¿Cómo se contagia la hepatitis infantil y cómo se cura?

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  • La hepatitis es una inflamación del hígado originada por varias causas, entre ellas la infección por varios virus. 
  • Aunque ninguno de los vinculados a esta afección (hepatitis A, B, C, D y E) se ha detectado en los casos graves de origen desconocido reportados en menores.
  • Las hipótesis sobre las causas de estas afecciones apuntan a una infección por adenovirus, un patógeno común que puede contraerse por contacto directo con personas, materia fecal o al ingerir alimentos contaminados.
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Los casos de hepatitis aguda en menores siguen siendo casos raros. Aún así su número va en aumento, con casi 230 posibles niños afectados en todo el mundo, según cifras recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En nuestro país son ya 22 los casos detectados.

No obstante la mayoría ha mostrado un pronóstico favorable, aunque hasta el 10% de los diagnósticos han requerido un trasplante de hígado y se ha confirmado un fallecimiento, de acuerdo a la OMS.

Si bien la hepatitis infantil no es una enfermedad ajena a los pediatras, sí que está sorprendiendo la gravedad. También que ninguno de los casos se haya relacionado con los virus que normalmente se vinculan a esta infección.

Por lo que la causa de esta hepatitis aguda infantil sigue siendo desconocida. Pero los científicos están valorando la posibilidad de que un adenovirus esté detrás de las infecciones. 

Hasta el 29 de abril se ha detectado adenovirus en al menos 74 casos, de los cuales hasta 18 han sido identificados como tipo F41.

Según se extrae del informe técnico de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHA, por sus siglas en inglés), sobre la investigación, los niños que han requerido trasplante mostraron niveles de adenovirus en sangre 12 veces más altos que aquellos que no lo precisaron.

¿Qué es la hepatitis y cómo se contagia?

La hepatitis es un término amplio que refiere a la inflamación del hígado, lo que puede afectar a su funcionamiento. Cuando aparece de forma rápida y dura poco se denomina hepatitis aguda, como la que está siendo identificada en los menores. Mientras que si perdura más de 6 meses se llama hepatitis crónica.

Los síntomas son diversos y similares a otras afecciones. Un niño con hepatitis puede experimentar fatiga, dolor muscular o articular, pérdida de apetito, náuseas, diarrea y vómitos. También fiebre, aunque hasta ahora no ha sido un síntoma detectado en esta hepatitis "nueva" infantil.

Es habitual tener dolor o sensibilidad abdominal, particularmente en la parte superior derecha del abdomen, zona donde se encuentra el hígado. La ictericia, o coloración amarillenta de la piel y los ojos, es un signo distintivo de la hepatitis, que además fue detectado en la mayoría de los casos.

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La inflamación del hígado puede ser generada por muchas causas, desde un consumo excesivo de alcohol a ciertos medicamentos y sustancias tóxicas. O cuando el propio sistema inmunitario ataca al hígado (hepatitis autoinmune).

Las infecciones virales también pueden provocar la afección. Los virus conocidos como hepatitis A, B, C, D y E son los causante habituales. En este caso se trata de enfermedades transmisibles, y, por tanto, se pueden prevenir en la medida de lo posible.

En función del tipo de patógeno las vías de contagio de la hepatitis serán distintas. 

La trasmisión de los virus A y E se produce a través del agua y alimentos contaminados, por lo que una buena higiene en la alimentación y un tratamiento adecuado del agua y los alimentos puede ayudar a prevenir el contagio, aconsejan desde la Clínica Universidad de Navarra. Mientras que los virus B, C se transmiten por la sangre y otros fluidos corporales o materia fecal.

Cómo se cura la hepatitis

El tratamiento para la hepatitis dependerá del tipo y de si es aguda o crónica. La hepatitis viral aguda a menudo desaparece por sí sola. Aunque en algunos casos puede evolucionar a grave y requerir hospitalización.

Las hepatitis agudas producidas por los virus A y E, nunca se hacen crónicas, y se curan espontáneamente en la mayor parte de los casos. La hepatitis B aguda se cura en un 90% de los casos y en el caso de la producida por el virus C, se hace crónica en más de un 80% de los diagnósticos por lo que suele tratarse con medicamentos para evitar su cronificación.

Sin embargo la hepatitis viral se ha descartado ya que hasta ahora las pruebas de laboratorio han excluido todos los tipos de hepatitis viral en todos los casos.

Infección por adenovirus: contagio y tratamiento

Los adenovirus son comunes y pueden producir resfriados, conjuntivitis o infecciones en  el intestino, vías urinarias, el sistema nervioso. De hecho la mayoría de los niños han tenido alguna forma de la infección por adenovirus antes de los 10 años.

Los síntomas son también similares a otras afecciones frecuentes, incluyendo malestar, dolor de cabeza o fiebre. En concreto, el serotipo 41 de la especie F de adenovirus detectado en los casos de hepatitis infantil de origen desconocido se asocian con casos de gastroenteritis pediátrica. Entre los síntomas que provoca se incluyen fiebre, vómitos y diarrea. 

Puede producir inflamación del hígado en inmunodeprimidos, pero hasta ahora no hay evidencia de que genere hepatitis en niños previamente sanos. De ahí que se apunte a la existencia de un co-factor que esté agravando la infección en los menores.

En cuanto a las vías de transmisión, los adenovirus vinculados a la infecciones respiratorias se localizan en los fluidos de nariz, boca, garganta y pulmones por lo que el contacto con una persona o una superficie contaminada puede llevar al contagio. De manera similar a lo que ocurre con el SARS-CoV-2.

Infección por adenovirus: síntomas, vías de contagio y prevención del patógeno vinculado a los casos de hepatitis infantil

En el caso de los que atacan al tracto intestinal, el contagio se produce por contacto fecal-oral. Una mala higiene de manos (tras manipular un pañal) o comer o beber alimentos o agua contaminados puede llevar a la infección.

No existe cura para las infecciones por adenovirus. Por lo que el tratamiento, de darse, se centra en aliviar los síntomas o prevenir complicaciones (como podría ser la inflamación del hígado).

Si te preocupa el riesgo de hepatitis en tus hijos, considera consultar a un médico ante la presencia de dolor abdominal, síntomas gastrointestinales o cambios en el color de los ojos o la piel, los síntomas por ahora asociados a los casos confirmados.

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