Alquiler de ropa como alternativa al 'fast fashion': Clothify, la startup española que hace que las marcas puedan prestar sus prendas

Pablo Candau y Ramón Borruel, fundadores de Clothify
Pablo Candau y Ramón Borruel, fundadores de Clothify

Clothify

  • El alquiler de ropa puede ser una alternativa al modelo de fast fashion, mucho más contaminante.
  • En Clothify, una startup B2B que ofrece soluciones a las marcas que quieren alquilar, explican que el consumidor de moda se ha vuelto mucho más responsable y cuida más la sostenibilidad de sus prendas.
  • "Se han dado cuenta de que realmente no necesitan gastar tanto en ropa nueva", incide el CEO de Clothify, Pablo Candau. "¿Qué necesidad tengo de gastarme 150 euros para 3 usos?".
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La industria de la moda es una de las más contaminantes del mundo: la producción de ropa representa el 10% de las emisiones de CO2 a nivel global, una cantidad equivalente a lo que libera la Unión Europea (UE) por sí sola, según datos de Greenpeace. La misma organización llama la atención sobre la contaminación que genera el proceso en general, desde el lavado de las telas hasta su transporte.

A esto se suma la quema de excedentes, una práctica muy común, con el que las empresas quieren evitar el desprestigio de la marca y los sobrecostes de arreglar las prendas y crear otras nuevas. No obstante, esto tiene los días contados. En junio del año pasado, el Gobierno aprobó en Consejo de Ministros la tramitación de un anteproyecto que prohíbe esta destrucción de excendentes.

Pero al fast fashion le han salido alternativas mucho más sostenibles que, poco a poco, atraen a cada vez más consumidores: la ropa de segunda mano, por ejemplo, es un negocio al alza, al igual que el menos conocido alquiler de ropa. 

Un informe de Thred Up revela que, en los próximos 5 años, los compradores optarán por la segunda mano más que por ningún otro canal, en tanto que se espera también un crecimiento del mercado de alquiler de prendas y una caída del consumo de estos textiles en grandes almacenes, entre otros.

"El consumidor de moda ya apuesta 100% por un consumo responsable, porque está empezando a priorizar el hecho de darle una segunda vida", comenta el CEO de Clothify, Pablo Candau, que considera que se trata de un gran avance en la industria y una tendencia muy positiva.

La startup ofrece una solución de alquiler de prendas de ropa B2B, es decir, se encarga de que las marcas que quieran alquilar su ropa tengan la infraestructura para hacerlo. "Hacemos posible que cualquier ecommerce de moda a nivel nacional o internacional pueda ofrecer su producto en alquiler", explica Candau. 

Clothify nació en mayo de 2020 como un B2C, una plataforma de alquiler directa al consumidor, pero en verano cambiaron la estrategia después de que H&M empezase a ofrecer la opción de alquiler en su web. El fundador cuenta que en ese momento, varios clientes se acercaron a ellos de forma proactiva para preguntar si sería posible colaborar de esta otra manera y la empresa aceptó el reto.

"Teníamos la tecnología y el proceso operacional muy optimizado", incide. El nuevo modelo de negocio se lanzó en septiembre, aunque la tecnología no acabó de desarrollarse hasta mediados de octubre.

Si un consumidor quiere alquilar una prenda de un cliente de Clothify, el proceso es casi el mismo que cuando se va a efectuar una compra. Lo primero es elegir el producto y la talla. Al lado, aparece un calendario en el que se marcan los días en los que se quiere disponer de esa prenda y se paga.

Según Candau, el paquete llega exactamente de la misma forma que si se compra, ya que intentan que la experiencia de usuario sea la misma. El usuario disfruta del producto los días que haya establecido y el último, un trabajador de Clothify pasa a recogerlo para llevarlo a una tintorería donde se higieniza.

En cuanto al tipo de compañías con las que trabaja la startup, Candau cuenta que las primeras marcas no son muy grandes, con una facturación entre 500.000 y un millón de euros, y tenían en común su compromiso por la sostenibilidad.

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El CEO cuenta que actualmente, se encuentran en conversaciones con otras marcas, especialmente de lujo, que quieren llegar a otra masa de clientes que no quiera gastar tanto o crear una nueva estrategia de fidelización para lo que ya son compradores.

Asimismo, también están negociando con empresas internacionales de países en los que ya se conoce el negocio del alquiler de ropa, y para ello están buscando socios y puntos de almacenaje más próximos al mercado potencial, además de trabajar en la optimización de las rutas con la búsqueda de nuevos puntos de higienización.

Para que compense alquilar una prenda, esta debe tener un precio de venta de aproximadamente unos 150 euros y el alquiler debe costar en torno a una cuarta o quinta parte de este, aunque si se trata de un traje para un evento, este puede subir debido al uso temporal que va a hacer el cliente.

