La vida de los chefs privados de Silicon Valley que ganan hasta 150.000 euros por volar en aviones privados, conducir Lamborghinis y vivir en mansiones

La moda del trabajo desde casa ha abierto la puerta a que más chefs trabajen en cocinas privadas.

Crystal Cox/Business Insider

John Barone pasó años trabajando en las cocinas de restaurantes con estrellas Michelin de todo el mundo. Estuvo en Jean-Georges y Daniel, en Nueva York; en The French Laundry, en California; en Noma, en Dinamarca, y en Central, en Perú.

Pero ninguno de esos trabajos ha hecho al chef tan feliz como el que tiene ahora, cocinando comidas y cenas cinco días a la semana en la cocina de la casa de una pareja adinerada de Silicon Valley.

Barone, que dejó el estresante mundo de la alta cocina hace una década, empezó cocinando para la pareja dos veces a la semana para darle tiempo libre al cocinero que tenían contratado a tiempo completo. Cuando llegó la pandemia, ese cocinero se marchó y Barone tomó el relevo.  

Empezó a vivir con la pareja durante parte de la semana para reducir su exposición al COVID-19. Pronto voló en un jet privado a su casa de Hawái, donde un día de marzo, tras dos años de trabajo, habló con Business Insider.

Barone, que creció en Nueva Jersey, calcula que era su octavo viaje a la isla, lo que le ha dado tiempo para conocer a los agricultores locales y averiguar quién vende el mejor pescado de la zona.

"Estoy muy contento. Ahora trabajo para gente muy buena", dice Barone.

La demanda de puestos de trabajo en el sector de la cocina privada es cada vez mayor, gracias a la explosión de personas que trabajan desde casa y a la prohibición de comer en locales cerrados por la pandemia, lo que dejó sin trabajo a muchos chefs de alto nivel. Aunque las acciones tecnológicas se hundan ante el temor de una recesión económica, el trabajo desde casa ha llegado para quedarse, al igual que los numerosos millonarios y multimillonarios de Silicon Valley.

Por supuesto, trabajar en casas de millonarios y multimillonarios ocupados, preocupados por su salud y a veces extremadamente reservados puede tener sus inconvenientes. Los acuerdos de confidencialidad son habituales, al igual que las dietas especiales. Los viajes pueden resultar agotadores, y no siempre a lugares maravillosos como Hawái.

Aunque Barone trabaja para "gente estupenda", algunos clientes pueden aprovecharse de tener un empleado a sueldo en la casa y esperar que cuiden de sus hijos, hagan recados o actúen como chófer, según explican varios chefs privados de Silicon Valley a Business Insider. 

"Algunos quieren que seas un mayordomo y que les pongas sus zapatillas junto a la puerta", explica un chef privado que ha pedido permanecer en el anonimato por temor a represalias.

"Algunos quieren que seas un mayordomo y que les pongas sus zapatillas junto a la puerta" — Un chef anónimo.

Pese a los riesgos, los cocineros de alto nivel abandonan cada vez más el bullicio de las cocinas con estrellas Michelin por las mansiones y casas de vacaciones de la élite de Silicon Valley. Dicen que el sueldo y otras ventajas hacen que merezca la pena, sobre todo si acabas con una familia que te trata con respeto. 

Un anuncio de trabajo en San Francisco ofrece entre 7.500 y 11.200 euros al mes con el requisito de que el chef sea "capaz de ofrecer comidas sabrosas y creativas sin lácteos, trigo, gluten, azúcar ni sal".

Otro anuncio para el barrio de Atherton, en Silicon Valley, ofrece un rango salarial de 97.300 a 160.000 euros, dependiendo de la experiencia, y una larga lista de requisitos, incluyendo "conciencia espacial" y la "capacidad de distinguir, con cierto grado de precisión, las diferencias o similitudes en la intensidad y calidad de los sabores o aromas".

