Una madre que bebió vino durante el embarazo dio a luz a un hijo con problemas de movilidad: "Una o 2 copas de vino no merecen la pena frente a la posibilidad de pensar que pudo deberse al alcohol"

Durante su segundo embarazo, estuvo más dispuesta a escuchar a la gente que le dijo que una copa no le haría daño. Natalie Battaglia
Durante su segundo embarazo, estuvo más dispuesta a escuchar a la gente que le dijo que una copa no le haría daño. Natalie Battaglia
Natalie Battaglia
  • Natalie Battaglia se tomó unas cuantas copas durante el embarazo, y su bebé tuvo problemas de movilidad.   
  • Battaglia no sabe si el alcohol provocó lo que los médicos sospecharon inicialmente se debía a una parálisis cerebral. 
  • Cada vez hay más pruebas de que incluso un consumo bajo de alcohol durante el embarazo puede afectar al feto. 

Al quedarse finalmente embarazada de su primer hijo tras más de un año intentándolo, se preocupó de que "todo fuera bien". Lo que significóevitar cualquier cosa que pudiera perjudicar al bebé, incluido beber, salvo alguna que otra media copa de champán.

Con su segundo hijo, sin embargo, Natalie Battaglia se relajó más, incluso con lo del alcohol. "Cuando la gente me decía: '¿Por qué no te tomas sólo una?' o 'Por una no te va a pasar nada', hacía un poco más de caso", confiesa Battaglia —que por aquel entonces dirigía un negocio de estanterías con su marido en Melbourne (Australia)— en un episodio del podcast Knockoff Drinks with a Difference. 

Más de una vez se bebió un vaso de vino. Al menos en una ocasión, se tomó 2. "Fue suficiente para sentir los efectos", comenta. 

Aun así, llevó el embarazo a término y dio a luz a un niño sano en 2017. No fue hasta unos 6 meses después del parto cuando notó algunos comportamientos inusuales en su hijo que los médicos insinuaron que podían estar relacionados con el consumo de alcohol. 

Natalie Battaglia dejó de beber cuando su hijo era pequeño.

Battaglia, que no bebe desde abril de 2020 y que ahora dirige el blog de recetas The Mindful Mocktail, compartió su historia junto a su compañera influencer Amy Armstrong, de Dry But Wet, para concienciar sobre los peligros potenciales de incluso beber solo un poco durante el embarazo.  

Una investigación realizada esta semana pone el acento sobre esto, sugiriendo que menos de una bebida a la semana estando embarazada puede tener consecuencias significativas en el desarrollo del cerebro del feto. 

"Nunca sabremos si fue el alcohol lo que causó los problemas de mi hijo, pero tampoco nunca sabremos si no fue así", comenta Battaglia, que ahora tiene 39 años, a Business Insider en un correo electrónico. "Por experiencia personal, puedo asegurar que por una o 2 copas de vino durante el embarazo no merecen la pena los 'y si'"

 

Los pediatras le preguntaron si bebió durante el embarazo

El hijo de Battaglia cruzaba las piernas en lugar de mantenerlas rectas, y levantaba los brazos como si acabara de ganar una carrera. 

"Pensé que era adorable, muy divertido y muy bonito", dijo en el podcast. "Y lo era —hasta que me di cuenta de que había un problema, que no era normal—". 

Lo llevó al pediatra, que tras la evaluación le hizo algunas preguntas. Una de las primeras fue si había tomado alcohol durante el embarazo.  

"Me quedé helada. No me esperaba esa pregunta y mentí", confiesa Battaglia. "Estaba avergonzada y pensé: 'Aunque fuera por el alcohol, ya no puedo hacer nada, así que ¿qué sentido tiene decir la verdad?". 

El médico consultó entonces con otro pediatra, y ambos dijeron que creían que el hijo de Battaglia tenía parálisis cerebral, afección que describe un grupo de trastornos que afectan a la movilidad de una persona. "Me quedé destrozada". 

Aunque el consumo de alcohol durante el embarazo no es una causa directa de la parálisis cerebral, estos trastornos se producen por daños en el cerebro antes o poco después del embarazo. El consumo de alcohol durante la gestación puede dañar el cerebro en desarrollo, aunque no está claro el grado de afectación.

La ingesta durante el embarazo también puede conllevar que el bebé tenga bajo peso al nacer, un factor de riesgo para la parálisis cerebral. 

