Cómo se compara el desarrollo de la vacuna del coronavirus con otras vacunas en la historia

La invención de la aguja bifurcada permitió una administración de vacunas más eficaz.
La invención de la aguja bifurcada permitió una administración de vacunas más eficaz.

Carol Smiljan/NurPhoto via Getty Images

  • La investigación y el desarrollo de vacunas ha mejorado enormemente a lo largo de la historia.
  • Pasaron casi 200 años entre la creación de la primera vacuna exitosa y la erradicación de la viruela.
  • El influenzavirus se aisló en un laboratorio en 1933 y la primera vacuna no se autorizó hasta 1945.
  • La investigación de la vacuna del coronavirus comenzó solo unos meses después de que se detectara el primer caso de COVID-19, y ha progresado a un ritmo rápido.
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La investigación para desarrollar una vacuna para el coronavirus se ha llevado a cabo a un ritmo históricamente rápido, ya que los ensayos clínicos comenzaron solo unos meses después de que se detectara el primer caso.

La vacunación para grupos de alto riesgo podría comenzar en diciembre de este mismo año, aunque la vacuna no estará ampliamente disponible hasta la primavera o el verano de 2021.

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En comparación, el influenzavirus se aisló por primera vez en un laboratorio en 1933, y la primera vacuna eficaz no se autorizó hasta 1945. Muchos avances tecnológicos, como la invención de la aguja bifurcada (de 2 puntas) para una administración más eficiente de la vacuna en 1965, han mejorado mucho la vacunación.

Business Insider ha recopilado varios cronogramas de desarrollo de vacunas a lo largo de la historia, desde la polio hasta la gripe porcina, para demostrar cómo ha evolucionado el ritmo de la investigación.

Yuqing Liu/Business Insider

La primera vacuna se creó en el siglo XVIII

En 1796, el médico británico Edward Jenner probó con éxito la primera vacuna contra la viruela inyectándole a un niño una enfermedad más leve parecida que generalmente afectaba a las vacas. Escribió a la Royal Society of Medicine detallando su experimento, pero rechazaron su artículo.

Jenner probó la vacuna en 22 pacientes más y publicó sus resultados en un panfleto en 1798, que recibió críticas mixtas. No obstante, la noticia de la vacuna se difundió rápidamente después de que otro médico, Henry Cline, replicara con éxito los resultados de Jenner.

No existía un comité asesor para probar la seguridad y eficacia de la vacuna en ese momento, por lo que Jenner tenía la libertad de proporcionarla a cualquiera que la solicitara. El material de la vacuna llegó a la mayoría de los países europeos en 1800, y en 1802, el Dr. Benjamin Waterhouse realizó una prueba pública de vacunación en Boston. La junta de salud de la ciudad patrocinó el ensayo y 19 voluntarios fueron vacunados con éxito.

La viruela se convirtió en la primera enfermedad infecciosa en ser completamente erradicada por una vacuna en 1980, tras los avances en la tecnología de las agujas y el impulso de las vacunaciones masivas por parte de la Organización Mundial de la Salud.

Ese esfuerzo, que tardó siglos, allanó el camino para la llegada de muchas más vacunas y muchos más éxitos en el ámbito de la salud pública, lo que lleva a los esfuerzos actuales para sofocar la pandemia de coronavirus.

Polio

Los científicos comenzaron a investigar la inmunidad contra la poliomielitis en el Instituto Rockefeller de Investigación Médica de Nueva York a principios del siglo XX. En 1910, Simon Flexner vio que los monos que sobrevivieron a la polio habían desarrollado anticuerpos.

Sin embargo, los primeros 2 ensayos de la vacuna en humanos en 1935 tuvieron resultados desastrosos. Involucraron a un total combinado de alrededor de 21.000 niños. Varios de ellos murieron por la enfermedad y muchos otros quedaron paralizados o experimentaron reacciones alérgicas.

Casi 2 décadas después, en 1952, Jonas Salk desarrolló una vacuna hecha con el virus de la poliomielitis muerto. Los primeros resultados de su ensayo confirmaron que la vacuna desencadenaba la producción de anticuerpos. Pero en entrevistas, Salk advirtió que se necesitaría tiempo para que ensayos más grandes demostraran la seguridad y eficacia. Incluso fue a la radio para hablar sobre las publicaciones de los medios demasiado optimistas.

