Una universitaria de 26 años lanzó con 170 euros una marca de trajes de baño desde su casa que en un año ha generado 1,4 millones de ingresos: así lo consiguió

Ana Gavia es la fundadora y directora ejecutiva de Pinkcolada, un negocio con ganancias de más de un millón de dólares.
Ana Gavia es la fundadora y directora ejecutiva de Pinkcolada, un negocio con ganancias de más de un millón de dólares.
Cortesía de Ana Gavia.
  • Ana Gavia tiene 26 años y es la fundadora de la empresa de comercio electrónico Pinkcolada.
  • Comenzó Pinkcolada, que vende trajes de baño elegantes, asequibles y de elevada calidad, cuando tenía 25 años y era estudiante en la Universidad La Trobe de Melbourne (Australia), donde cursó medicina podológica.
  • Desde su lanzamiento, la empresa ha generado 1,7 millones de dólares (1,43 millones de euros) en ingresos.
  • Gavia compartió con Business Insider cómo empezó en su apartamento de la universidad, cómo hizo crecer el negocio reinvirtiendo sus beneficios en producción y marketing y su consejo para los fundadores de empresas que buscan obtener resultados similares a los suyos.
  • "Sacrifiqué todo en mi vida: relaciones, amistades, vida social, fiestas, mis estudios y mi sueño" para crear Pinkcolada. No cree que ser empresario y el comercio electrónico sean una opción para cualquiera.
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Hace un año, Ana Gavia era una estudiante universitaria de 25 años con una idea: ¿por qué no lanzar un negocio online de bañadores? 

Hoy, la joven de 26 años se ha convertido en una empresaria de pleno derecho como fundadora y directora general de la empresa de comercio electrónico Pinkcolada. Lanzada desde su casa mientras asistía a la universidad, la compañía generó un volumen de negocios de 7 cifras desde que se puso en marcha, hace poco más de un año. Gavia lanzó el proyecto con solo 200 dólares (unos 170 euros al cambio actual). 

Con las ventas, impulsadas principalmente por las redes sociales y la publicidad, Pinkcolada ha crecido rápidamente y ya ha dado el salto al exterior. Según Gavia, en agosto de 2019, Pinkcolada había incrementado sus ventas un 216% desde enero de 2018 y alcanzó 1,7 millones de dólares (1,43 millones de euros) en ingresos.

"He estado completamente involucrada en mi negocio en cada paso del camino, desde el diseño de los bikinis a partir de un boceto, la construcción del sitio web, la toma de fotos de los productos, la edición de las imágenes de los productos, la integración de las vías de pago, la comercialización, la gestión de las finanzas, la contratación de transportistas, la implementación de software, la recolección y el embalaje, el servicio de atención al cliente y la administración", dice.

¿Cómo lo consiguió? Gavia compartió con Business Insider en primicia los hitos de su exitosa trayectoria.

Un negocio que nació en casa

La idea de Pinkcolada nació de la necesidad o, al menos, de su afición a la moda. Ella había estado buscando ropa de baño que fuera "elegante, de elevada calidad y asequible" pero llegó con las manos vacías. Su inspiración para tener el tipo de bañador que quería la llevó a experimentar con diseños digitales. 

"En la época de Myspace, solía pasar mucho tiempo en el ordenador jugando con diseños de codificación HTML, usando Photoshop, editando y creando imágenes geniales y haciendo que se vieran bien", dijo Gavia. "Era algo que siempre disfruté en el colegio cuando era más joven; me encantaban el diseño de moda y el arte".

Sin embargo, lo que comenzó como un hobby a pequeña escala rápidamente fue ganando potencial. Gavia entendió que podía utilizar sus habilidades digitales y su pasión por el diseño en una perfecta oportunidad de comercio electrónico, una que incluso podía ejecutar por su cuenta desde casa. "¡Era el sueño de un introvertido!", dice Gavia. 

Inicialmente, Gavia quiso centrarse en un ámbito de la moda más amplio con sus diseños, incluyendo vestidos y zapatos, pero debido a su limitado presupuesto decidió perfeccionar los bikinis. "La fabricación de ropa cuesta mucho, así que decidí elegir los bikinis porque requieren poca tela, son más ligeros y más baratos de enviar", explica. "También me encanta el verano y todo lo tropical, así que pensé, ¡qué mejor manera de expresar mi creatividad y mi amor por el verano que en traje de baño!"

