Gigantes como Amazon están desesperados por conseguir más robots para sus almacenes, pero a los trabajadores humanos les preocupa que hagan el trabajo más peligroso

Un robot clasificando y apilando contenedores en un almacén de Amazon en Eastvale, California, el 31 de agosto de 2021.
Un robot clasificando y apilando contenedores en un almacén de Amazon en Eastvale, California, el 31 de agosto de 2021.

MediaNews Group/The Riverside Press-Enterprise via Getty Images

Cuando empieza un nuevo día de trabajo en el almacén, los trabajadores ocupan sus puestos en la planta para empezar sus turnos. También lo hacen sus compañeros mecanizados: los robots salen de los muelles de carga donde se guardan por la noche, reciben las primeras instrucciones sobre las tareas del día y se ponen a trabajar.

Estas máquinas, que parecen y actúan como estanterías de conducción autónoma, se llaman robots móviles autónomos (AMR por sus siglas en inglés). El FlexShelf de Fetch Robotics, por ejemplo, es un robot con ruedas que puede equiparse con hasta 3 cestas personalizables para transportar todos los artículos que se necesiten. Recibe las órdenes de un software desde el cual se indica el orden que haga más eficiente el proceso. Un trabajador puede pasar su día en una pequeña sección del almacén recogiendo artículos de las estanterías del almacén y cargándolos en el asistente robótico, que lleva esos artículos a la zona donde serán empaquetados y enviados a los clientes o a las tiendas.

Este modelo dista mucho de la imagen típica de un almacén del siglo XXI, donde las personas trabajan sin descanso 15 kilómetroso más al día para preparar todos los paquetes que los clientes han comprado por Internet.

Amazon, el gigante del sector, comenzó a introducir robots en sus almacenes tras adquirir la empresa de robótica Kiva Systems en 2012. Este año, ha lanzado un fondo de unos 1.000 millones de euros que invierte en empresas de logística y robótica relacionadas con la cadena de suministro, el mayor golpe de efecto en un mar de inversiones y adquisiciones en robótica de almacenes. Zebra Technologies, que compró Fetch Robotics en 2021, publicó un whitepaper el pasado mes de mayo en el que se estimaba que el 27% de los operadores de almacenes ya habían introducido robots como los AMR.

Zebra preveía que en los próximos 5 años casi todos los almacenes incorporarían algún tipo de automatización robótica para poder cumplir con todas las entregas de pedidos online. Ahora bien, con todo este avance, surgen dudas sobre si los robots realmente ahorran tiempo a los trabajadores o simplemente los someten a más presión, además de a un mayor riesgo de lesiones.

Jim Lawton, vicepresidente y CEO de automatización robótica de Zebra, afirma que algunos de los clientes de su empresa querían saltarse un programa piloto e introducir directamente los robots en sus almacenes. Al parecer, estaban tan desbordados con los pedidos que no les preocupaba el retorno de la inversión, sino conseguir la ayuda inmediata de los robots.

Sistema RightPick de RightHand Robotics.

Los almacenes tardaron en incorporar a los robots, pero las recientes innovaciones tecnológicas han impulsado la tendencia

Los primeros robots industriales empezaron a revolucionar la fabricación en la década de 1960, según explica a Business Insider Louis Hyman, historiador de la Universidad de Cornell. Desde entonces, el proceso de construcción de un coche o un avión, por ejemplo, se ha ido mecanizando cada vez más. Sin embargo, durante el mismo periodo, la jornada laboral de un empleado de almacén apenas ha cambiado. "Básicamente, se le entrega a un humano una lista de pedidos y se le dice: 'Ve a buscar estas cosas'", explica Lawton.

Los almacenes, por su parte, fueron más cautelosos a la hora de adoptar la robótica. Las primeras máquinas de gran tamaño que empezaron a incorporarse fueron los vehículos de guiado automático (AGV por sus siglas en inglés). Para evitar que se perdieran y que interfirieran o perjudicaran a los trabajadores, los AGV recorrían un único camino, como los trenes. Si un obstáculo bloqueaba su paso, simplemente se detenían.

