Un estudio explica cómo el tomate y otras frutas pueden llegar a 'llorar' para lanzar un aviso a la planta madre

Los tomates 'gritan' y alertan a la planta cuando son atacados.
Los tomates 'gritan' y alertan a la planta cuando son atacados.

Kanawa_Studio - GETTY IMAGES 

  • Las plantas son seres vivos y como tales establecen una interacción directa con su entorno, ya sea para alimentarse o para defenderse. Un estudio explica cómo el tomate y otras frutas pueden llegar a 'llorar' para lanzar un aviso a la planta madre. 
  • La inteligencia vegetal trata de conocer cómo interactúa la planta con sus frutos y cómo estos hacen lo propio con la raíz para comprender los mecanismos de protección que utilizan y aplicarlos a soluciones prácticas para mejorar los cultivos.
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Las plantas son seres vivos. Esto se estudia y aprende en las primeras etapas educativas en las asignaturas de Conocimiento del Medio o nomenclatura correspondiente según el sistema educativo que te ha tocado en suerte. 

Ahora bien, ¿qué supone esto? La inteligencia vegetal trata de dar respuesta a esta cuestión y encontrar un conocimiento aplicado ya sea para el cultivo o para el desarrollo de soluciones aptas para humanos en forma de medicamentos e incluso alimentos. 

Un reciente estudio preliminar publicado en la revista Frontiers in Sustainable Food Systems ha dado un paso más en este conocimiento. El equipo de científicos de Brasil metieron en una jaula de Faraday plantas de tomate y los conectaron a los extremos de las plantas, el punto en el que se conecta con el fruto. 

Con el objetivo de identificar patrones de respuesta entre ambos elementos del tomate, dejaron que una serie de orugas Helicoverpa armigera atacaran a las plantas y midieron la reacción de planta y fruto ante esta situación de emergencia.  

Hasta ahora, se habían registrado indicios de comunicación entre las hojas y el centro del tallo, de modo que en caso de ataque, la plata como un ente único pueda reaccionar. 

El experimento confirmó que el tomate alerta a la tomatera de que está siendo atacado, de modo que la planta pueda preparar y proteger a otras partes de ese enemigo detectado. 

¿Cómo son estas respuestas? Bioquímicas, concluye el estudio. Una de las sustancias detectadas es el peróxido de hidrógeno que apareció en otras partes del vegetal después del ataque controlado de la oruga a uno de los frutos. 

Las plantas utilizan este subproducto de la fotosíntesis en los cloroplastos para protegerse de los rayos demasiado brillantes que pueden perjudicar su proceso de fotosíntesis, además de como sustancia potencialmente peligrosa si otro animal (personas incluidas) lo inhalan. 

Los científicos se muestran cautos con los resultados obtenidos, aunque esperan poder confirmar estas conclusiones con experimentos similares aplicados a otros frutos y plantas. 

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