En 1955, se descubrió que la vacuna contra la poliomielitis de Salk tenía una eficacia del 80-90% en un ensayo clínico en el que participaron 1,3 millones de niños. El gobierno de EEUU autorizó la vacuna, pero el Cirujano General suspendió el lanzamiento cuando se descubrió que algunos lotes de la vacuna contenían virus de la poliomielitis vivos. Más de 260 casos de poliomielitis se atribuyeron a vacunas producidas por Cutter Laboratories, lo que provocó un aumento de la supervisión gubernamental.

Las vacunas se reanudaron en el otoño de 1955, y la Organización Panamericana de la Salud finalmente declaró la poliomielitis erradicada de las Américas en 1994.

Fiebre tifoidea

Varios grupos de expertos estaban investigando una vacuna para la fiebre tifoidea en la década de 1890, y el mérito del descubrimiento es compartido entre Richard Pfeiffer y Wilhelm Kolle en Alemania y Almroth Wright en Reino Unido.

Wright probó su vacuna en 1896: primero con 2 oficiales médicos indios, luego con él mismo y su co-investigador, y finalmente con 15 soldados británicos. Después de demostrar que la vacuna de Wright era efectiva, se distribuyó por primera vez al ejército británico en 1899. Se inmunizaron casi 15.000 soldados, lo que redujo con éxito las tasas de fiebre tifoidea entre las tropas.

El ejército de los EEUU implementó las vacunas obligatorias en 1911 y la vacuna contra la fiebre tifoidea se puso a disposición del público estadounidense en 1914. Hoy en día, solo se recomienda que los estadounidenses se vacunen si viajan a un área donde la fiebre tifoidea es endémica. Las campañas de vacunación todavía están en curso en algunos países de África y Asia meridional.

Fiebre amarilla

En 1931, el virólogo de Harvard Max Theiler demostró que los ratones a los que se les inyectaba suero de monos o humanos previamente infectados, generaban una protección ante la infección por fiebre amarilla. Continuó creando la primera vacuna segura y eficaz contra la fiebre amarilla en 1936, a la que llamó 17D.

Theiler publicó los resultados de sus ensayos en humanos en 1937. La vacuna fue aprobada y producida en masa ese año, y rápidamente se convirtió en el estándar universal. Theiler ganaría más tarde un premio Nobel por su investigación de vacunas.

Las campañas de vacunación masiva casi erradicaron la enfermedad de algunos países en 1961, pero otros continuaron experimentando grandes brotes. Desde la década de 1990, ha habido varias epidemias de fiebre amarilla en África.

Gripe española

Los científicos británicos Wilson Smith, Christopher Andrewes y Patrick Laidlaw aislaron el influenzavirus que causa la gripe española en 1933 y comenzaron a estudiar la producción de anticuerpos en hurones.

Jonas Salk y Thomas Francis desarrollaron la primera vacuna contra la influenza tipo A en 1938. 2 años más tarde, Francis descubrió la influenza tipo B y ambos crearon una vacuna de 2 componentes en 1942.

La vacuna combinada se produjo por primera vez para uso militar en 1944 y luego se autorizó para civiles en 1945 después de probarla en reclutas militares y estudiantes universitarios.

Pero durante el brote de gripe estacional de 1947, los investigadores se dieron cuenta de que cada año aparecen nuevas cepas y que requieren distintas vacunas. La OMS inauguró su primera División de Influenza en Londres en 1948, y los centros de todo el mundo continúan investigando nuevas vacunas en la actualidad.

Sarampión, paperas y rubeola

El médico estadounidense Thomas Peebles aisló por primera vez el virus del sarampión en febrero de 1954, durante un brote en una escuela privada en las afueras de Boston. Su equipo probó la primera versión de la vacuna en 11 niños con discapacidades intelectuales y físicas en 1958, y descubrieron que el virus en la vacuna era lo suficientemente fuerte como para darles a los niños algunos síntomas adversos.