Ese descuento en el precio hizo que Clothify calculase inicialmente que su usuario medio tuviese entre 18 y 24 años, pero ha resultado ser un poco más mayor y se sitúa entre los 25 y los 40, una edad en la que el poder adquisitivo es un poco mayor.

El alquiler de ropa, un negocio al alza

Este modelo de negocio apareció por primera vez en 2009 en Estados Unidos, de mano de dos estudiantes de Harvard que pensaron que tendría sentido alquilar vestidos y accesorios de diseñadores y fundaron Rent The Runway. Esta empresa se enfocaba directamente a los consumidores y poco a poco fueron saliendo otras parecidas, hasta 2018, cuando se funda la primera B2B.

Candau explica que el consumidor no estaba acostumbrado a alquilar la ropa, pero que poco a poco han ido apareciendo plataformas de este tipo dirigidas al consumidor final, lo que ha hecho que este último haya ido asimilando la idea.

"España no es el mejor mercado en cuando a fashion renting a nivel europeo, pero el consumidor empieza a entendernos", cuenta Candau, aunque explica que las marcas sí están más al día de esta tendencia y cada vez se muestran más interesadas.

Si bien este tipo de servicio suele estar más enfocado a los eventos, algo que podría jugar contra los intereses de la startup, el CEO de Clothify hace hincapié en que la gente está "más reacia al consumo".

"Se han dado cuenta de que realmente no necesitan gastar tanto en ropa nueva", incide Candau. "¿Qué necesidad tengo de gastarme 150 euros para 3 usos?".

El mayor reto de la compañía para 2021 es hacer que el pago por uso empiece a estar en el top de las marcas, tanto a nivel nacional como internacional, así como alcanzar los 85 clientes, que en 2022 pretenden aumentar hasta los 200.

Candau y el otro cofundador, Ramón Borruel, fundaron la empresa con 10.000 euros de fondos propios. Clothify espera levantar 250.000 euros en una ronda de financiación que acaban de lanzar con el objetivo de escalar ventas y tecnología y adaptarse así a cualquier tipo de comercio, independientemente del CMS que tengan, así como optimizar las operaciones y aumentar el presupuesto de marketing.

Asimismo, Clothify espera alcanzar la rentabilidad en agosto de 2022.

La startup está siendo acelerada por el programa Telefónica de Andalucía Open Future -una iniciativa de la Junta de Andalucía- y explican que les aporta profesionalización a todos los niveles. Candau explica que aplicaron a varias aceleradoras, donde hicieron un pitch y fueron seleccionadas por varias, entre las que eligieron Telefónica.

Antes de fundar Clothify, Candau trabajaba en Amazon como manager de operaciones y dejó su empleo en enero de 2020 para irse de viaje a Filipinas durante un año, pero el COVID-19 truncó sus planes originales. A la vuelta, empezó a preparar la fundación de la compañía. De su experiencia en la multinacional, Candau destaca el aprendizaje a la hora de trabajar bajo presión y la gestión de personas

Actualmente, la compañía cuenta con un equipo de 5 personas y 2 asesores, aunque esperan que crezca este año, y tienen sede en Barcelona y Sevilla.

La industria de la moda es la segunda más contaminante

Ruth Ruso, la responsable de marketing de Clothify, resalta que ha aumentado el consumidor consciente, "que se ha dado cuenta de lo agresiva que es la industria del fast fashion". Y no solo en términos ambientales: tiene también grandísimos costes a nivel personal, ya que en la gran mayoría de las ocasiones las empresas no respetan los derechos laborales de sus trabajadores.

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No hace mucho, 25 trabajadores fallecieron en una fábrica textil clandestina de Tánger debido a la entrada de una vía de agua en el taller, que hizo que se electrocutasen. En Marruecos, el 54% de las actividades de cuero y textil caen en Marruecos dentro del llamado "sector informal", es decir, espacios que no cumplen con las condiciones adecuadas, explican fuentes de la Confederación General de Empresas Marroquíes (CGEM) a Efe.

El informe Salarios dignos 2019 elaborado por la ONG Ropa Limpia incide en que ningún trabajador que fabrique ropa en Asia, África, Centroamérica ni Europa del Este está cobrando lo suficiente para vivir con dignidad y pone de relieve la inexistencia de plantes claros para que las redes de proveedores proporcionen salarios dignos.

De 20 marcas analizadas, solo una, Gucci, pagaba un sueldo adecuado al 25% de los empleados de las cadenas de suministro, mientras  que las otras 19, entre las que se encuentran compañías como Amazon, Inditex, Primar y pone de relieve la inexistencia de plantes claros para que las redes de proveedores proporcionen salarios dignos.

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