Trabajar en las casas de millonarios y multimillonarios atareados, preocupados por su salud, puede tener sus inconvenientes.

Esto supone el doble de lo que se paga en algunos restaurantes de alta cocina, donde algunos chefs dicen haber oído hablar de sueldos que van desde los 42.000 euros hasta los 74.800 euros, incluso trabajando 100 horas a la semana.

Desde los acuerdos de confidencialidad hasta los beneficios de alto nivel y las dietas especiales, algunos de los chefs privados de Silicon Valley comparten sus experiencias.

Max Porterkhamsy es el antiguo chef ejecutivo del Mayo Family Winery Reserve Room de Kenwood (California), y anteriormente trabajó en el prestigioso restaurante Le Bernardin de Nueva York. Cuando hace unos años pasó a dedicarse a la cocina privada, se adentró en un mundo diferente y a veces surrealista.

Recuerda una ocasión en la que un cliente envió un jet privado a recogerle. Otra familia hizo que Porterkhamsy viviera con ellos en un apartamento alquilado por 75.000 euros al mes y condujera su Lamborghini alquilado.

La familia, según Porterkhamsy, "tenía miedo de conducir el vehículo pero quería dar paseos en él. Así que me pasé dos días llevando a gente al azar en el Lamborghini".

En la actualidad, Porterkhamsy y su mujer, Khambay, dirigen Epicurate, un mercado online como Airbnb, y una web de chefs privados, Vine Dining. En lugar de alquilar casas, los clientes pueden programar servicios de una lista seleccionada de chefs de alto nivel.

La empresa se basa en un principio básico del mundo de los chefs privados, y es que las personas que contratan a estos últimos suelen tener más dinero que tiempo.

"Lo que no pueden permitirse es una noche decepcionante", dice Porterkhamsy, que sigue cocinando ocasionalmente para clientes privados.

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Evitar la decepción es una parte importante del trabajo. Tanto si se trata de una merienda de zanahorias y hummus como de una tarta de cumpleaños, los cocineros se convierten en parte  fundamental de la vida diaria de sus clientes. Deben anticiparse a las necesidades de sus clientes, incluido el mejor momento para sacar las galletas recién horneadas.

"Hay que anticiparse realmente a sus necesidades antes de que sepan que las necesitan", dice Barone.

"Es probable que escuches conversaciones privadas" — Chef John Barone

El trabajo de la cocina privada puede ser sorprendentemente íntimo. A diferencia de la cocina de un restaurante, trabajar en la casa de alguien requiere un nivel de hospitalidad que puede resultar incómodo para los más introvertidos. 

"Casi tienes que aprender una forma diferente de pensar", dice Barone. "Es probable que escuches conversaciones privadas. Tienes que ser consciente de tu entorno y de cómo se siente la gente".

En cierto modo, ser chef es como dirigir una pequeña empresa. Muchos de los chefs con los que ha hablado Business Insider tienen que crear menús con días o semanas de antelación y obtener el visto bueno de sus clientes. La mayoría son también responsables de mantener la cocina organizada y limpia entre las comidas. Para los que trabajan como autónomos, moviéndose entre clientes y eventos, es literalmente un pequeño negocio.

Además de cocinar tres comidas al día, los chefs a tiempo completo pueden tener que hacer toda la planificación y compra de alimentos para la casa, lo que requiere establecer relaciones con pequeñas granjas y proveedores de carne para garantizar que los ingredientes sean siempre de la máxima calidad.

Dado que puede ser difícil encontrar ciertos productos en zonas remotas, los chefs que viajan a menudo se encuentran cargando sus aviones privados con pequeñas neveras llenas de su comida y vino favoritos.

Aunque las preferencias alimentarias cambian de una persona a otra, los chefs con experiencia en la cocina de fusión asiática están muy solicitados en la zona de San Francisco, donde muchos ejecutivos de alto nivel vienen del otro lado del Pacífico. Las dietas paleo, ceto y vegana son muy populares, al igual que las que excluyen los lácteos y el gluten. Una vez, dice Porterkhamsy, alguien incluso le dijo que era alérgico a la sal. 

