Los científicos descubren una característica de las bacterias que las acercan a otras formas de vida

Monos ritmo circadiano

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  • Científicos de diferentes universidades han concluido que las bacterias también cuentan con algo parecido a un ritmo circadiano, conocido normalmente como el reloj de la naturaleza.
  • Esta característica puede ser una gran ventaja para la bacteria, además de un importante avance científico para las investigaciones de estos organismos.
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En ciencia, cualquier hallazgo, por pequeño que parezca, puede revolucionar distintos campos. Es el caso de una investigación publicada en Science Advances que señala que las bacterias no fotosintéticas también cuentan con un ritmo circadiano de 24 horas, que sigue el ciclo de luz.

Esta característica ya se había descubierto en algunas bacterias, aunque el gran hallazgo hace referencia, en este caso, a las no fotosintéticas, es decir, aquellas que no reaccionan a la luz. 

Hasta ahora, este terreno era desconocido para la comunidad científica. Un hecho que ha cambiado el estudio encabezado por Martha Merrow, de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich (Alemania). 

Tal como explica Merrow, "las bacterias adaptan su estructura molecular al tiempo del día, siguiendo los ciclos de luz o la temperatura del entorno", lo que las hace comparables al ser humano y otros seres vivos.

En una segunda investigación, este grupo de científicos examinó la bacteria Bacillus subtilis, que se encuentra en el aceite y es la responsable de procesos gástricos en diferentes animales. 

Aunque esta bacteria no sea fotosintética, sus fotorreceptores le permiten tener sensibilidad hacia la luz. Para investigarla, los científicos situaron el gen de la bacteria en lugares sin luz, así como en otros que alternaran 12 horas de luz con 12 de oscuridad.

Así, pudieron observar que las que se sometían a la alternancia horaria exhibían un ciclo circadiano, lo que supone que tienen un reloj circadiano que se altera por los cambios en el entorno ambiental, lo que se conoce como zeitgebers.

Según Antony Dodd, investigador del ritmo circadiano en el John Innes Centre (Reino Unido), "este estudio abre las puertas a investigar los ritmos circadianos que se dan en todas las bacterias".

El ritmo circadiano o cómo estamos conectados con la naturaleza

En 2017, los científicos estadounidenses Leffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young recibían el premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos del "reloj interno" del cuerpo humano, que controla el ritmo circadiano. 

Michael W. Young, Michael Rosbash y Jeffrey C. Hall, premio Nobel de Medicina 2017.
Michael W. Young, Michael Rosbash y Jeffrey C. Hall, premio Nobel de Medicina 2017.

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Este proceso dura 24 horas y está asociado a la luz solar. Si el reloj se desajusta, el cuerpo empieza a funcionar mal y pueden aparecer síntomas de cansancio e incluso ansiedad y depresión

Según algunos estudios recientes, no se descarta la posibilidad de que exista un "reloj maestro" dentro del cuerpo humano que controle todos los procesos. Un ejemplo claro se puede apreciar durante los viajes, con el famoso jet lag, o si pasamos toda la noche viendo una serie.

Por ello, este descubrimiento resulta crucial para la ciencia y los avances en investigación biológica, ya que las bacterias conforman el 15% de la vida en todo el planeta Tierra.

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