El transporte por carretera, la calefacción y el aire acondicionado pagarán derechos de emisión a partir de 2026: así afectará a tu bolsillo

Coches circulando en un Madrid contaminado
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  • La Unión Europea ha planteado que los coches y la calefacción tengan que comprar derechos de CO₂ a partir de 2026.
  • Además, el transporte marítimo o el aire acondicionado también se verán afectados. Desde Bruselas esperan que así se incentiven las energías limpias.
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Los coches y la calefacción tendrán que comprar derechos de CO2 a partir del año 2026.

Se trata de una medida que ha planteado la Unión Europea para reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y así cumplir el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en el año 2050.

Esto significa que el transporte por carretera y los edificios tendrán que incorporarse al mercado de CO₂. Una decisión que también va a afectar al aire acondicionado y que podría extenderse al transporte marítimo, según adelanta CincoDías.

El paquete en el que la Unión Europea recoge estas propuestas se llama Objetivo 55 y reúne también otras medidas con las que se pretende reducir las emisiones al menos en un 55% para 2030.

Una de las líneas más importantes de este plan es la revisión del régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea, de ahí que se amplíe al transporte por carretera o los hogares.

Así afectará esta medida a tu bolsillo

Los derechos de emisión no serían abonados directamente por los consumidores, sino que van a ser responsabilidad de los comercializadores de carburantes o gas.

Eso sí, estos acabarían trasladando el aumento de precio al consumidor final, que podría ver cómo aumenta el coste de su factura después de que los comercializadores paguen derechos de emisión.

Para evitar que los usuarios hagan frente a un coste desmesurado, la UE va a crear un nuevo Fondo Social para el Clima que proporcionará ingresos a los Estados. 

Cada país que tenga acceso a esta financiación tendrá que poner en marcha diferentes medidas para ayudas a los consumidores vulnerables. 

Otra de las ideas que quiere poner en marcha Bruselas es imponer un tope a las emisiones del transporte por carretera y los edificios, de modo que las emisiones totales se reduzcan aún más.

Las energías limpias se pueden convertir en la mejor alternativa

La Unión Europea considera que estas medidas no sirven sólo para penalizar el uso de energías contaminantes, sino que pueden promover también la utilización de alternativas más limpias.

Para no tener que pagar tantos derechos de emisiones, los comercializadores se verán incentivados a la hora de ofrecer combustibles más limpios para los vehículos y una energía menos contaminante en el caso de la calefacción o la refrigeración de los edificios.

Por último, cabe destacar la intención de Bruselas de imponer un mecanismo que ponga un determinado precio a las importaciones de bienes altamente contaminantes.

Según CincoDías, las autoridades europeas creen que algunos países de fuera de la UE pueden considerar esta medida como un arancel equivalente al coste de los derechos de emisión.

Esto puede provocar que dichos países vayan a tomar medidas ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por ver sus acuerdos vulnerados, lo que acabaría retrasando la aplicación de estas medidas.

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