"Empecé a investigar y a dibujar diseños en mi estudio. La etapa inicial de investigación y desarrollo de mis primeros diseños comenzó en mi casa, literalmente con solo unas pocas cajas", recuerda.

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Gavia ideó el concepto de Pinkcolada mientras asistía a un programa de medicina podológica en la Universidad La Trobe de Melbourne (Australia). Para sacar adelante el proyecto mientras lo compatibilizaba con sus asignaturas, trabajaba en sus diseños todos los días después de llegar a casa de la universidad: "Investigué mucho con solo buscar en Google Images y mirar fotos para inspirarme en los diseños y me enteré de qué tipo de bikinis había ya en el mercado. Descubrí un nicho en los diseños que estaban [disponibles] y me di cuenta de que no había muchos bikinis divertidos y llamativos por ahí". 

Ana Gavia.
Ana Gavia.
Cortesía de Ana Gavia.

Poco después, Gavia amplió sus esfuerzos y se lanzó a la investigación de distribuidores. "Muchos dijeron no a un pedido pequeño como el mío hasta que, finalmente, encontré uno que aceptó", señala. Una vez que recibió su primer lote de trajes de baño, su siguiente paso fue tomar fotos muy básicas de ellos en su estudio: mostró 3 en una página web muy simple que construyó. 

"Tenía muy pocos conocimientos de marketing en ese momento, y decidí atenerme a un plan básico de publicar los trajes de baño en Instagram y Facebook", dijo. Unos días más tarde, recibió su primer pedido. Pinkcolda estaba en marcha. 

Al principio, Gavia lo hacía todo manualmente, lo que generó ineficiencias. "No tenía idea de cómo optimizar los procesos", dijo. "No sabía nada de negocios ni cómo gestionarlos". Recuerda que imprimía etiquetas de envío, cortaba cada una y pegaba cada borde 4 veces, una por una, para cada paquete. "No sabía lo que era una impresora de etiquetas y tampoco podía permitirme una en ese momento", dijo.  

Puede que se retrasara por los procesos, pero no se desanimó.

"Una vez que se vendió mi primer lote de trajes de baño, reinvertí mis ganancias y compré un pedido más grande. Cuando se agotaron, repetí y mi negocio comenzó a crecer", asegura. "Pedí más trajes de baño y mejoré mi web". Gavia también priorizó la investigación sobre la demanda de sus productos: "Ffue una especie de sentido común para mí, pero ahora me doy cuenta de que muchos propietarios de empresas no preguntan a sus clientes lo que quieren antes de poner en marcha un negocio".

Gavia afirma que, desde el principio, ha canalizado la mayor parte del dinero que el negocio genera hacia el marketing, la publicidad y la producción y el diseño. Instagram es actualmente la plataforma más fuerte y atractiva de Pinkcolada para estrechar la relación con los clientes. 

La estudiante se convierte en la empresaria

Como estudiante de posgrado, vivía fuera del campus, lo que le daba tiempo para centrarse en su nueva empresa desde casa. 

"Solo tenía que estar en la universidad para las lecciones clínicas y la mayoría de las conferencias se grababan y eran online", apunta. "Trabajé muchas horas [desde casa] después y antes de la universidad para gestionar y hacer crecer Pinkcolada". 

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Aunque el estudio de su apartamento fue su lugar de partida inicial para llevar a cabo todas sus operaciones comerciales y clasificar y preparar los pedidos para el envío, pronto se le quedó pequeño. Así que, al estilo de Apple y Amazon, trasladó las operaciones a su garaje. Cuando los pedidos de Pinkcolada superaron la capacidad de su garaje, Gavia se trasladó a un almacén, desde el que opera hoy en día. 

En estas primeras etapas, Gavia fue una solopreneur, una emprendedora en solitario, en el sentido más verdadero de la palabra. Nadie la ayudó a lanzar su compañía y, aunque todavía era una estudiante matriculada, se guardó la noticia de la puesta en marcha del proyecto: "No pensé en nada grande en ese momento y no anticipé su rápido crecimiento, así que nadie lo sabía".

Pinkcolada tiene más de 100.000 seguidores en Instagram.
Pinkcolada tiene más de 100.000 seguidores en Instagram.
Cortesía de Instagram.

Incluso después de que Gavia ampliara sus horas y extendiera el trabajo en Pinkcolada a los fines de semana y las noches, pronto llegó a un punto "en el que obviamente no era sostenible". Tuvo que decidir entre continuar con sus estudios o seguir con su proyecto a tiempo completo. El emprendimiento ganó la partida.

