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El boom del negocio de la genética en China: pruebas de ADN para comprobar si tu bebé acabará convirtiéndose en un genio

Uma Thurman en Gattaca
Uma Thurman en la película Gattaca. Columbia Pictures
  • Cada vez más padres en China están aprovechando los resultados de pruebas de ADN de sus hijos para tomar decisiones sobre su futuro académico. 
  • Las pruebas de ADN que aseguran medir la inteligencia forman parte de un creciente y lucrativo negocio que se enfrenta a la polémica por sus implicaciones sociales. 
  • De hecho, compañías asentadas en el mercado de las pruebas de ADN al consumidor como 23andme optan por no compartir información sobre la capacidad intelectual. 
  • La precisión de dichas pruebas ni siquiera está aceptada por toda la comunidad científica. 
  • Sin embargo, el futuro de la ciencia de la genética y las startups avanzan cada vez más en esa dirección y los expertos advierten de que se debería establecer un marco ético para evitar crear una sociedad como la de la película Gattaca.
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En 1997 la película Gattaca fue nominada a un Óscar por mejor dirección artística. Protagonizada por Ethan Hawke, Uma Thurman y Jude Law y producida por Danny deVito, el filme es considerado una de las mejores distopías del cine del momento. 

La sociedad presentada en Gatacca está formada por individuos que han nacido con la mejor carga genética posible gracias a la ingeniería para poder competir en el mercado laboral. En un mundo de personas mejoradas antes incluso de nacer, un bebé nacido de forma natural tiene que competir por hacerse un hueco partiendo de una desventaja marcada por su ADN. 

La película pertenece al género de la ciencia ficción, pero podría haber sido premonitoria. En China ya hay padres que están decidiendo el futuro de sus hijos en base a los resultados de una prueba de ADN, según ha desvelado Bloomberg.

Compañías como Gene Discovery prometen a los padres, deseosos de potenciar las capacidades de sus hijos, estimaciones de cuáles serán las áreas en las que destacaran los bebés incluso antes de que empiecen a caminar. 

Un directivo de la propia compañía dejó saliva de su hija para que fuera analizada en el laboratorio y transformó sus expectativas del futuro que había imaginado para la niña tras enterarse de que los resultados pronosticaban que la pequeña no tendría mucha capacidad para la memorización, aunque sí para matemáticas y música. El padre ha asegurado a Bloomberg que invertirá en potenciar esos talentos. 

Es una muestra más de la obsesión de China por la investigación del ADN, que suele moverse en límites difusos de la ética, como cuando el año pasado el científico He Jiankui anunció que había creado los primeros bebés modificados genéticamente, recibiendo una oleada de críticas de la comunidad científica. 

Leer más: Bill Gates advierte de que nadie está hablando de la edición genética, una nueva tecnología que podría aumentar la desigualdad

Un lucrativo negocio que encuentra defensores y detractores 

Sin embargo, el interés por intentar tratar el ADN como una bola de cristal no es exclusivo de China. La firma Global Market Insights Inc. ha estimado que las ventas de servicios de pruebas de ADN se triplicarán de 41 millones de dólares el año pasado a 135 millones en 2025, y gran parte de ese mercado está en Estados Unidos. 

Fotograma de la película Gattaca
Columbia Pictures

Las pruebas de ADN ya se empiezan a usar para intentar seleccionar al embrión con menos posibilidades de desarrollar enfermedades en los tratamientos de fertilización in vitro. A esto se dedica, por ejemplo, la startup Genomic Prediction, cuyos fundadores han estado vinculados a un proyecto en China que quiere secuenciar los genomas de los genios matemáticos para ahondar en la base genética del cociente intelectual, según informa MIT Technology Review. 

El bioinformático danés y CEO de la empresa, Laurent Tellier, ha explicado que la película Gattaca fue una fuente de inspiración para su trabajo, que ya adelanta que los modelos que se usan actualmente para predecir enfermedades podrían pronto empezar a hablar de coeficientes intelectuales. 

Entre las innumerables dudas éticas que esto plantea, está la idea de la desigualdad que supondrá que padres con nivel socieconómico más alto tengan acceso a estas pruebas y traigan al mundo bebés genéticamente mejorados, que no harán sino aumentar la brecha con sus compañeros de generación nacidos de forma natural. 

La opinión popular inclina la balanza a favor de la edición o selección genética cuando se trata de curar o tratar enfermedades, pero ¿qué pasa cuándo se trata de aumentar las posibilidades de que tu descendencia estudie en las mejores universidades? 

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La polémica hace que empresas que podrían ofrecer algunas estimaciones sobre la inteligencia de un individuo basándose en sus pruebas de ADN opten por no hacerlo. Es el caso de la famosa 23andme que desvela datos como si posees el gen del pelo rubio o qué enfermedades podrías transmitir a tus hijos a partir de pruebas de ADN. 

La compañía ha declarado con anterioridad que no comparte información sobre posibilidades de éxito académico o de inteligencia por la posible interpretación errónea de esos datos. 

Catherine Bliss

GenePlaza y DNA Land son compañías que sí ofrecen servicios para cuantificar el cociente intelectual genético de cualquier persona a partir de una muestra de saliva. 

La socióloga Catherine Bliss representa a toda una corriente de oposición a estas prácticas, que asegura que la ciencia que las sustenta no está clara y que las implicaciones sociales que pueden traer son muy serias. En su libro Race Decoded: The Genomic Fight for Social Justice, la autora ahonda en cómo la genética se está convirtiendo en la nueva ciencia sobre la raza.

En el premiado Social by Nature: The Promise and Peril of Sociogenomics es aún más directa, advirtiendo de los peligros de las pruebas de ADN comparándolas con prácticas de eugenesia y apelando a una aproximación responsable por parte de la comunidad científica. 

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La ciencia detrás de las pruebas que pretenden predecir la inteligencia a partir del ADN: un problema de precisión 

El psicólogo y genetista Robert Plomin, que dirige un estudio a largo plazo con 13.000 parejas de gemelos británicos, asegura que la ciencia ya es capaz de secuenciar el ADN de un niño para estimar su inteligencia y liberarse así de los tests que calculan el coeficiente intelectual, según definió el mismo en un estudio publicado en Nature

En su libro, Blueprint, el experto defiende que el ADN tiene mucha más influencia en la conformación de  la personalidad y las capacidades de un ser humano que las circunstancias externas. 

Sin embargo, esa tesis es muy discutida por otros expertos. Especialmente cuándo se trata de asegurar que el ADN puede dar información sobre el coeficiente intelectual de forma tan precisa como para tomar decisiones de cara al futuro basándose en ella. 

Por ejemplo, las variaciones del ADN que se han vinculado a las puntuaciones de las pruebas explican menos del 10% de las diferencias de inteligencia entre las personas de ascendencia europea que han sido estudiadas. 

La genetista Danielle Posthuma, ha trabajado en varios estudios para encontrar vinculaciones entre la inteligencia y los genes, ha asegurado en numerosas ocasiones que nunca se podrá determinar el coeficiente intelectual de una persona mirando solo su ADN ni diseñar un ser humano con una inteligencia superior. 

Otro psicólogo que se ha enfrentado de forma directa a las teorías de Robert Plomin es Oliver James, un gran defensor de las teorías que defienden que las circunstancias externas y el entorno son mucho más determinantes en el desarrollo de las habilidades emocionales e intelectuales de un niño. 

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