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El CEO de Repsol desvela por qué el compromiso de la compañía con las cero emisiones netas es inteligente para el negocio

Josu Jon Imaz es el CEO de Repsol, la mayor empresa de petróleo y gas de España, que se ha comprometido a convertirse en una empresa de carbono neutral para el año 2050.
Josu Jon Imaz es el CEO de Repsol, la mayor empresa de petróleo y gas de España, que se ha comprometido a convertirse en una empresa de carbono neutral para el año 2050. Repsol
  • Repsol anunció el mes pasado que se convertirá en una empresa de cero emisiones netas de carbono para el año 2050. Es la primera empresa petrolera y gasista del mundo en hacer tal compromiso. 

  • Josu Jon Imaz explica, en una entrevista exclusiva con Business Insider, que la descarbonización no solo busca combatir el cambio climático: "Lo hacemos porque queremos ganar dinero".

  • El CEO de Repsol afirma que incluso para una empresa de hidrocarburos la reducción de las emisiones disminuye significativamente el riesgo para los accionistas y protege las inversiones. "No queremos tener activos estancados", asegura. 

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Suena como un oxímoron: una compañía petrolera y gasista comprometiéndose a llegar a las cero emisiones netas de carbono.

Pero eso es exactamente lo que Repsol prometió el mes pasado. En 2050, la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que emitirá será igual a la cantidad que capture del aire, según Repsol. Cabe destacar que ese compromiso incluye las llamadas emisiones de alcance 3, es decir, el CO2 liberado por los automóviles y las centrales eléctricas que utilizan los productos de Repsol. 

Aunque la española es la primera compañía de petróleo y gas del mundo que ha asumido este compromiso, es uno de los gigantes de la energía, como Shell, Total y Chevron, que han establecido recientemente sus propios objetivos climáticos. 

Todo este frenesí de compromisos, aunque visiblemente admirable, ha suscitado dudas entre los activistas medioambientales que cuestionan que estos objetivos sean una forma de greenwashing, la práctica que consiste en ocultar la destrucción del medioambiente centrando la atención del público en esfuerzos de sostenibilidad. También hay preocupación de que todos estos compromisos no sean vinculantes.

"Respeto este tipo de opiniones", explica Josu Jon Imaz, CEO de Repsol, en una entrevista exclusiva a Business Insider

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El CEO de Repsol es el primero en manifestar que la preocupación por el greenwashing podría ser correcta, es decir, si Repsol únicamente hubiera anunciado su objetivo para el año 2050.

"La parte más fácil de esta declaración es que vamos a ser neutrales [en cuanto a emisiones de carbono] en 2050", argumenta. "Porque podrían tener razón si solo habláramos de 2050".

Imaz señala la historia de la empresa y los compromisos a corto plazo. Repsol fue el primer gigante del petróleo y gas en apoyar el Protocolo de Kioto, un tratado internacional que ordenó la reducción de las emisiones país por país, recuerda. También tiene un plan de reducción de las emisiones hasta llegar al compromiso de 2050: un 10% de reducción en 2025, un 20% en 2030 y un 40% en 2040. 

"Estamos reduciendo el CO2 año tras año", afirma. "Eso no es greenwashing".

La compañía anunció que su nueva estrategia de reducción de carbono disminuiría el valor de sus reservas de petróleo y gas en 5.000 millones de euros. No obstante, Imaz afirma que estas reducciones de emisiones son buenas para el negocio, al menos a largo plazo. 

"No lo hacemos porque seamos una ONG y solo queramos contribuir de manera generosa al cambio climático", expone. "Lo hacemos porque queremos ganar dinero. Lo que estamos haciendo tiene que financiar los retornos. Esa es, por supuesto, una condición mínima". 

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Imaz afirma que el trabajo de Repsol para reducir el CO2 se ha traducido en nuevos márgenes, menor riesgo para los inversores y una ventaja competitiva para la compañía, sin un cambio significativo en lo que ofrece a sus clientes.

Toma como ejemplo el negocio industrial de Repsol, que opera refinerías. Cerca del 60% de los costes variables de una refinería están ligados al consumo de energía, según la página web de la compañía; hacer las operaciones más eficientes reduce los costes a la vez que disminuye las emisiones.

La misma estrategia se aplica a la quema de metano.

"Las acciones para reducir las emisiones de la quema rutinaria de hidrocarburos en antorchas son especialmente importantes ya que nos permiten reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y minimizar la pérdida de productos o combustible", dice el sitio web de la empresa. 

Repsol también tiene previsto reforzar su producción de gas natural, combustibles derivados del reciclaje de residuos y plásticos y polímeros, según Imaz. Estas industrias son de menor emisión, dice, pero aun así proporcionan a los clientes los productos que esperan. 

El establecimiento de objetivos de reducción de carbono también reduce el riesgo para los accionistas de la empresa, una gran parte de los cuales apoyan los esfuerzos de sostenibilidad, dice Imaz. 

"Necesitamos proteger nuestros activos futuros de los riesgos climáticos", subraya.

Esos riesgos podrían incluir una caída en la rentabilidad de los activos de hidrocarburos, por ejemplo, si el precio del petróleo cae.

"Tenemos que anticiparnos a este futuro", dice. "Tenemos que actuar y movernos en esa dirección. No solo para ahorrar para el planeta, sino para salvar el interés y el riesgo de nuestros accionistas". 

Pero aunque reducir las emisiones sea un buen negocio, no será fácil para Repsol cumplir con su compromiso en 2050.

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Los objetivos a corto plazo son una cosa; la empresa puede probablemente alcanzar sus objetivos de reducción temprana invirtiendo en combustibles y productos de bajas emisiones. Pero para 2040, es casi seguro que Repsol tendrá que recurrir a tecnologías de captura de carbono, o a sumideros naturales como los bosques, para llegar a un nivel de cero neto.

Los expertos dicen que estos enfoques son muy caros. Y ni siquiera Imaz los considera una solución perfecta, al menos a corto plazo. 

"El principal factor que debemos tener en cuenta va a ser la rentabilidad del CO2 del que nos estamos deshaciendo", explica.

En la mente de Imaz, la tecnología que sustenta la energía renovable, los biocombustibles y el uso de residuos para producir diesel o hidrógeno verde podría conducir a mayores retornos que otras alternativas.

Este artículo fue publicado originalmente en BI Prime.

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