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Chernóbil se está convirtiendo en la nueva meca del postureo en Instagram tras el estreno de la nueva miniserie de HBO

Hombre fotografiando su dosímetro.
Hombre fotografiando su dosímetro. Reuters/ Valentyn Ogirenko
  • Tras el estreno de "Chernobyl" en HBO, la nueva miniserie de cinco capítulos sobre la catástrofe nuclear que vivió Rusia en 1986, hemos asistido al resurgir de Chernóbil como atracción turística.
  • Desde inofensivas selfies posando con el dosímetro hasta poses imitando la muerte por asfixia, pasando por fotos sugerentes frente a un edificio abandonado.
  • Se trata de un fenómeno visto antes en Auschwitz, donde también son comunes también las fotos irrespetuosas y donde se ha tenido que incidir recientemente en la importancia de no banalizar la historia que rodea el lugar que se visita.

Sólo Instagram podía convertir los vestigios de una catástrofe mundial en un lugar de culto para el postureo. En las últimas semanas y tras el estreno de "Chernobyl" en HBO, la nueva miniserie de cinco capítulos sobre la catástrofe nuclear que vivió Rusia en 1986, hemos asistido al resurgir de la ciudad fantasma de Chernóbil como atracción turística, lo que nos está dejando imágenes de lo más desoladoras no tanto por el paraje en sí, sino por lo distópico de posar sonriente e incluso medio desnudo en un lugar que sirve de recordatorio de una de las mayores tragedias medioambientales de la historia de la humanidad. 

La mayoría de fotografías se toman en Pripyat, la ciudad fantasma que en su día albergó 50.000 habitantes en su mayoría empleados en la planta nuclear, y que quedó totalmente desolada bajo prohibición tras la explosión del reactor 4 de la central nuclear Vladimir Ilich Lenil el 26 de abril de 1986. En las horas, días y semanas posteriores a la explosión, se liberó 500 veces más material radiactivo del usado en la bomba de Hiroshima en 1945, lo que se saldó con unas 9.000 muertes a lo largo de los años y como resultado de las enfermedades derivadas de la explosión.

Pripyat luce hoy tal y como imaginamos cualquier ciudad sacada de una película postapocalítica; las plantas se entremezclan con los edificios y apenas se ven animales por la zona. En otras palabras; el escenario perfecto para una fotografía de Instagram con la que acompañar el hashtag #nucleardisaster. 

Según reportaba Reuters hace unos días, una de las agencias de turismo de Chernóbil ha experimentado un incremento del 40% en la demanda de tours desde el estreno de la serie de HBO el pasado mes de mayo. Según la misma empresa, el coste del tour en la zona ronda los 100 dólares por persona y normalmente se acompaña del obligado dosímetro para medir los cambios en la radiación y la exposición a la misma. Aunque la mayoría de guías que hoy transitan la ciudad insisten en que los niveles de radiación hoy en día son inocuos, de superarse los 214,2 microsieverts por hora, resultaría peligroso quedarse incluso durante unos pocos minutos. 

Esto no parece un impedimento a la hora de tomarse la fotografía de rigor, habiendo incluso quienes se atreven a tocar material oxidado e incluso desvestirse y quedar apenas cubiertos por lo que parece un traje de protección contra la radiacción. Gran parte de estas fotografías han sido eliminadas ya probablemente debido a su repercusión en redes sociales, pero fueron recogidas hace unos días en el siguiente hilo:

Este fenómeno se empieza a conocer como "turismo macabro" (dark tourism, en inglés), y cuenta ya con páginas dedicadas exclusivamente a la difusión de puntos de interés turístico con cierto componente morboso, ya que constituyen el recuerdo de catástrofes naturales o provocadas por el ser humano. No hace mucho, asistíamos a un caso similar en Auschwitz, donde son comunes también las fotos irrespetuosas y donde se ha tenido que incidir recientemente en la importancia de no banalizar la historia que rodea el lugar que se visita.

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