Sin embargo, la nueva generación de robots AMR son máquinas que se mueven libremente y encuentran su propia ruta. Su autonomía se debe a que comprenden la disposición del almacén y disponen de suficiente inteligencia artificial para saber no solo a dónde van, sino también cómo esquivar obstáculos. Esto representa un gran salto tecnológico, y los AMR como el FlexShelf de Fetch necesitan ver y comprender su entorno físico para navegar por el suelo del almacén de forma segura y eficaz.

A medida que aumenta la automatización, también lo hace el número de lesiones registradas en los almacenes

Se podría pensar que con los robots realizando más trabajo manual, especialmente el transporte de cargas pesadas, los humanos se lesionan con menos frecuencia. Aunque la correlación no significa necesariamente causalidad, variasinformaciones han revelado que los índices de lesiones en los almacenes de Amazon han aumentado a medida que se han automatizado más sus almacenes. (El gigante de la venta al por menor dice que las tasas han aumentado debido a una información más precisa).

Bobby Gosvener fue a trabajar en otoño de 2020, a sus 52 años, a un almacén de Amazon parcialmente automatizado en Tulsa, Oklahoma. Contó a Business Insider que recordaba la horda de "roombas" (como apodaba a los AGV de Amazon) y los días en los que veía a los encargados agotados porque la mayoría de las máquinas estaban averiadas.

Un día, durante el pico de trabajo por el último tramo del año que concentra Black Friday y Navidades, volvió de una rápida pausa para comer a su puesto de trabajo, donde se aseguró de que los contenedores llenos de artículos que bajaban por una cinta transportadora estaban correctamente cargados y orientados. Algo había fallado en la máquina: los contenedores se atascaban y los que venían detrás se caían al suelo.

'Si vas a ir al baño, más vale que lo hagas rápido, porque el tiempo de inactividad puede hacer que tu puesto se trabajo se vea amenazado'

Gosvener cuenta también que se apresuró a solucionar el problema, moviéndose sin descanso durante horas. Al día siguiente, al despertarse y verse incapaz de levantar un brazo, Gosvener fue reasignado a tareas menos pesadas, como la realización de controles de COVID-19 a sus compañeros de trabajo, aunque afirma que hasta este tipo de trabajo le costaba. Más tarde, descubrió que sufría una distensión profunda del músculo trapecio. Tras una prolongada batalla para conseguir atención médica, actualmente se encuentra de baja y en rehabilitación, un proceso que espera que dure 2 años. (Amazon no ha respondido a la solicitud de comentarios sobre este caso).

Sistemas RightPick de RightHand Robotics.

En retrospectiva, Gosvener afirma que está claro por qué los índices de automatización y de lesiones en los almacenes parecen ir de la mano. No se trata tanto de que los robots atropellen a los empleados y provoquen un caos, sino más bien de una consecuencia de lo que la llegada de estas máquinas implica: un ritmo de trabajo y una cultura laboral cada vez más acelerados y poco tolerantes.

"Tenemos lo que se llama 'tiempo de inactividad'. Tu tiempo se mide hasta el último minuto", comenta sobre la controvertida política de seguimiento del tiempo de Amazon, en la que los trabajadores disponen de un límite temporal a la semana para ir al baño u otras tareas personales. En los almacenes parcialmente automatizados, según Gosvener, las tareas asignadas a las personas son las que ralentizan la cadena, lo que añades mucha presión al trabajador. "Si vas a ir al baño, más vale que lo hagas rápido, porque el tiempo de inactividad puede hacer que tu puesto se trabajo se vea amenazado", añade.

