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Cómo puede la ciencia de los datos ayudar a los inversores a tomar decisiones más acertadas en tiempos de coronavirus, según el responsable de analítica de Schroders

Microsoft Data Center
Robert Scoble/Flickr

  • La digitalización va ganando terreno a medida que avanza el tiempo. Así se ha podido evidenciar a raíz de la crisis del COVID-19, que ha hecho que los datos de la vida cotidiana sean más importantes que nunca.
  • Según explica en un informe escrito por Mark Ainsworth, responsable de Data Insights de Schroders, al que ha accedido en exclusiva Business Insider España, la ciencia de los datos ha sido “una parte determinante del conjunto de herramientas que utilizan los gestores de Schroders” desde que nació su unidad de datos, Data Insights Unit (DIU), permitiéndoles tomar “mejores decisiones de inversión”.
  • Un ejemplo de ello sería la aplicación de Google Maps o su equivalente en China (de Tencent), que pueden ofrecer una imagen en tiempo real de “cómo el comportamiento de una población está cambiando en respuesta a los cierres”, señala Ainsworth. 
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La digitalización va ganando terreno a medida que avanza el tiempo. Así se ha podido evidenciar a raíz de la crisis del COVID-19, que ha hecho que los datos de la vida cotidiana sean más importantes que nunca.

¿Cómo pueden estos datos cotidianos ayudar a los inversores?

Según explica en un informe escrito por Mark Ainsworth, responsable de Data Insights de Schroders, al que ha accedido en exclusiva Business Insider España, la ciencia de los datos ha sido “una parte determinante del conjunto de herramientas que utilizan los gestores de Schroders” desde que nació su unidad de datos, Data Insights Unit (DIU), permitiéndoles tomar “mejores decisiones de inversión”.

En este sentido, los llamados "datos alternativos" son aquellos que, generalmente, no forman parte de las herramientas de un inversor fundamental, como los datos de mercado o los informes de las empresas. Estos pueden ser muy útiles, pero a menudo existen en un formato demasiado grande para acceder a ellos mediante métodos habituales como Excel, o son “desordenados y no estructurados”, expone el experto.

El uso de aplicaciones o sitios web sería un ejemplo de ello. El equipo de la gestora tiene la capacidad de ver lo popular que es “cualquier aplicación o sitio web en el mundo”, asegura Ainsworth. Esto da una idea del tipo de información que la propia empresa tendrá sobre “cómo va su negocio”, añade. 

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El beneficio de los datos alternativos

A lo largo de los años, esto se ha utilizado cientos y cientos de veces en el análisis de inversiones y la crisis del COVID-19 presenta una situación en la que, de repente, “encontramos un uso diferente para ese tipo de datos”, analiza el responsable de Data Insights.

Un ejemplo de ello sería la aplicación de Google Maps o su equivalente en China (de Tencent), que pueden ofrecer una imagen en tiempo real de “cómo el comportamiento de una población está cambiando en respuesta a los cierres”, señala Ainsworth. 

La gente tiende a usar aplicaciones de mapas cuando está fuera viajando en el coche o a pie. Los datos dicen cuánto ha cambiado el comportamiento de la gente como resultado de los cierres, pero también “cómo empezó a volver a la normalidad cuando se empezaron a levantar las restricciones hacia finales de marzo”, relata el experto.

De esta manera, la caída total del uso de aplicaciones de mapas en China fue de más del 35% y ahora su uso está volviendo a la normalidad, pero muy lentamente. Se ha visto que no se ha recuperado su uso de forma instantánea sino más bien de una de forma suave.

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Otro ejemplo de datos alternativos son los sitios web. Cualquier portal en el mundo puede ser una fuente de datos, pero esta información puede ser compleja de mostrar e interpretar, tal y como indica el experto de Schroders.

Si se toma a Pekín y Wuhan como ejemplos, en marzo en la capital China hubo pocos casos de contagio del virus y la gente se comportaba con bastante normalidad. Los medidores de la gestora fueron capaces de señalar que la actividad había vuelto más o menos a la normalidad en la hora punta de la mañana. No obstante, durante el mediodía y los fines de semana, las calles de la ciudad no estaban congestionadas. No había atascos de tráfico y esa situación era muy diferente de los tiempos normales. 

Wuhan estaba totalmente confinado, por lo que los movimientos de tráfico estaban muy por debajo de los niveles normales. Pero se podía ver que la situación en Pekín también la actividad era muy reducida. 

También pudieron utilizar los datos sobre la propagación del virus para ver qué países están empezando a controlarlo. Gracias a ello, se pueden sacar conclusiones sobre lo que “realmente está sucediendo y las probables medidas que los gobiernos tomarán, es decir, la flexibilización de los cierres o la introducción de medidas más estrictas. Las decisiones que los gobiernos toman obviamente afectan a los mercados financieros y a la forma en que las empresas operan”, lo cual anticipa posibles comportamientos económicos y bursátiles.

Este trabajo de indagar en los detalles de la prueba e interpretar los hallazgos significa que se podría dar una importante “orientación a nuestros gestores, aconsejándoles que ignoren este estudio en particular y que sean muy cautelosos con otros similares”, detalla Ainsworth. 

Aquí es donde su experiencia en el manejo de grandes conjuntos de datos y la detección de cualquier problema con ellos puede ser “realmente crucial”, afirma. Por tanto, siguen observando los datos y los destilan en sus juicios generales sobre el virus: qué es lo que hace que se extienda más rápido o más despacio; qué es lo que lo hace más o menos peligroso, etc. De ahí a que sus gestores pueden entonces usar estos juicios para “tomar decisiones de inversión más afinadas”, concluye.

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