Classlife, la plataforma educativa todo en uno que ha llamado la atención de Angels, el fondo de inversión de Juan Roig

Eduard Pineda, Responsable de Marketing y Producto y Mario Espósito, CEO y fundador de Classlife Education.
Eduard Pineda, Responsable de Marketing y Producto y Mario Espósito, CEO y fundador de Classlife Education.
Classlife
  • Classlife es un software educativo que permite a los centros tener una única plataforma desde la cual gestionar todas sus actividades de una forma sencilla y ágil en la nube.
  • La compañía fundada por Mario Espósito cerro en 2020 una ronda de 800.000 euros con Faraday, Angels, el brazo inversor de Juan Roig y Archipélago Next. Una inyección de capital con la que buscan acelerar su crecimiento, sobre todo hacia el mercado latinoamericano.
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Classlife es una plataforma en la nube pensada para la gestión todo en uno de los centros educativos que ha despertado el interés de Juan Roig. 

El dueño de Mercadona aseguraba el pasado año tener la intención de apostar "muchísimo más" por la inversión en proyectos emprendedores en 2021, como ya dio a conocer Business Insider España. El empresario valenciano lleva invertidos más de 28 millones de euros en 25 empresas, a través de Angels, el brazo inversor de Roig. Las últimas la comercializadora energética y gas Gana Energía y  la cadena de franquicias de lavanderías, gimnasios y espacios de belleza y salud Jeff que recibieron inversiones millonarias de este fondo.

De manera más modesta, Classlife despidió 2020 cerrando una ronda de inversión de 800.000 euros, liderada por Faraday Venture Partners y acompañada por Angels y Archipélago Next. Previamente, ya había sido seleccionado en el programa Growth de Lanzadera, la aceleradora de Roig.

La compañía ofrece una solución a los centros educativos para poder gestionar desde una única plataforma todas sus actividades, desde ventas a financieros, secretaría académica y entorno de aprendizaje. 

Desde su perspectiva, parte del interés de estos venture capitals en la compañía se debe tanto a las posibilidades de "crecimiento orgánico" como a ser una "generadores de caja" debido a su modelo de suscripción anual que se paga por anticipado por parte de las instituciones. "Esto nos permite ser una empresa muy sólida a nivel financiero", explica Mario Espósito, CEO y fundador de Classlife a Business Insider España.

La startup fue fundada en 2015. Los primeros 2 años fueron de desarrollo del producto a puerta cerrada con los primeros centros, "para poder conocer de primera mano cuál era la realidad de cada una de las personas dentro de la secretaría académica" y poder identificar "responsabilidades y retos que tenían".

Fue en 2017 cuando Classlife inició su andadura en el mercado. 3 años de explotación comercial en los que "han tenido crecimiento de más del 100%", asegura Espósito.

Actualmente su cartera de clientes ya supera los 75 centros, lo que se traduce en más de 85.000 usuarios activos al día y más de un millón de interacciones mensuales. En cuanto a mercados, Classlife está presenta en 10 países, entre Europa y Latinoamérica, con un 80% de cartera es nacional.

Con esta inyección de capital buscan ahora acelerar su crecimiento sobre todo hacia el mercado latinoamericano y "poder llegar a más audiencia de forma más rápida".

"La integración todo en uno es lo que vendrá a marcar la nueva generación de plataformas educativas"

La empresa nace de "la experiencia personal" de su fundador, entre su background como director de tecnologías en agencias de desarrollo de aplicaciones web y como profesor de centros de formación superior.  

"Realmente poder comparar la realidad que tenía desde el ámbito  profesional utilizando plataformas de project manager, metodologías ágiles y toda la automatización del trabajo con cómo era mi relación con los alumnos, con la escuela, y toda la dificultad que presentaba centralizar todo a través del envío de correos electrónicos es lo que dio pie a creer que hay una mejor manera de hacer las cosas", comenta.

Con esto en mente, Classlife surgió como una única herramienta desde la que dar cobertura a todas las operaciones que los centros llevan a cabo en su día a día.

Así, con el objetivo de poder optimizar todos los procesos, su software as a service (SaaS) —accesible desde cualquier dispositivo, navegador y desde aplicaciones móviles para iOS y Android— incluye por ejemplo un sistema completo de informes y analíticas, gestión documental para entrega de contratos o documentos, capacidad de pago, de transferencias, remesas o la comunicación con las instituciones para la entrega de certificados y diplomas. Para hacer esto más asequible, permite contar con el flujo de firma digital dentro de estos procesos.

Desde la visión de Espósito son muchas las ventajas que conlleva la centralización de las operaciones. Principalmente "eliminar el riesgo de error humano" y permitir interactuar de forma más ágil, "porque cualquier acción que se realiza, de forma directa, ya está disponible para todo el equipo".

