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Qué es y cómo funciona el forfaiting para financiar la empresa

Forfaiting para financiar la empresa
Jamesoladujoye / Pixabay
  • La pyme que opera en el exterior puede, ante un impago, vender la deuda a una entidad financiera, que adelanta el abono a cambio de unos intereses.
  • La empresa traslada los riesgos y las responsabilidades de cobro al banco, que, cerrada la operación, carece de recurso contra aquélla.
  • El exportador percibe el capital al contado, elimina riesgos políticos y administrativos, y ofrece a los clientes un plazo de pago más amplio.
  • Esta herramienta financiera puede ser una solución sencilla y asequible para penetrar en países etiquetados como 'de riesgo'.

La financiación es una de las grandes claves en la actividad de la pequeña y mediana empresa. De eso hay pocas dudas. Sin embargo, las necesidades de capital o de otros instrumentos relacionados con éste son muy diferentes a lo largo de la vida de la pyme.

Además, por supuesto, dependerá igualmente de la estrategia de negocio, de la escala a la que opere o del enfoque de las operaciones, entre otros aspectos.

Pymes exportadoras

Uno de esos momentos determinantes llega al internacionalizar el negocio, dado que entran en juego numerosos factores: logística, producción, adaptación normativa, impuestos, etc. Son tantos los frentes que se abren que resulta muy aconsejable contar con asesoramiento de especialistas que puedan servir de guía a la empresa en el mercado exterior. Por supuesto, que una pyme pase de local a ser exportadora es, de entrada, una noticia positiva. Obviamente, ello significa que el negocio está creciendo, pero, además, que lo hace en otros mercados, con lo que se da una diversificación de la actividad.

El riesgo de impago en mercados exteriores

En ese sentido, una de las grandes preocupaciones que pueden surgir es la de cobrar los pedidos, sean productos o servicios. Si la morosidad ya es un problema considerable para pymes cuyo negocio opera a escala local, cuanto más puede serlo estando el cliente a miles de kilómetros de distancia o en un mercado que implique ciertos riesgos. Sea por inestabilidad política, por falta de garantías jurídicas, porque el país atraviese un momento económico delicado o por el motivo que sea, cobrar un encargo en el extranjero puede entrañar ciertas complicaciones.

Ante el retraso de un cliente, además de ponerse en contacto con él para conocer las causas de la demora, tratar de encauzar el asunto y apremiarle para que salde su deuda, el empresario suele recurrir a negociar, a dar facilidades de pago. De esa manera, por un lado, aumentan las posibilidades de cobro y, por otro, tiene un gesto con el cliente que puede ayudar a cerrar futuras operaciones. Así, se pasa a escalonar y diferir los pagos.

Como es lógico, esa fórmula funciona en algunos casos, pero en otros no resulta eficaz. En este último supuesto es cuando puede plantearse la opción de apostar por un instrumento financiero que puede evitar escenarios de impago: el forfaiting.

Qué es el forfaiting

Esta modalidad de financiación de exportaciones supone que la empresa vende a una entidad financiera un documento de pago que reconoce el derecho de cobro originado en una operación de compraventa internacional. Es decir, que la pyme traslada los riesgos al banco, así como las responsabilidades de cobro. El abono se hace al contado, aunque con las deducciones propias del descuento.

Cómo funciona el forfaiting

Como consecuencia, los derechos de cobro sobre unos ciertos efectos mercantiles pasan del exportador a la entidad financiera, que, una vez cerrada la operación, carece de recurso contra la empresa. Al aceptar ese pacto, el cobro de la deuda queda, por tanto, como asunto exclusivo de la entidad financiera que la haya aceptado. Esta figura permite la compra de letras de cambio aceptadas, pagarés, créditos documentarios o cualquier otra forma de promesa de pago internacional instrumentada en divisas.

El importador, por su parte, aunque se beneficia de una ampliación del plazo de pago, deberá pagar la deuda a vencimiento a la entidad financiera correspondiente.

El forfaiting puede iniciarse cuando el exportador ya ha cerrado la operación con el importador o puede hacerse al mismo tiempo que la solicitud de condiciones al forfaiter -es decir, la entidad financiera- para pactar las condiciones económicas de la misma. Al ser una operación sin recurso, el banco o similar debe asegurarse de las condiciones de los contratantes, por lo que llevará a cabo un análisis exhaustivo.

El forfaiting, una garantía de cobro para la pyme

La osadía en los negocios puede ser rentable. Lanzarse a conquistar nuevos mercados internacionales que todavía están por explotar en algunos sectores es una apuesta valiente que puede salir bien, pero también muy cara. Por ello, el forfaiting puede ser una solución sencilla y asequible para penetrar en países etiquetados como 'de riesgo'. Por ejemplo, algunas naciones centroafricanas o de Europa del Este.

Ventajas del forfaiting

Desde la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España recuerdan los aspectos positivos del forfaiting:

  • El exportador mejora su liquidez al cobrar al contado, no alterando su capacidad de endeudamiento, al mismo tiempo que evita agotar sus clasificaciones bancarias.
  • La empresa elimina de un plumazo tanto los riesgos políticos y administrativos futuros, como el comercial y de tipos de cambio de las divisas involucradas, permitiendo conocer a priori el coste de la operación a un tipo de interés fijo.
  • Ahorra costes de administración y gestión de cobros.
  • Puede financiarse el 100% del importe de la operación.
  • No es necesario un pago inicial.
  • Ofrece a los clientes un plazo de pago más dilatado que, desde un punto de vista comercial, supone una ventaja.
  • Mejora de las ratios contables del negocio.

Inconvenientes del forfaiting

Sin embargo, no todo son ventajas en esta modalidad de financiación de exportaciones, dado que también implica las siguientes cuestiones:

  • La principal desventaja reside, al igual que en el factoring y el confirming, en los elevados tipos de interés.
  • Los controles de cambio y administrativos que tienen algunos países, que dejan mucho que desear.
  • Poca predisposición de los importadores a facilitar una garantía o aval.

Con todo, aunque, como es lógico, habrá que analizar y estudiar cada operación -en especial las condiciones que proponga la entidad financiera-, el forfaiting puede ser rentable y práctico para la empresa. Además de que el exportador ganará en cuanto a garantías de pago, seguridad y tranquilidad.

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