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Así invierte el fondo de Yale para triunfar en los mercados: esta es su estrategia

Inversiones de la Universidad de Yale
Reuters

  • El fondo de la Universidad de Yale lleva años invirtiendo con una rentabilidad anualizada del 7,4%.
  • Su fondo financia un 35% del gasto de la universidad y consigue beneficios superiores a los de otras universidades.
  • La diversificación y apostar por inversiones alternativas son sus claves.
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La Universidad de Yale no solo es un referente a nivel de educación, también lo es desde en cuanto a inversión. Su brazo inversor o endowment lleva a años siendo el más prolífico de las universidades estadounidenses bajo la batuta de David Swensen.

Esta vocación inversora es uno de los sellos de las universidades norteamericanas. Sirven, junto con las aportaciones de antiguos alumnos, para financiar sus programas de becas y de investigación. En el caso del endowment de Yale, supone un 35% de los ingresos netos de la universidad y es su mayor fuente recurrente de beneficios.

Durante años, la cartera de Yale ha superado la rentabilidad media del endowmen de otras universidades y lo ha hecho sin apenas invertir en activos tradicionales. Eso es lo que permitió, por ejemplo, cerrar el ejercicio 2001 con un rentabilidad del 9,2% en plena explosión de la burbuja de las puntocom.

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Desde 1988 hasta 2018, el fondo de Yale ha conseguido una rentabilidad anual del 12,5%, muy por encima del 7,2% del S&P 500, si bien es cierto que en la última década las distancias se han recortado a favor del índice. La rentabilidad anualizada de Yale hasta 2018 es del 7,4%, por el 10% anualizado del S&P 500.

¿Cómo consigue Yale este tipo de rentabilidades? 

La estrategia de inversión de Yale pasa por alejarse de activos de inversión tradicionales como la renta variable y la renta fija. De hecho, apenas un 17% de su cartera está en el mercado de acciones, de las cuáles solo unas pocas son estadounidenses. Y es que la diversificación geográfica ha sido una de las bases de su éxito en un momento donde los inversores norteamericanos todavía estaban centrados en su propio mercado interno.

¿En qué invierte el fondo de Yale entonces? En lo que se denominan inversiones alternativas, empezando por fondos de capital riesgo y estrategias de inversión de retorno absoluto. 

Esta ha sido su evolución a lo largo de los años:

Cómo invierte Yale
Distribución y evolución de los activos de la inversión de la Universidad de Yale Yale University

Y este es su objetivo de asset allocation o distribución de activos para el actual ejercicio 2020:

  • Estrategias de retorno absoluto – 23%
  • Capital riesgo 21,5%
  • Compras apalancadas 16,5%
  • Acciones extranjeras – 13,75%
  • Inmobiliaria – 10%
  • Bonos y liquidez – 7%
  • Recursos Naturales 5,5%
  • Acciones domésticas (estadounidenses) – 2,75%

Esta distribución de activos tiene mucho que ver con la filosofía de inversión de Yale, que en realidad está en línea con lo que buscan la mayoría de personas que ahorran e invierten para su jubilación:  crear fuentes de ingresos o rendimientos consistentes.

Para el fondo de Yale hay una primera cuestión clave, que es superar la inflación a largo plazo. Por eso mismo la renta fija tiene tan poco peso en su cartera.

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La segunda es la rentabilidad que van a ser capaces de generar esas inversiones a largo plazo. Es decir, que la rentabilidad de sus inversiones pueda cubrir año tras año una parte del presupuesto de la universidad. 

Esta idea no es tan diferente de la que tienen la mayoría de ahorradores para su dinero, pero sí el enfoque de Yale hacia la misma. Al final, lo que Yale ha hecho es crear un modelo que responde a la manida duda de cuánto es necesario para vivir de tus inversiones, solo que el brazo inversor de la universidad no necesita vivir de esas inversiones, sólo cubrir una parte de su presupuesto. De hecho, hasta usa la regla del 4% para retirar dinero de su fondo.

Esta inquietud es la que les ha ido llevando a diversificar reduciendo la exposición a Estados Unidos (invierte en todo el mundo) y la que está haciendo que ahora hayan limitado también la inversión en activos menos líquidos como los fondos de capital riesgo o los recursos naturales.

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