"Creo que te posiciona, además, en una visión de crecimiento", afirma asimismo el fundador de Classlife. "Porque cuando manejas 6  plataformas distintas y necesitas resolver un reto de análisis de datos o de cómo implementar una nueva funcionalidad el reto es más en cuál de las 6 puedo y si ninguna me lo permite tener que buscar una séptima". 

El escenario que puso en escena la pandemia ha sido favorable a su solución.

Con la explosión del COVID-19 hubo una necesidad clara: establecer la conexión entre profesores y alumnos — con el consiguiente crecimiento exponencial que experimentaron las plataformas de videoconferencia—. Pero una vez solventado ese problema, los centros tuvieron que abrir los ojos a nuevas dificultades: los más obvios, cómo poder firmar una inscripción o recibir pagos de los alumnos si no se podía ir al centro de forma presencial.

"Ha habido una primera ola de digitalización que lleva ya 10 años centrada en los entornos virtuales de aprendizaje LMS (learning managemente systems), que ha permitido  conectar a profesores y alumnos en un aula de trabajo. Sin embargo la escuela es mucho más que la formación de un aula". De ahí que desde la visión de Espósito "el reto de la integración todo en uno es lo que vendrá a marcar la nueva generación de plataformas educativas".

Esto se tradujo en mayor interés con un incremento en las peticiones de información a partir de junio de 2020 de un 300%. "Ahora lo que estamos viendo es esa confirmación y durante 2021 hemos continuado nuestro crecimiento".

No obstante, también cuentan con una API que habilita a los centros poder conectarse a cualquier sistema que ya tengan en sus áreas de trabajo para que puedan hacer el relevo de información.

Por ejemplo, se integra con Google, Moodle, Canvas  y Blackboard como entornos de LMS (Learning Managemente Systems, por sus siglas en inglés) para aquellos clientes que prefieren tenerlo externalizado. "Sin embargo el 90% de nuestros centros utilizan el LMS de Classlife", asegura su fundador.

El potencial de las redes sociales: un nuevo canal educativo para conectar con los alumnos

Plataforma educativa Classlife
Cortesía de Classlife

Un servicio clave de la compañía es el campus virtual, un elemento que a pesar de todo su potencial aún no es bien explotado por buena parte de las instituciones educativas, en consideración del experto. 

"Usar un ordenador no significa ser digital, es una forma de pensamiento y de trabajo que tiene que estar asociado a esa digitalización y ahí creo que todavía hay trabajo", sopesa.

En este contexto Espósito ejemplifica la capacidad que plataformas como YouTube están mostrando a la hora de ofrecer un enfoque distinto sobre la educación. 

"Muchos programas de formación 100% online plantean la formación como una estructura de vídeos que están trabajados de una manera más participativa en el medio online" que las videollamadas  en tiempo real (...) las cuales no trabajan la comunicación online, más bien trabajan la presencialidad presentada de forma digital".

Pero hacer uso de una red social pública dentro de un entorno escolar conlleva serias dificultades. La primera, el riesgo de privacidad que supone. También, la desconexión que impone un canal externo.

Así, una de sus grandes apuestas es la red social propia que ofrecen en su campus virtual, lo que permite, según sus término un entorno de trabajo "colaborativo y que tiene como filosofía una comunicación de información en tiempo real".

Pero, ¿tiene cabida una red social en un centro educativo? 

"Cuando participas de un centro educativo estás participando de una de las comunidades con mayor cantidad de interacciones en el día a día, que se estaban generando solo por correo y no permitían organizar ni automatizar los flujos de trabajo. Cuando integramos esta capa de red social lo que buscamos fue tener un canal de información organizado, centralizado y que permitiera a todas las personas estar al día  de aquellas comunidades a las que pertenece".

Lo ejemplifica en el ámbito universitario con los alumnos del programa Erasmus. No se trata de un entorno de aprendizaje, donde se requiera de un mismo profesor, pero sí de una comunidad de usuarios que necesita información específica. "Tener un espacio estilo grupo de Facebook te permite colocar todos los eventos, ficheros, y enviar comunicaciones" concretas de este programa a todos los interesados.

Otras funciones que remarca es la zona de contenidos que permite hacer toda la formación desde la plataforma integrando cuestionarios, entrega de tareas, artículos, vídeos etc. con la seguridad de divulgar contenidos propios en un entorno cerrado.

En cuanto al acceso dentro de la red, quiénes pueden enviarse mensajes con quién, son reglas que definirán y personalizarán los centros.

La propuesta parece ser efectiva, pues según su CEO, "la red social fue uno de los elementos principales que marcó el crecimiento el Classlife". 

Seguir creciendo es el objetivo a futuro de esta plataforma. Classlife nació primero en la FP para después ampliar y especializarse en el sector de hight education. Ahora su siguiente movimiento es expandirse a otros niveles educativos y a partir del  tercer cuatrimestre de 2021 lanzarán oficialmente su entrada en los centros de primaria y secundaria.

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