Los trastornos del síndrome de alcoholismo fetal (TEAF), es decir, el conjunto de deficiencias físicas y mentales causadas por el consumo de alcohol durante el embarazo, también pueden tener efectos similares a los de la parálisis cerebral, como los problemas de coordinación.

Dado que no existe una prueba única para detectar los TEAF, cuyo grado más grave es el síndrome de alcoholismo fetal, puede ser difícil de diagnosticar, especialmente entre las madres que no revelan su consumo de alcohol durante el embarazo. Por eso, aunque se calcula que los TEAF afectan hasta a 1 de cada 20 niños, rara vez se oye hablar de personas con ese diagnóstico, explica Battaglia. 

"Esto significa que hay personas y niños que probablemente tienen un TEAF, pero no están diagnosticados y no reciben el tratamiento que necesitan", remarca Battaglia, que ahora es embajadora de la organización sin ánimo de lucro Proof Alliance

Un segundo médico también le preguntó por su ingesta

Battaglia llevó a su hijo a otro médico para tener una segunda opinión. Nuevamente, este le preguntó si había bebido durante el embarazo. Nuevamente, ella mintió. El pediatra entonces le comentó que sospechaba de una parálisis cerebral, aunque el pequeño nunca recibió un diagnóstico oficial.

Nunca contó a nadie las preguntas de los médicos. "Me limité a olvidar el tema: 'No, no es posible que sea el alcohol. Deja de ser dura contigo misma'", confesó en el podcast. "Soy una de esas personas que tiende a la catástrofe, y pensé que estaba exagerando. Así que borré ese pensamiento". 

Durante un año, llevó a su hijo a un fisioterapeuta cada 2 semanas, y realizó los ejercicios prescritos con él todos los días, sin faltar uno. Se preguntaba si su hijo llegaría a jugar con su hermano mayor o incluso a caminar. "Fue una época muy oscura en mi vida, y eso me hizo beber más". 

Pero la terapia funcionó al lograr que el cerebro se comunicase con las extremidades correctamente. Ahora su hijo se desarrolla con normalidad y no se considera que tenga parálisis cerebral. 

Cada vez hay más pruebas que relacionan el consumo de alcohol durante el embarazo con cambios cerebrales en el feto  

Las principales organizaciones médicas, como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos y la Asociación Americana de Pediatría, también desde el ministerio de Sanidad, afirman que no se conoce una cantidad segura de alcohol durante el embarazo. 

Cuando se bebe en este periodo, el alcohol de la sangre pasa al feto a través del cordón umbilical, que no está preparado para metabolizarlo. Esto puede provocar abortos, defectos de nacimiento y trastornos del espectro alcohólico fetal.

¿Es malo tomarse una copa de vino de vez en cuando durante el embarazo? Esto es lo que dicen los médicos

En un estudio reciente, el primero en utilizar la resonancia magnética para medir en tiempo real los efectos del alcohol en la estructura y el crecimiento del cerebro del feto, los médicos descubrieron que menos de una bebida alcohólica a la semana modificaba el cerebro en desarrollo, lo que podía provocar problemas vinculados al déficit de lenguaje.

Pero la normativa sobre restringir el alcohol durante el embarazo han sido criticadas por algunos médicos y expertos en crianza por paternalistas, y algunas pacientes embarazadas afirman que incluso se les ha dicho que no pasa nada por beber de vez. 

Estos mensajes contradictorios están relacionados con el hecho de que no hay demasiados resultados de alta calidad sobre los daños del consumo ligero de alcohol durante el embarazo. 

Además, hay estudios que no encuentran ninguna relación entre el consumo ocasional o moderado y los problemas de desarrollo de los niños. La experta en paternidad y economista Emily Oster ha señalado un estudio danés que sugiere que hasta 8 bebidas a la semana durante el embarazo no tienen ningún efecto sobre la inteligencia o los niveles de atención de los niños. 

Natalie Battaglia ahora crea recetas de bebidas sin alcohol y tiene más de 60.000 seguidores en Instagram.

Pero ese estudio y otros similares también tienen fallos, y las anécdotas de "éxito" no garantizan que en otra persona beber durante el embarazo no tenga consecuencias. 

Investigaciones anteriores descubrieron que del 10% de las mujeres embarazadas que beben cualquier cantidad durante el embarazo, uno de cada 13 de sus hijos tendrá un trastornos del espectro alcohólico fetal y uno de cada 67 tendrá síndrome de alcohol fetal.

"Uno de nuestros trabajos como padres es mitigar el riesgo", considera Battaglia, "y siento que le fallé a mi hijo cuando estaba embarazada al correr ese riesgo". 

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