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La ciencia tiene la explicación a por qué siempre eliges la cola más lenta

Las matemáticas predicen que casi siempre estarás en la cola más larga
  • Estadísticamente, sólo una cola es la más rápida, así que no hay mucho que puedas hacer para estar en ella.
  • La teoría de colas lleva más de un siglo prediciendo por qué sucede este fenómeno.
  • Las filas únicas antes de llegar a la línea de cajas es el sistema más justo hasta la fecha.

¿Alguna vez te has preguntado por qué la cola que escoges en el supermercado para pasar por caja y pagar es la más lenta de todas? La ciencia tiene una respuesta, pero probablemente no te gustará: estadísticamente, estás condenado a hacer la cola más larga del supermercado, del cine o a la hora de pasar por un peaje.

Incluso si ves que uno de los carriles va más rápido que el tuyo y decides cambiarte, el riesgo es el mismo. La clave reside en las matemáticas, que no mienten a la hora de explicar por qué casi siempre tienes que hacer la cola más larga en los sitios.

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Poniendo el ejemplo del supermercado, normalmente se habilitan un número de cajas proporcional al número de clientes que van a pasar por ellas.

Este número varía dependiendo no sólo del volumen de ventas, sino también de cuántos sean los empleados disponibles. Esto provoca que, en primer lugar, se produzca un sesgo en función de las cajas habilitadas: a menor número de cajas, menos probabilidades de estar en la fila más lenta tendrás.

La teoría de colas

La teoría de colas ya lo explicaba en 1909, cuando el matemático danés Agner Krarup Erlang, trabajador de la Copenhagen Telephone Exchange, lo publicó en un articulo en el que se analizaban factores como el tiempo de espera medio en las colas o la capacidad de trabajo del sistema sin que éste llegue a colapsar.

Desgraciadamente, la teoría de colas no da una solución al problema clásico de escoger una cola o una fila en determinados contextos: hagas lo que hagas, el azar estadístico condiciona tu suerte.

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En este sentido, le teoría de colas postula que sólo la probabilidad influye en la mala suerte. Así, suponiendo que haya cuatro cajas abiertas para pagar en un supermercado, existen tres posibilidades de cuatro (un 75%) de que escojas una cola que no sea la más rápida.

Si ampliásemos el número de colas hasta ocho, las posibilidades aumentarían aún más, ya que en siete de cada ocho ocasiones (87,5%) escogerías una cola que no es la más rápida. Esa otra cola restante tendría en este caso, una probabilidad del 12,5% de ser escogida.

La línea de serpenteo como solución

No existe una manera de evitar la frustración de ver cómo te adelantan por la izquierda y la derecha cuando vas a pagar, pero en los últimos años se ha implementado una solución que hace del universo de las colas de supermercado algo más justo.

Hablamos de la línea de serpenteo. Probablemente ya la hayas seguido en algún momento: haces una fila única junto al resto de compradores y, a la hora de pagar, acudes a la caja que se quede libre. En algunos comercios como Carrefour, Ikea o Primark es un sistema plenamente funcional desde hace unos años.

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Sin embargo, a pesar de ser teóricamente más justo, no es perfecto: la mayoría de los comercios lo desestima porque, de algún modo, esa desigualdad existente en las colas tradicionales crea en los clientes una falsa sensación de control que les hace sentirse mejor cuando consiguen encontrar una cola más rápida que las demás, a pesar de que la mayoría de las veces deban resignarse a esperar más de la cuenta.

En cualquier caso, no existen recetas mágicas para conseguir tardar menos haciendo cola. Sin embargo, en este caso la ciencia también tiene una respuesta probabilística: hacer la cola en la que menos personas haya (aunque lleven más productos que en las demás), es probablemente la elección acertada, ya que está demostrado que cuando más tiempo se pierde comprando es a la hora de pagar.

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