Los 'jefes' de los rastreadores del coronavirus revelan las técnicas que usan para que contagiados, sospechosos y escépticos colaboren: "Tenemos muy poco tiempo para ganarnos su confianza"

Sanitarios del SUMMA atienden a una persona con coronavirus en Madrid.
Sanitarios del SUMMA atienden a una persona con coronavirus en Madrid.
REUTERS/Susana Vera
  • Los rastreadores de contactos investigan con quiénes se han relacionado los positivos por coronavirus para detectar de forma precoz nuevos contagios.
  • Su labor es esencial en la desescalada, ahora que todas las comunidades autónomas han superado la fase 0 de camino a la nueva normalidad.
  • Business Insider España habla con 3 detectives del coronavirus de Ceuta, Cantabria y Asturias. Cuentan cómo es su trabajo.
  • Inciden en que son conscientes de que las medidas de confinamiento que están pidiendo a muchas familias son "muy duras", pero señalan son por el bien común.
  • A cambio, los rastreadores solo te piden una cosa: en la desescalada, sé responsable y sigue todas las medidas para evitar nuevos brotes epidémicos.
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Vigilantes, detectives con bata, médicos con lupa... Hay un colectivo cada vez más amplio de profesionales que se están organizando por toda España para hacer seguimiento a los contagiados de coronavirus, "reconstruir sus pasos y sus contactos cercanos". Son los famosos rastreadores de contactos y su labor está siendo esencial en el proceso de desescalada.

Aunque no hay consenso respecto a qué termino emplear para referirse a ellos, las primeras semanas en las que los distintos equipos de vigilancia epidemiológica de las comunidades autónomas se han puesto en marcha ya arrojan una buena ristra de anécdotas.

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Business Insider España ha hablado con 3 responsables de equipos de rastreadores. En concreto, con los jefes de los detectives de Cantabria, Asturias y Ceuta. Cada uno de ellos explica cómo es trabajar en este escenario inédito en el país y cuenta cómo están percibiendo los rastreados esta insólita vigilancia.

El rastreo de contactos, una medida (no tan) nueva

El de Ceuta es un caso singular. Su hospital está gestionado por un organismo estatal, el Instituto de Gestión Sanitaria (Ingesa). Allí es jefe de Medicina Preventiva Julián Domínguez, que añade al currículum su nuevo puesto como responsable de rastreadores.

Una de las primeras cosas que Domínguez aclara es que el rastreo de contactos no es algo tan "nuevo". En la ciudad autónoma se están vigilando los positivos por coronavirus desde que empezó la crisis. Pero es que, además, "no tiene nada de nuevo; es lo que se hace cuando hay una enfermedad infecciosa, como una meningitis, o cuando hay infecciones intrahospitalarias", destaca el sanitario.

Está de acuerdo con él Manuel Galán, jefe de Salud Pública de la Consejería de Sanidad de Cantabria: "Hay personas que ya venían haciendo esto, como cuando hay brotes de salmonela. El sistema es muy similar, por no decir el mismo".

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Entonces, ¿dónde está lo insólito? Precisamente, en la situación. "Es un tema novedoso y chocante, por su papel y su nombre", apunta Beatriz Braña, que forma parte del equipo que coordina a los rastreadores asturianos. 

"La tuberculosis pulmonar, por ejemplo, es altamente contagiosa y también existe la posibilidad de la diseminación aérea", incide Domínguez. "Con el COVID-19, sin embargo, la transmisión se puede producir de una forma muy rápida porque puede haber un elevado grupo de gente asintomática".

El coronavirus ha afectado a todo el mundo, de una forma u otra, y su propagación es muy rápida. Esta es una de las claves que convierten a la pandemia del coronavirus en todo un desafío para todos los rastreadores que ya están trabajando. Cantabria y Asturias tienen a decenas de profesionales. Redacción Médica los cifra en un total de 2.000 en todo el país.

Cuál es su función y cómo convertirse en un rastreador de contactos

Unos sanitarios se ponen una mascarilla para atender a una persona con coronavirus.Unos sanitarios se ponen una mascarilla para atender a una persona con coronavirus.
Unos sanitarios se ponen una mascarilla para atender a una persona con coronavirus.
REUTERS/Susana Vera

Las experiencias pueden ser muy distintas en función de la Comunidad Autónoma. Cada región tiene sus propias competencias sanitarias y el Instituto de Salud Carlos III también tiene sus propios rastreadores. Esencialmente, estos profesionales —sanitarios o no— trabajarán conforme a los parámetros que marque el Ministerio de Sanidad.

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¿Cuáles son? Tratar de reconstruir los pasos previos de un contagiado por COVID-19. La idea es saber si, en los 2 días anteriores a que se manifestaran los primeros síntomas de la enfermedad o en las 2 semanas posteriores, el positivo tuvo "contactos estrechos" con otras personas, que podrían ser nuevos contagiados todavía no detectados.

Un contacto estrecho puede ser de varios tipos, pero se puede resumir en que es aquel contacto con una persona a una distancia inferior a los 2 metros por un tiempo superior a los 15 minutos. "Los 15 minutos son orientativos", explica el profesional ceutí. "También puede ser exponerse a una tos o a un estornudo de un contagiado o viajar con un positivo en avión o en helicóptero".

Precisamente, el primer positivo de coronavirus que se detectó en Ceuta llegó en un helicóptero —en Ceuta hay helipuerto—, procedente de Málaga. Rápidamente, el equipo de Medicina Preventiva del Hospital Universitario de Ceuta activó el protocolo de rastreos en la segunda semana de marzo, antes de que se declarara el estado de alarma. Así lo recogía El Faro de Ceuta.

