¿Cómo se hacen los libros? El proceso que se sigue hasta que llegan a la librería

Fabricacion libro

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  • Tanto la encuadernación como la distribución de los libros son procesos extremadamente importantes para el éxito comercial del mismo.
  • Hay diferentes opciones a la hora de fabricar el libro, y son de lo más curioso si eres aficionado a la lectura.
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Por suerte, vivimos en una época en la que los libros son más accesibles que nunca, e incluso se puede leer sin necesidad de tenerlo físicamente gracias a los ebooks, que en cierta parte, le están quitando protagonismo a los libros en formato físico. Aunque estos siguen teniendo muchos adeptos.

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Seguramente hayas tenido algunos a lo largo de tu vida, pero es posible que no sepas cómo se hace un libro, y lo cierto es que, si eres aficionado al formato físico, seguramente te parecerá un proceso de lo más interesante.

En primer lugar, obviamente, hay que escribir el libro y hacer las gestiones correspondientes con las  agencias y finalmente, con la editorial. Pero es después de elaborar el diseño de la portada y del interior y de los procedimientos legales cuando comienza el proceso de fabricación del mismo.

¿Cómo se fabrica un libro? Diferencias entre encuadernación rústica y encuadernación cartoné.

Libros tapa dura

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Al haber distintos tipos de libros, también hay diferentes formas de fabricarlos, pero en ambos, la editorial envía a las imprentas el archivo final, sobre el que se hace una prueba para comprobar que todo sale como se espera.

La encuadernación rústica se conoce popularmente como de tapa blanda, ya que en esta, las cubiertas son de cartulina blanda, al igual que el lomo. Y hay varias maneras de asegurar que las páginas quedan unidas entre sí. Por una parte, el lomo se puede pegar a las páginas a encuadernar con una cola especial que asegura que estas queden unidas.

Otra variante más resistente de este método consiste en hacer cuadernillos con las páginas del libro y coserlos entre sí, para después aplicar la cola especial y pegarlos al lomo del libro. Al requerir una impresión diferente y un cosido de los cuadernillos, este método es más caro, pero también ofrece un mejor resultado.

La encuadernación cartoné, o de tapa dura, por su parte, le aporta una mayor resistencia al libro que la encuadernación holandesa, ya que en este caso, las cubiertas del libro están hechas de un material rígido, que además ofrece más posibilidades en cuanto a la decoración y al diseño de la portada. No hay más que ir a una librería y ver los precios y los acabados para comprobarlo.

El proceso que se sigue en esta encuadernación es similar al de la variante resistente de la encuadernación rústica, ya que también se imprime el libro de una manera específica para que se puedan formar librillos con las páginas y que queden en orden para luego coserlos entre sí y pegarlos con cola al lomo, que en su parte interior, es de tela.

Impresión, corte y encuadernación, dando vida al libro

Pliegos cosidos libro

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La impresión de los pliegos —que es como se conoce en el argot a cada hoja impresa— se realiza en potentes máquinas que funcionan muy rápido y que son capaces de imprimir miles de ejemplares en pocos minutos. Tras esto, se pasa por una plegadora, que es la encargada de crear los cuadernillos que, posteriormente, se pegan.

Una vez impresos los pliegos, se ordenan y se alinean con todas las hojas que tendrá el libro, para después proceder a cortar las partes sobrantes —los bordes de la hoja que no se utilizan— con una guillotina, de manera que los bordes del libro sean completamente uniformes y no haya páginas que, por la posición de los cuadernillos, sean más grandes que otras.

Tras este proceso, con los pliegos ya ordenados y cortados, se procede a la encuadernación de los mismos con los métodos antes descritos, proceso del que resulta un ejemplar completo y listo para la venta.

El transporte desde la imprenta hasta la librería también es importante.

Biblioteca con libro abierto

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Con la encuadernación no acaba el proceso, ya que, a continuación, hay que distribuir los ejemplares, algo de lo que no se suelen encargar las editoriales ni las agencias, —aunque hay ocasiones en las que sí que lo hacen— ya que es común recurrir a distribuidores si la intención es repartir un gran número de ejemplares.

La distribución de los libros también se realiza de manera diferente en función de si se trata de un libro nuevo, uno que se está vendiendo mucho o si es una producción pequeña de la que no se sacan muchos ejemplares en la primera edición. Se trata de una decisión importante con la que la editorial debe ser extremadamente cuidadosa.

Por una parte, tradicionalmente, se da al distribuidor una gran cantidad de libros que se distribuyen a la mayor cantidad de librerías posibles, pero este método cuenta con el inconveniente de que cabe la posibilidad de que el libro no se venda bien y que la editorial tenga que asumir los costes de los excedentes, o incluso que los tenga que vender a un precio por el que no son rentables.

Sin embargo, la distribución bajo demanda se está abriendo paso, ya que se trata de un método en el que se facilitan al distribuidor los archivos necesarios, y se imprimen en diferentes localizaciones que facilitan su distribución gracias a una red de colaboradores. Esta hace que un lector pueda tardar un poco más en recibir un libro, pero asegura un menor riesgo a la editorial y a la distribuidora.

Tras esto, el libro llega a la librería, esperando a que alguien lo compre y lo lea.

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