Después de múltiples rondas de reformulaciones y ensayos en Boston, John Enders finalmente autorizó una vacuna que era segura y eficaz para prevenir las infecciones por sarampión en 1963.

Maurice Hilleman de Merck desarrolló una vacuna más atenuada en 1968, que luego combinó con las vacunas para las paperas (autorizadas en 1967) y la rubeola (1969) para crear la triple vírica en 1971. La vacuna combinada indujo inmunidad a los 3 virus sin más efectos adversos que una vacuna individual.

Los CDC se propusieron eliminar el sarampión de EEUU con vacunas de rutina a partir de 1978, y alcanzaron el éxito en el 2000. Sin embargo, los casos en el extranjero han causado varios brotes pequeños en el siglo XXI.

Hepatitis B

4 años después de descubrir el virus, el médico y genetista estadounidense Baruch Blumberg desarrolló la primera vacuna contra la hepatitis B en 1969 utilizando un antígeno que encontró en Australia. Más tarde ganó un premio Nobel por su investigación.

En 1981, la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos) aprobó una vacuna más sofisticada derivada de la sangre de donantes con hepatitis B positiva, pero se suspendió en 1990 debido a los temores que rodeaban la epidemia del SIDA.

Los investigadores desarrollaron una vacuna hecha de ADN modificado genéticamente en 1986. Esta vacuna, que todavía se usa hoy en día, no contiene hemoderivados y no puede hacer enfermar a las personas con hepatitis B.

Varicela

En 1974, Michiaki Takahashi aisló la cepa "Oka" de la varicela, de un niño de 3 años en Japón. Ese mismo año desarrolló una vacuna viva atenuada contra la varicela y la probó en 23 niños en el hospital. Todos los que recibieron la vacuna desarrollaron anticuerpos y no se pusieron enfermos a pesar de un brote en su sala.

Los ensayos clínicos continuaron en Japón hasta 1986, cuando la vacuna fue aprobada y distribuida para uso voluntario.

La vacuna contra la varicela fue autorizada en EEUU en 1995 y se añadió al programa de vacunación infantil, lo que convirtió al país en el primero en introducir la vacunación rutinaria contra la varicela para niños pequeños.

Gripe porcina

La primera infección humana con el influenzavirus A H1N1 se detectó el 15 de abril de 2009. Los CDC de EEUU informaron públicamente sobre los 2 primeros casos y anunciaron que los esfuerzos de investigación de vacunas estaban en marcha el 21 de abril.

Los ensayos clínicos encargados de probar las vacunas contra la gripe porcina comenzaron oficialmente el 22 de julio. La FDA aprobó 4 vacunas el 15 de septiembre.

Estados Unidos hizo sus primeros pedidos de vacunas 2 semanas después y la campaña nacional de vacunación empezó oficialmente en octubre. Sin embargo, inicialmente hubo escasez de vacunas y estas no estuvieron ampliamente disponibles hasta diciembre. Los estudios sobre la seguridad a largo plazo de la vacuna continuaron publicando resultados hasta el final del año.

COVID-19

Los informes de un misterioso brote de neumonía en Wuhan, China, llegaron a la OMS a principios de diciembre de 2019. Resultó que la enfermedad, ahora conocida como COVID-19, era una enfermedad causada por un nuevo tipo de coronavirus, denominado SARS-CoV-2, según informaron las autoridades chinas el 7 de enero

El 16 de marzo de 2020, 5 días después de que la OMS declarara una pandemia, Moderna fue la primera empresa en comenzar los ensayos de seguridad de la vacuna contra el coronavirus. Otras compañías comenzaron sus propios ensayos poco después, y es probable que haya más de 50 candidatos a vacunas contra el coronavirus en pruebas en humanos para fin de año.

Tanto Moderna como Pfizer anunciaron resultados preliminares positivos de sus ensayos en noviembre. Una vez que sus datos de seguridad estén completos, solicitarán la autorización de uso de emergencia de la FDA.

Si se aprueba uno o ambos candidatos, la implementación probablemente comience a finales de 2020 o principios de 2021. Los trabajadores de primera línea y las poblaciones vulnerables serán los primeros en vacunarse, y el resto probablemente tenga que esperar hasta el próximo verano.

 

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