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Una ciudad china va a implantar de forma definitiva una app de control sanitario como la que usaron contra el coronavirus

Toman la temperatura a un conductor en China.
China Daily via REUTERS

  • Una ciudad china va a implantar de forma definitiva una app que traza el estado de salud de sus ciudadanos como la que se creó para combatir al coronavirus.
  • Abre la puerta a que otras ciudades del país asiático emulen este modelo, y las apps de control sanitario se estandaricen.
  • Esto levanta la preocupación en todo el mundo porque las apps sanitarias que puedan discriminar a los ciudadanos se conviertan en una norma más.
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La ciudad china de Hangzhou quiere quedarse con la app de rastreo del coronavirus y convertirla en una aplicación permanente para vigilar la salud de sus vecinos. Esta urbe, de 10 millones de personas, es cercana a Shanghái y se encuentra a más de 1.200 kilómetros de Pekín y a más de 700 de Wuhan, donde comenzó la pandemia del coronavirus a finales de 2019.

Hangzhou fue la primera ciudad de la China continental en poner en práctica una app de rastreo para cortar de forma precoz cadenas de contagios. La app que se empleó en todo el país era una suerte de semáforo mediante códigos QR: en función del nivel de exposición del usuario al coronavirus, este era de un color u otro, lo que permite restringir a los ciudadanos la posibilidad de moverse por la urbe o de entrar a determinados locales.

The Guardian ha avanzado que el comité sanitario de la ciudad quiere lanzar una segunda versión de esta app a finales de junio. Será "un cortafuegos que incentivará la salud y la inmunidad de la población", según las fuentes consultadas por el periódico británico.

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Los ciudadanos chinos asumieron, según relata The Guardian, que este tipo de aplicaciones eran necesarias en tiempos de pandemia, a pesar de la preocupación que sobrevuela este tipo de iniciativas por la invasión a la privacidad y la falta de transparencia que presentaron. Sin embargo, la decisión de las autoridades locales de Hangzhou habría despertado ciertas voces críticas.

El periódico británico recoge varios comentarios publicados en las redes sociales chinas en los que advierten que "fuera de un período pandémico, esto supone muchos problemas de privacidad". "Se debería reflejar la diferencia entre salud personal y salud pública". Un ciudadano opinaba que si la app finalmente salía adelante, eliminaría Alipay de su teléfono.

Las apps de rastreo del coronavirus en China se desarrollaron y lanzaron bajo el paraguas de plataformas ubicuas en muchos terminales del gigante asiático: WeChat y Alipay, fundamentalmente.

Según The Guardian, el Partido Comunista chino habría cogido algunas de las preocupaciones de los ciudadanos. El diario advierte que en el congreso anual de la formación, que se celebró la semana pasada, muchos delegados plantearon la necesidad de reforzar y tapar algunas brechas de seguridad que presentaron estos desarrollos tecnológicos, así como la introducción de leyes para fomentar la protección de datos de los ciudadanos.

Preocupación porque esta medida se extienda a todo el mundo

Lo de China es un caso aparte en el que una aplicación de teléfono móvil puede conculcar derechos de los ciudadanos en función de si presentan sintomatología o no del coronavirus, o si han estado expuestos a un contagio o no. En Occidente se han desarrollado aplicaciones de autodiagnóstico, como la española Asistencia COVID-19. Muchos países también están trabajando en la adaptación de la tecnología de rastreo de contactos mediante Bluetooth.

La vicepresidenta de Asuntos Económicos española, Nadia Calviño, confirmó hace días en el Congreso de los Diputados que el Gobierno también estaba trabajando en el desarrollo de una app que ayude en el rastreo de contactos, para tratar de prevenir nuevos rebrotes epidémicos. Esta tecnología contaría con las suficientes garantías en materia de privacidad y protección de datos, si bien su desarrollo ha sido arduo y polémico.

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Mientras que algunos países han optado por modelos que centralizaban la gestión de estos datos en servidores operados por las autoridades, muchos investigadores plantearon la necesidad de que el modelo estuviese descentralizado. 

Los pros y contras de ambos modelos: mientras que el modelo centralizado permite mayor flexibilidad a las autoridades para estudiar los datos sanitarios; también abre la puerta a que los datos de los ciudadanos se expongan a ciberataques al concentrarse en un único servidor.

Michael Veale es uno de los autores que respaldaron el protocolo DP-3T, un colectivo de científicos e investigadores que trabajaron en un proceso de datos descentralizado para la tecnología de rastreo de contactos. Este colectivo está liderado por la española Carmela Troncoso, investigadora e ingeniera de Telecomunicaciones en la Escuela Politécnica de Lausana, en Suiza.

Veale ha dado ya su consideración ante la noticia de que la app anticoronavirus se perpetúe en esta ciudad china: "La infraestructura creada durante una pandemia se mantendrá en algunas partes del mundo. Es por eso que no debemos permitir que se afiance como un estándar los sistemas centralizados que pueden tener fines temibles, y también es por eso que trabajo en DP-3T".

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