Igor Garzesi, CEO de Banco Mediolanum: “Tener el dinero en una cuenta de ahorro es perder poder adquisitivo; para ahorrar, tenemos que invertir ese dinero y anclarlo en el crecimiento de la economía mundial”

  • En CEO Talks, los máximos responsables de compañías líderes analizan la situación de sus organizaciones y su sector, y los retos a los que se enfrentan.
  • Banco Mediolanum es un banco de origen barcelonés, desde 2017 con sede en Valencia, que actualmente pertenece al grupo italiano Mediolanum.
  • Su foco está en la gestión y asesoramiento financiero privado, y su modelo se basa en la figura del family banker, un asesor financiero personal a disposición total del cliente, y un concepto muy asentado de la multicanalidad. A cierre de 2021 contaba con 186.277 clientes, un 19% más que en 2020.
  • Igor Garzesi es el CEO de Banco Mediolanum desde 2019, aunque se incorporó al banco en 2001.
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España ha sido tradicionalmente un país de ahorradores, más que de inversores. En parte por cuestiones culturales e históricas, y también por una escasa educación financiera, la mayoría de los españoles con cierto poder adquisitivo han optado bien por la inversión inmobiliaria (en aquellos casos con mayor patrimonio), bien por las cuentas de ahorro y los planes de pensiones en el caso de los pequeños ahorradores, buscando ante todo seguridad y, después, una elevada rentabilidad, como fue el caso en los años de boom inmobiliario.

Según el último informe del Banco Central Europeo (BCE), la media de inversión en fondos de inversión y acciones en la zona euro es de 493 euros per cápita, mientras la cifra para España apenas supera la mitad de esa cantidad.

En los últimos años, los tipos de interés muy bajos (10.000 euros depositados en una cuenta o en un depósito a un año han perdido el 18% de su valor en los últimos 16 años, según ING), y el frenazo y las fluctuaciones en el sector del real estate —una inversión que en realidad es un activo no líquido, sin valoración diaria y que impide una inversión diversificada— han provocado que cada vez más personas en nuestro país se lancen a invertir sus ahorros en el mercado financiero, bien en bolsa o en acciones, en fondos de inversión e incluso últimamente a través de criptomonedas.

La consecuencia es que tanto los bancos tradicionales como las fintech han creado en los últimos años una amplia oferta de servicios de asesoramiento financiero dirigidos a particulares, a través de asesores personales o mediante aplicaciones tecnológicas.

En este contexto, se podría decir que Banco Mediolanum fue pionero y, en cierto modo, visionario en España. En 1983, Carlos Tusquets y Trías de Bes fundó el grupo financiero Fibanc con el objetivo de ofrecer una gestión especializada de patrimonios particulares.

En 1987 creó el primer fondo español para invertir en divisas, poco antes de constituirse como Banco de Finanzas e Inversiones (Fibanc) en 1989.

En el año 2000, el Gruppo Mediolanum, fundado por Ennio Doris en Milán en 1982 y con un modelo bancario muy parecido, adquiere la mayor parte del capital, adquisición que se completa en 2004. En 2010, pasa a denominarse Banco Mediolanum.

Su modelo de negocio mantiene la esencia de sus primeros años, la gestión de patrimonios particulares, para los que ha creado una figura que actúa como gestor, consultor y asesor, el family banker, que ofrece un servicio muy personalizado a cada cliente —según su patrimonio y objetivos— y con disponibilidad total.

Este servicio premium supone unos costes mayores que los servicios menos personalizados que ofrecen los grandes bancos o las aplicaciones financieras basadas en tecnología —conocidos como gestores automatizados o robo advisors —como Finanbest o Indexa—. A cambio, los resultados son muy bien valorados por los clientes: en 2021 ha sido por tercer año consecutivo el banco con los clientes más satisfechos según el estudio Benchmarking de Satisfacción de Clientes realizado por la consultora independiente Stiga, con una puntuación de 8,52 sobre 10, por encima de la media del sector situada en 7,3.

Esta alta valoración por parte de los clientes destaca especialmente en la figura del family banker (actualmente cuenta con 1.504, la mayor red de agentes financieros de España), que obtiene una puntuación de 9,15 sobre 10, y en el índice de recomendación de los propios clientes a otros usuarios (Net Promoter Score) en el que alcanza un 54,6% mientras que la media del sector es de 0,2%.

Los family bankers no son empleados, son en realidad asesores independientes con la formación que exige la normativa, empresarios que trabajan en exclusiva para el banco, se autogestionan y cuyo activo son sus clientes.

Banco Mediolanum ha hecho además una apuesta fuerte por la multicanalidad y no cuenta desde hace años con oficinas físicas —los family bankers visitan a sus clientes en sus casas u oficinas o les reciben en las suyas o en las oficinas corporativas de la entidad— y cuenta con aplicaciones, servicio online y banca telefónica.

La entidad también realiza una apuesta fuerte para cubrir una necesidad en España: la educación y la divulgación financiera. En su equipo cuenta con grandes expertos y divulgadores del sector financiero y la geopolítica, como Luca Lazzarini o Mario Rappanello (a quien entrevistamos en Business Insider), que ofrecen sesiones explicativas e informativas a los clientes, tanto presenciales como a través de su canal de YouTube.

Igor Garzesi es CEO de Banco Mediolanum desde 2019, aunque se incorporó a la compañía en 2001, ocupando desde entonces diferentes puestos de responsabilidad.

Licenciado en Económicas por la Universidad de Barcelona y Bachelor Business Administration in Management por la Universidad de Utrecht, posee una completa mezcla mediterránea: nació en Grecia, su madre es española y su nacionalidad, italiana.

Actualmente es también el presidente de la Cámara de Comercio Italiana de Barcelona, y en 2015 fue nombrado Caballero de la Orden de Estrella de Italia, una distinción que el Gobierno de ese país concede a los ciudadanos que destacan fuera de sus fronteras.

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