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4 claves para gestionar las finanzas en pareja y no discutir por el dinero en ningún caso

Gestión de finanzas en pareja
Toa Heftiba / Unsplash
  • No hablar de dinero es un error entre las parejas.
  • Cómo gastar el dinero de la pareja es lo que más fricciones crea.
  • Tener una cuenta conjunta ayuda a gestionar mejor las finanzas familiares.

Las peleas por dinero están a la cabeza de las discusiones de pareja, por encima incluso de las peleas de alcoba. También son uno de los principales motivo de divorcio. Que el amor dure hasta que se termine el dinero es algo más habitual de lo que podrías pensar.

Bajo esta premisa también es fácil pensar que si el dinero no se acaba y cada vez hay más, será más fácil que el amor dure. La realidad no es exactamente así. Que haya dinero siempre ayuda, pero tampoco es garantía de que no se vaya a discutir por él. Tanto es así que las parejas discuten una media de 2,5 veces al año por dinero, según un estudio de la Universidad Estatal de Kansas y de la Universidad Tecnológica de Texas.

¿Cómo puedes evitarlo? Aprendiendo a gestionar tus finanzas en pareja con estros cuatro consejos.

Ten una charla sobre dinero con tu pareja

Igual que todo padre debe tener la charla sobre sexualidad con sus hijos, toda pareja debería tener su propia charla sobre dinero y finanzas. El primer objetivo de esta charla es romper el tabú de hablar sobre dinero en pareja y normalizar conversaciones en torno a temas financieros. Podéis empezar por lo básico, como poner en común cuánto ganáis cada uno. Al hacerlo, es importante ser sincero y evitar las infidelidades financieras. 

A partir de ahí el siguiente paso es poner en común vuestros intereses y objetivos. El dinero es un instrumento para conseguir determinadas metas y lo idóneo es que los dos estéis alineados en este punto.

A modo de ejemplo, imagina que tu principal meta es la de comprar una casa en 5 años, mientras que tu pareja prefiere viajar ahora y posponer esa compra. Se trata de objetivos importantes y muy diferentes que pueden crear tensiones sobre cómo distribuir el dinero en común de la pareja y cómo gastar los ahorros.

Para que el matrimonio financiero funcione debéis tener objetivos comunes, también para vuestro dinero. 

Mantén cuentas conjuntas y un presupuesto común

Las parejas que comparten gastos son más felices que las que no lo hacen y los que tienen cuentas conjuntas duran más que las que gestionan el dinero individualmente. Así se desprende de un informe del Centro de Investigación de la Familia y el Matrimonio en Estados Unidos.

Por eso mismo, el segundo consejo es tener una cuenta común a nombre de los dos y en la que los dos hagan aportaciones. Ésta sería la cuenta de la casa, de la que pagar los gastos comunes como la compra del supermercado, electricidad, Internet y telefonía e incluso ropa.

En esta línea, también es importante contar con un presupuesto conjunto en pareja para saber en qué os gastáis el dinero del día a día.

Esta cuenta también puede servir para los viajes y otros gastos de ocio en pareja. Se trata de que este tipo de dispendios conjuntos se traten de la misma forma, es decir, en conjunto.

Cuentas separadas para el ocio particular

Por mucho en común que tengas con tu pareja, es normal que cada uno tenga sus propios intereses particulares. Éstos pueden ser fuente de conflicto recurrente cuando parten de una cuenta conjunta. A modo de ejemplo, al primero le puede parecer que el segundo gasta demasiado en cómics y al segundo que el primero no debería comprarse tantos zapatos.

¿La solución? Que cada uno tenga su propio presupuesto para gastos y caprichos. Se trata de un dinero individual con el que cada uno puede hacer lo que quiera. Luis Pita, autor de Ten Peor Coche que Tu Vecino y CEO de Preahorro.com, explica cómo esta herramienta puede evitar muchas discusiones.

“Mi mujer Marta y yo tenemos cada uno nuestro dinero para ocio. Así yo puedo comprarme los cómics que quiero o el chocolate que me apasiona sin que Marta pueda decirme nada y ella puede gastar en zapatos y ropa libremente. La clave es que, como ese dinero es particular de cada uno, no hay nada que reprochar” relata.

¿Igualdad en las aportaciones? No siempre es lo mejor

¿Cuánto dinero debe aportar cada miembro de la pareja a la economía familiar? La lógica nos impulsa a pensar que lo mejor es que los gastos se compartan al 50%. El problema de esta fórmula es que sólo funciona cuando los ingresos de la pareja son similares.

La cuestión cambia cuando uno gana más que el otro. De hecho, esa diferencia salarial suele ser fuente constante de conflicto si no se gestiona de forma adecuada. Una primera solución es realizar aportaciones a los gastos comunes en función de los ingresos reales de cada miembro. Así, en lugar de un 50/50 la distribución puede ser del 60/40, algo más equitativo para ambos.

La razón es que así ambos podéis soportar un nivel de gasto acorde a esas finanzas conjuntas sin que uno viva ahogado o el otro piense que debe privarse de gastos del día a día por la pareja (los caprichos, como hemos visto, son otra cosa y salen de esa cuenta particular).

Hay muchos motivos por los que una persona puede ganar más que otra, desde su profesión hasta su capacidad para generar ingresos adicionales. Además, no todo el mundo es igual de eficiente en todos los campos. Si una de las partes de la pareja es mejor gestor, puede encargarse de llevar las cuentas y si la otra es mejor generando ingresos, puede asumir algo más de carga en este sentido.

Del mismo modo, cuando hay hijos, uno de los dos puede optar por flexibilizar su horario para encargase de ellos a cambio de ganar menos.

La clave es encontrar un equilibrio para que esa diferencia de ingresos no cree fricciones ni resentimientos. Cuando hay un presupuesto y un objetivo común es más sencillo lograrlo.

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