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El 'efecto Assange': los ciberataques contra Ecuador se duplican tras la detención del fundador de Wikileaks

Julian Assange
  • Ecuador ha registrado 40 millones de ataques procedentes principalmente "de Estados Unidos, Brasil, Holanda, Alemania, Rumania, Francia, Austria y el Reino Unido" tras la detención de Julian Assange.
  • Los ataques fueron "volumétricos" y aparentemente se enfocaron en servidores abrumadores con tráfico para inutilizarlos, sgún el gobierno ecuatoriano.

Julian Assange fue detenido a finales de la pasada semana en la embajada de Londres por parte de funcionarios británicos a tenor de una orden internacional en su contra. El fundador de Wikileaks llevaba recluido años en ese lugar, al amparo del gobierno sudamericano, pero los cambios al frente de este país habían arruinado esta relación de confianza.

Pero si alguien podia pensar que el arresto de Assange sería el punto y final a la telenovela de Wikileaks y sus sucesivas filtraciones de información confidencial de autoridades políticas y militares de medio mundo... nada más lejos de la realidad.

Y es que los acólitos de Julian Assange han decidido tomarse su particular venganza de Ecuador por haber abandonado a su suerte a su controvertido líder. Lo han hecho de la mejor manera que saben hacer los colectivos activistas y con conocimientos digitales: promoviendo una sucesión de ciberataques contra este país.

En una entrevista a France Presse, Patricio Real, viceministro de TIC, ha confirmado que el arresto de Assange ha provocado una ola masiva de ataques cibernéticos contra el país. En total, según sus cifras, Ecuador ha registrado 40 millones de ataques procedentes principalmente "de Estados Unidos, Brasil, Holanda, Alemania, Rumania, Francia, Austria y el Reino Unido".

A su vez, Javier Jara, subsecretario del departamento de gobierno electrónico del Ministerio de Telecomunicaciones de Ecuador, ha detallado a esa misma agencia que los ataques fueron "volumétricos" y aparentemente se enfocaron en servidores abrumadores con tráfico para inutilizarlos. 

Esos ataques afectaron especialmente al Ministerio de Asuntos Exteriores, al banco central, a la oficina del presidente, al servicio de ingresos internos y a varios ministerios y universidades.