desde las macrococinas de 1.000 metros cuadrados de empresas como Cooklane, que cuentan con hasta 20 cocinas agrupadas y son las que más problemas han generado con los vecinos, a los espacios más pequeños, de apenas 30 metros cuadrados, como el modelo de Freshperts.

Cuyna se sitúa a medio camino. En Madrid, por ejemplo, cuenta con un espacio de alrededor de 500 metros cuadrados en la zona de Ventas y otra instalación en el Paseo de los Melancólicos, que ha sido la que más quejas ha desatado entre los vecinos.

Martínez de Velasco asegura que el problema "no es estructural", solo ha habido conversaciones puntuales. "Estoy orgulloso del trabajo que hemos hecho por no haber causado un problema sostenido y consistente", añade.

"En todas las zonas en las que hemos abierto, el uso prioritario es industrial, aunque hay zonas residenciales cerca. Tenemos una política de puertas abiertas, toda persona que quiera entrar a nuestra casa puede hacerlo", señala.

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