Domínguez confirma que, a raíz de ese rastreo, se detectaron nuevos casos secundarios.

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Esta labor de rastreo de contactos recuerda a la de una persona "que se tira al suelo y pega la oreja para escuchar los pasos o ver las huellas", bromea Domínguez. "Es más o menos así". Es un trabajo fundamental para que la desescalada de la cuarentena siga siendo prudente y cauta, y para evitar rebrotes de la epidemia.

Para eso, el Gobierno anunció hace unos días que lanzarán en Canarias el piloto de una app que ayudará a rastrear estos contactos.

Unos detectives que se tienen que poner "en la piel del paciente"

Varía en función de cada Comunidad Autónoma pero, para ser rastreador de contactos, no es necesario ser profesional sanitario. En el caso cántabro, por ejemplo, los técnicos elegidos sí están vinculados con el mundo de la medicina, pero desde los más dispares ámbitos: hay farmacéuticos o incluso veterinarios.

En Asturias, por ejemplo, además de médicos y enfermeros, hay también administrativos reconvertidos en rastreadores.

El trabajo de un rastreador es también hacer seguimiento de la cuarentena del positivo. Beatriz Braña explica que, una vez que un facultativo asturiano detecta el positivo tras realizar un test PCR a un paciente, automáticamente se inicia el protocolo. El propio doctor advierte al contagiado de que el equipo de rastreadores se pondrá en contacto con él.

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Entonces, le traslada una petición: "Por favor, ve pensando con quién te has relacionado en los últimos días. Te lo van a preguntar".

Es muy posible que, aunque el infectado espere la llamada, muchos sigan sintiéndose impresionandos. "Algunos nos atienden con algo de miedo", confiesa Domínguez, desde el otro lado del Estrecho de Gibraltar. Manuel Galán, de Cantabria, apunta a la frustración que pueden sufrir los propios rastreadores.

"A quienes llamamos tienen que entender que somos alguien que les va a ayudar. Tenemos muy poco tiempo para ganarnos su confianza. Para establecer una conexión. Que no parezca que hablan con un doctor o un funcionario con una aureola de extrañeza: que entiendan muy bien qué medidas van a tener que adoptar. Las que les pedimos, que son muy duras".

Los rastreadores son conscientes de lo difícil que puede ser la cuarentena

REUTERS/Susana Vera

Por ejemplo, el doctor Galán ahonda en la siguiente idea: al principio de la pandemia, los primeros casos registrados en Cantabria eran de gente que viajó a otros países como Italia. Perfiles con un cierto poder adquisitivo: "Cuando les llamábamos, nos decían que se podían confinar sin problemas. Que vivían en una casa de tres plantas".

Según ha ido evolucionando la pandemia, los perfiles han cambiado drásticamente. "Llega la frustración. Familias de 3 miembros con 3 contagios viven juntas en 65 metros cuadrados. Nadie puede salir de casa. Nos llaman, nos preguntan qué pueden hacer, no tienen familiares que les lleven la compra", lamenta este rastreador.

"Las medidas de confinamiento que pedimos provocan una crisis en familias que nunca han tenido que enfrentarse a algo parecida. Incluso ponen en riesgo su empleo; ya he escuchado el lamento de gente que cree que, si se va a casa 2 semanas, le van a decir que no vuelva".

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Domínguez, desde Ceuta, confirma esta percepción. Y va más allá: "Aquí hemos tenido algunos casos en los que han tenido que intervenir las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para que cumplieran con las medidas" de confinamiento.

"Otros incluso se molestan por la insistencia que mostramos. Es verdad que, con este tipo de seguimientos, las llamadas que puede recibir una persona pueden ser múltiples: de su médico de cabecera, del rastreador, a veces de otras unidades que tienen que hacer controles estadísticos... Si sumamos todo, entiendo que haya pacientes que piensen que nunca se les llama y que de repente todos se preocupan por él", incide este facultativo.

Ante la desescalada, los rastreadores te piden una cosa: responsabilidad

"Con el tema del confinamiento, los contactos estaban siendo muy limitados. Al menos en Asturias", explica Braña. Pero el proceso de desescalada ya ha comenzado. Este lunes entran en fase 2 varias comunidades autónomas y todas las regiones del país ya han superado la fase 0.

En Ceuta viven poco más de 80.000 personas, por lo que el rastreo de contactos allí era algo más fácil. "Pero también disponemos de mucho menos recursos", recuerda Domínguez.

Estando los contactos tan limitados durante la estricta cuarentena, sí ha sido algo más sencillo: poder localizar a todos los contactos estrechos de los positivos por coronavirus. "Eran personas muy concretas: amigos o convivientes", incide la jefa de los detectives del COVID-19 asturianos.

En cualquier caso, estos equipos están preparados para cualquier eventualidad. "Tenemos previsto cómo encontrar información
—como teléfonos o direcciones— a través de las bases de datos de las que disponemos", confirma Braña.

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Pero, aun así, esta sanitaria asturiana insiste: "En la desescalada tenemos que tener en cuenta algo muy importante: el papel de cada uno de nosotros a nivel individual. Hablamos siempre de la responsabilidad individual".

"Si ponemos a todos de nuestra parte, cumpliendo con la distancia física y las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias, obviamente estos contactos se reducirán. Nos estamos desconfinando, estamos desescalando, tenemos permiso para hacer más cosas... pero tenemos que darnos cuenta de que el virus sigue ahí", subraya Braña.

"Tenemos que cambiar nuestros hábitos y adaptarnos a él. Porque él, por sí solo, no se va a ir".

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