Un consumo frecuente de azúcar durante la infancia podría afectar a la memoria y capacidad de aprendizaje en la etapa adulta

niños tomando refrescos

Reuters/ Andrew Burton

  • El consumo de azúcar frecuente durante el desarrollo podría afectar a la memoria y capacidad de aprendizaje en la etapa adulta, según las conclusiones de un reciente estudio.
  • Aunque la investigación fue realizada en animales, encontró que los roedores que tomaron una bebida azucarada de manera frecuente en la adolescencia vieron afectado su microbiona intestinal, con un aumento de bacterias perjudiciales para las funciones vinculadas con el hipocampo.
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Todo el mundo sabe lo poco beneficioso que es para la salud consumir azúcar en exceso. 

Es cierto que tu organismo necesita glucosa para sobrevivir, pero la cantidad exagerada de azúcar que se encuentra en algunos de los alimentos más consumidos, (sobre todo en procesados, alimentos enlatados y los refrescos), se está volviendo peligrosa para el cuerpo.

No solo te llevará a engordar o tener caries. Tomar demasiado azúcar incrementará el riesgo de padecer diabetes o enfermedades cardíacas. También comprometerá la salud de tu cerebro, disparando las posibilidades de padecer Alzheimer o algún otro tipo de demencia.

Según un reciente estudio, el exceso de azúcar también podría conllevar daños serios en el cerebro de los niños a largo plazo.

La investigación, aunque basada en animales, encontró que una ingesta diaria de bebidas azucaradas en etapa adolescente puede comprometer la memoria y capacidad de aprendizaje en la etapa adulta.

Investigadores de la Universidad de Georgia (EEUU), en colaboración con la Universidad del Sur de California (EEUU) analizaron cómo los factores diéticos afectan al microbioma intestinal y generan cambios en este.

Los factores dietéticos son un determinante crítico de la diversidad de la microbiota intestinal y pueden alterar las comunidades bacterianas intestinales, lo que a su vez tiene un reflejo en el desarrollo neurocognitivo, como remarcan los autores en el estudio.

Para llegar a estas conclusiones a un grupo de ratas se les dio acceso libre a una solución con azúcar (11%), similar al contenido que tienen las bebidas azucaradas, durante la etapa de desarrollo de la adolescencia. Posteriormente, en la edad adulta se evaluaron la función de la memoria y se realizaron análisis de transcriptomas cerebrales y bacterianos intestinales. 

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Los animales fueron expuestos a tareas de memoria dependiente de funciones del hipocampo por ejemplo recordar el contexto en el que habían visto un objeto familiar en ocasiones anteriores. 

“Descubrimos que los ratones que consumieron azúcar en sus primeros años de vida tenían una capacidad deteriorada para discriminar que un objeto era nuevo para un contexto específico, una tarea que los ratones que no recibieron azúcar pudieron hacer”, puntualiza el estudio.

El consumo crónico de azúcar en la vida temprana no solo afectó la función de la memoria dependiente del hipocampo en adultos sin afectar el peso corporal. También alteró el microbioma intestinal, incluida la abundancia elevada de dos especies del género Parabacteroides (P. distasonis y P. johnsonii) que se correlaccionan a su vez de manera negativa con la función de esta estructura cerebral.

Si bien los hallazgos fueron detectados en animales, por lo que no pueden transferirse a los humanos, sí que muestran indicios de cómo el consumo de azúcar continuado puede impactar en el desarrollo neurológico de los niños. Una ingesta que fácilmente puede superar lo recomendado. 

"Además de alterar la microbiota intestinal, el consumo de factores dietéticos occidentales produce alteraciones de la memoria de larga duración, y estos efectos son más pronunciados cuando se consumen durante los primeros períodos de desarrollo de la vida que durante la edad adulta", escribieron los investigadores.

A este respecto la Organización Mundla de la Salud (OMS) indica que el consumo de azúcares añadidos no debería superar el 10% de la ingesta calórica total. El organismo incluso sugiere reducirlo a menos del 5% de las calorias totales consumidas. Esto supone en torno a unos 25 gramos al día. Para hacerse una idea, 100 gramos de Mis Primeros Lacasitos contienen 69,5 gramos de azúcar.

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