Los trabajadores coinciden en que cualquier ayuda es mejor que nada, sobre todo sabiendo que la tecnología solo puede ir a mejor

Con las tiendas físicas, los propios clientes asumían el trabajo de coger la mercancía, pagarla y llevársela a su casa. Sin embargo, el comercio online traslada esta tarea a los trabajadores. "La cadena de suministro y la logística no estaban preparadas para este salto que ha dado el comercio de presencial a online. Todavía estamos en periodo de adaptación", explica a Business Insider Vince Martinelli, responsable de producto y marketing de RightHand Robotics

En ese entorno, hay pruebas de que los trabajadores sí aceptan ayuda. Una encuesta de Harvard Business Review realizada a 77 trabajadores de almacenes en 2022 concluía que veían la automatización en los almacenes un poco más positiva que negativa. Aunque a los empleados les preocupa la pérdida de empleo y tener que lidiar con los fallos tecnológicos, opinan que los robots pueden hacer su trabajo más seguro y productivo.

Para el historiador de Cornell, Hyman, esto se confirma. "Es una cuestión de si este tipo de herramientas son complementos o sustitutos", aclara. En otras palabras, los robots de almacén se aceptan siempre que sean lo suficientemente buenos para trabajar junto a los humanos y asumir parte del trabajo más duro, pero no lo suficientemente buenos para sustituirnos.

Las dificultades que enfrentan los robots, por ahora

Según Hyman, los robots son expertos en tareas para las que los humanos no están hechos, como el transporte de cargas pesadas y el análisis instantáneo de grandes conjuntos de datos para hacer que un almacén funcione de forma más eficiente. Sin embargo, tienen dificultades para realizar actividades que a nosotros nos resultan fáciles, sobre todo para ver y coger cosas.

"Pensemos en una caja de 100 clips", ejemplifica Lawton. "Esta es solo una de las muchas cajas de este tipo que hay dentro de una otra caja de tamaño medio, y esta puede estar dentro de un contenedor aún más grande. Un trabajador de almacén al que se le pida que recupere una o 2 cajas de 100 clips sabe lo que tiene que hacer: nuestras manos son hábiles y agarran, y si tenemos que abrir una nueva caja de cajas para cumplir el pedido, nos resulta sencillo", afirma.

Pero no lo es para un robot. Cada parte de la operación aparentemente sencilla (ver cuántos artículos quedan en una caja, saber manipular y abrirla con un cuchillo, y coger algo con la suficiente fuerza para que no se caiga, pero no tanta como para aplastarlo) es un trabajo tremendamente complejo para un robot, debido a lo limitados que son la visión y el movimiento informáticos en comparación con el ojo y la mano humanos.

En un almacén previamente organizado, los robots RightHand pueden superar el trabajo de una persona.

Sin embargo, que sea complicado no quiere decir que sea imposible. RightHand Robotics es una de las empresas que construyen brazos robóticos que, gracias a una amplia formación, aprendizaje automático y visión por ordenador, pueden realizar el trabajo de almacén de recoger artículos y cajas de los contenedores. Estos brazos RightPick no están equipados para manipular artículos de gran tamaño ni para clasificar una caja con varios artículos, según explica Martinelli.

Sin embargo, en un almacén preparado para su éxito, en el que el contenido de cada caja es predecible y se coloca siempre en el mismo lugar, los robots RightHand pueden superar a una persona, según Martinelli. Al fin y al cabo, nunca se cansan. Pero crear ese entorno obligaría a las empresas a rehacer el almacén una vez más.

Si los robots pueden ver y coger artículos individuales, ¿podrían, algún día, realizar todas las tareas del almacén, eliminando esencialmente a los humanos del proceso? Lawton no cree que hayamos llegado a ese punto. Sostiene que las personas tendrán que conducir las carretillas elevadoras que mueven grandes cajas y artículos de gran tamaño, y que son mejores en el juego de tetris de empaquetar y enviar artículos.

Y, por supuesto, tendrán que estar cerca para arreglar los robots.

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