"Fue una decisión difícil de tomar porque, si Pinkcolada fracasaba, era temporal o no funcionaba, ya había estudiado para mi esperada carrera durante unos largos y duros 5 años, así que fue difícil dejarlo ir y arriesgarlo todo". 

Y agrega: "Me recordé a mí misma que todavía era joven y, si alguna vez iba a arriesgarme en mi vida para intentar algo así, el mejor momento era aquel. Pensé que no salía adelante, podía volver a la universidad". Las deudas estudiantiles de Gavia figuran en HECS, un programa de pago de préstamos del Dobierno australiano en el que su deuda se deduce de sus ingresos a lo largo del tiempo.

A pesar de su decisión, Gavia mantiene una puerta abierta a la posibilidad de aplicar las habilidades que ha adquirido a algo relacionado con la medicina. Es licenciada en biotecnología médica y nutrición.

"Me encanta la ciencia y me encantaría volver e investigar sobre el cáncer en mi campo", señala.

Aprender a hacer sacrificios y adoptar un enfoque metódico 

Cuando se le pregunta cómo se las arregló para protagonizar una puesta en marcha tan exitosa tan rápido, Gavia apunta primero su dedicación. 

"Sacrifiqué todo en mi vida: relaciones, amistades, vida social, fiestas, mis estudios y mi sueño", dice. "Trabajé 120 horas semanales durante un largo período de tiempo, 7 días a la semana, y dormí en mi oficina porque era tiempo ineficiente ir a casa porque perdería una hora de tiempo de trabajo". 

Este tipo de desequilibrio entre el trabajo y la vida privada "no es algo que recomiende a nadie", señalando que dirigió el negocio por su cuenta hasta principios de este año. Ahora tiene 3 miembros del equipo en el almacén de Pinkcolada y 3 trabajando a distancia.

La segunda cosa que Gavia señala fue la adopción de un enfoque metódico en su negocio.

"Probé lo que funcionaba y lo que no", asegura. "Luego tomé mis decisiones en base a los resultados. Y seguí haciéndolo. Aprendo, pruebo, evalúo los resultados, luego sigo probando otras variables y reiterando hasta que se refina y se acerca lo máximo posible a la perfección".

Basándose en su propia experiencia, Gavia sugiere que las personas de 20 años que aspiran a seguir un camino similar deberían primero averiguar cuáles son sus objetivos y prioridades a largo plazo y qué sacrificios están dispuestos a hacer.

"El emprendimiento es un viaje muy difícil de abordar es un término que se usa muy a la ligera en toda mi generación, en particular con las redes sociales que glamourizan el emprendimiento", incide. "Mucha gente piensa que empezar un negocio les va a dar la flexibilidad de trabajar con su propio horario y tener un estilo de vida lleno de oportunidades y de equilibrio entre el trabajo y la vida privada. ¡Cualquiera que haya dirigido una verdadera startup sabe que esto está lejos de la realidad!"

Gavia da el siguiente consejo: "Tienes que estar preparado para los sacrificios, estar completamente enfocado en tu visión y desequilibrado en todos los sentidos durante un período de tu vida para salir adelante y alcanzar el éxito. Nunca recomendaría a nadie que se embarque en ese tipo de estilo de vida, porque la realidad es que no es para todos. Es duro y te empuja como persona en formas que nunca hubieras pensado que fuera posible".  

La pasión es una necesidad para un empresario, pero no siempre es suficiente

Aunque sería fácil concluir de la historia de Gavia que el comercio electrónico es el camino a seguir si se quiere alcanzar el éxito financiero, ella cree que es mejor tomar un camino que te apasione de verdad, en lugar de tratar de elegir un campo lucrativo. 

"Si haces algo con la intención de ganar mucho dinero y esa es tu motivación, entonces te vas a quemar rápidamente", comenta Gavia. "Necesitas tener pasión para poder mantener tu motivación a largo plazo y tener éxito". 

Aunque Pinkcolada comenzó como una pequeña empresa, Gavia hace hincapié en que "nunca anticipó que fuera un negocio de un millón de dólares", señalando que los trajes de baño y la moda en general es un nicho muy competitivo.

"La pasión por sí sola no es suficiente", resume. "Se trata de encontrar una manera de aplicar tu pasión en los negocios para poder vivir de ella. Sigue tu pasión, junta las piezas, crea la demanda y el dinero llegará".

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