Los chefs que viajan suelen llevar en sus aviones privados neveras llenas de su comida y vino favoritos.

Aunque es habitual que en los anuncios de trabajo se especifique que se busca un chef con experiencia en restaurantes con estrellas Michelin, Barone afirma que la mayoría de los clientes no quieren comida tipo restaurante los siete días de la semana.

En comparación con la gente que come en restaurantes, explica Barone, la gente que come en casa "prefiere más la comida casera".

"Voy a hacer quesadillas y sándwiches de queso a la parrilla para los niños", señala. "No van a comer caviar y cócteles de gambas".

Además de sus dotes culinarias, la habilidad más importante en el mundo de los chefs privados es la discreción. Ninguna persona influyente quiere que se filtren al público sus disputas familiares privadas, sus trapicheos o sus manejos políticos. 

Barone, Porterkhamsy y los demás chefs con los que he hablado para este reportaje no han querido decirme los nombres de los clientes ni ningún detalle sobre las personas para las que han trabajado. Una de las chefs ha indicado que no podía hablar conmigo porque había firmado un acuerdo de confidencialidad con todos los clientes para los que había cocinado.

Así silencian las empresas de Silicon Valley a sus trabajadores

Este énfasis en el secretismo suele comenzar al principio del proceso de contratación. Un chef señala que hizo una prueba de una semana para un cliente de Silicon Valley sin conocer ni saber la identidad de la persona que comía su comida. Los anuncios de empleo suelen indicar que el empleador es un holding anónimo o una empresa de contratación.

Al final, algunos trabajadores jubilados de la restauración deciden que la cocina privada no es para ellos. Pero en lugar de volver a trabajar en un restaurante, algunos se han forjado nuevas carreras preparando comidas para varias familias, cocinando en retiros de ejecutivos y cenas al aire libre, o dirigiendo las cosas entre bastidores en empresas de reparto de comidas a domicilio que llevan comidas recién hechas a las masas. 

"Los horarios de los restaurantes son brutales. El salario no es muy bueno" — Chef Entzel Nolan

Algunos de los que trabajan cerca de San Francisco afirman haber encontrado sueldos más altos y menos estrés al alejarse de los fogones y adentrarse en el mundo de la tecnología alimentaria, donde han encontrado empleos bien remunerados trabajando en todo tipo de tareas, desde la planificación de menús en empresas de reparto de comida hasta la investigación y el desarrollo de carnes sintéticas.

Jessica Entzel Nolan trabajó para Gordon Ramsay y como pastelera en Morimoto, en la ciudad de Napa, antes de irse a trabajar a San Francisco. Después de trabajar en restaurantes, ha dirigido las operaciones culinarias de Eatsa, el restaurante especializado en quinoa mejorada genéticamente de David Friedberg, y se encargó de la investigación y el desarrollo de Sprig, una empresa de comida a la carta ya cerrada.

La capacidad de preparar alimentos saludables y atender dietas especiales también puede ser útil.

"Los horarios de los restaurantes son brutales. El salario no es muy bueno. Trabajas los fines de semana. Trabajas por las noches: eso en los puestos más importantes", dice Entzel Nolan. 

"Pasar de los restaurantes a la tecnología es algo que hacen muchos chefs al final de su carrera, sobre todo si están pensando en formar una familia", añade.

Entzel Nolan disfruta de su tiempo de trabajo en la tecnología. Con sus noches y fines de semana libres, por fin pudo "salir y tener una vida normal". Pero en 2019 decidió dejar de trabajar por completo.

Pero volvió a cocinar. El puesto es presencial, requiere hacer de canguro, chófer y hacer recados. 

Es para una familia: la suya.

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