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Cómo puedes saber si eres autónomo económicamente dependiente

Autónomos dependientes TRADE Quienes son
Annie Spratt / Unsplash
  • El TRADE debe recibir de un solo cliente, como mínimo, el 75% de sus ingresos por rendimientos del trabajo y de actividades económicas o profesionales.
  • Mantiene cierta independencia —puede rechazar encargos u horarios, por ejemplo— y, al tiempo, tiene derecho a 18 días de vacaciones al año e indemnización por despido injustificado.
  • Los económicamente dependientes no deben confundirse con los falsos autónomos, una figura ilegal que supone un fraude a Hacienda y a la Seguridad Social.

Distinguir entre funcionarios, asalariados y autónomos resulta sencillo: son de forma respectiva empleados públicos, trabajadores contratados por empresas (la fórmula más habitual) y profesionales que se lo montan por su cuenta, sea desarrollando una labor por sí mismos o creando un negocio.

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El asunto se diversifica más si se sube un peldaño. Así, dentro de cada uno de los tres grandes grupos que forman el mercado laboral, existen diferencias y particularidades. También en el último de los tres citados, en el caso de los empleados por cuenta propia. Puede haber autónomos simples, colegiados o no, que sean empresarios con personal a su cargo o que carezcan del mismo, agrícolas, colaboradores (por ser familiares hasta el segundo grado del trabajador por cuenta propia principal) o incluidos en el régimen especial para deportistas y artistas, entre otros supuestos.

En ese sentido, aquí puedes descubrir el modelo que mejor encaja para ti como emprendedor: autónomo o empresa.

Los autónomos económicamente dependientes

A ellos hay que añadir a los autónomos económicamente dependientes, también conocidos por el acrónimo Trade. Son aquellos que realizan una actividad económica o profesional con carácter lucrativo y de manera habitual, directa y predominante para una persona física o jurídica, es decir, el cliente.

La denominación de este tipo de empleado por cuenta propia se debe precisamente a que depende desde un punto de vista económico de aquél por percibir, como mínimo, el 75% de sus ingresos por rendimientos del trabajo y de actividades económicas o profesionales.

Además de recibir las tres cuartas partes de sus ganancias laborales de un mismo sujeto —la exigencia básica y que da carta de naturaleza a la figura del Trade— , el autónomo económicamente dependiente debe encajar en los siguientes parámetros:

  • Dado lo elevado del porcentaje citado —el 75%—, como es obvio, sólo puede haber un cliente preeminente por trabajador.
  • El autónomo económicamente dependiente debe firmar un contrato ad hoc con el empresario, que refleje la especial relación comercial que mantienen y que debe ser entregado en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), el antiguo Instituto Nacional de Empleo (INEM). En la práctica, el trabajador bajo este paraguas se sitúa a medio camino entre los asalariados y los otros empleados por cuenta propia: menos cubierto socialmente que los primeros pero más que los segundos.
  • El Trade debe ejecutar su actividad de manera diferenciada respecto a los trabajadores que presten servicios bajo cualquier modalidad de contratación laboral por cuenta del cliente.
  • Este tipo de autónomo —descubre cuál de ellos se adapta mejor a tu perfil, aunque especial, sigue teniendo esa condición, así que debe disponer de la infraestructura productiva y de los materiales propios que sean necesarios para el ejercicio de su actividad en forma independiente de su cliente.
  • El autónomo económicamente dependiente debe tener recorrido para desarrollar su actividad con criterios organizativos propios. O lo que es lo mismo, sin que pueda ser obligado a ir a la oficina cada día en un horario de trabajo fijo ni tener una organización de trabajo impuesta. Lo cual no quita para que el empresario pueda trasladarle cuantas indicaciones técnicas considere y que existan ciertas fechas de entrega o de finalización de la tarea.
  • De la misma manera, el Trade debe tener margen para rechazar encargos, no siendo obligatorio aceptarlos todos sin discusión.
  • Las obligaciones con Hacienda y la Seguridad Social son las mismas que para el resto de autónomos: aquí puedes descubrirla cotización de los autónomos en 2019.
  • La contraprestación económica se recibe en función del resultado de la actividad realizada, en los términos acordados con el cliente y asumiendo el riesgo de modificación o de rechazo del encargo en el mismo modo que el resto de los autónomos.
  • Finalmente, el Trade debe carecer de personal a cargo por cuenta ajena o propia ni puede subcontratar parte o toda la actividad del cliente principal de otros terceros, existiendo la opción de contratar a un solo trabajador cuando se cumplan la siguientes excepciones recogidas en la Ley 31/2015, de 9 de septiembre:
    1. Supuestos de riesgo durante el embarazo y la lactancia natural de un menor de nueve meses.
    2. Periodos de descanso por maternidad, paternidad, adopción o acogimiento, preadoptivo o permanente.
    3. Por cuidado de menores de 7 años que tenga el Trade a su cargo.
    4. Por tener a su cargo un familiar, por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive, en situación de dependencia debidamente acreditada.
    5. Por tener a su cargo un familiar, por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive, con una discapacidad igual o superior al 33% (también legalmente documentada).

Ventajas de los autónomos económicamente dependientes

Trabajando con ordenador
Getty Images

Como puede apreciarse, el Trade es una figura que se halla a medio camino entre el asalariado y el autónomo propiamente dicho. Ese particular estatus le proporciona los siguientes beneficios:

  • Un contrato —ya mencionado— en el que conste esa especial relación comercial con el cliente y que será la piedra angular de ciertas ventajas:
    1. Derecho a un mínimo de 18 jornadas de vacaciones por año.
    2. Derecho a una indemnización si el empresario cancela el contrato de manera injustificada.
    3. Aunque ya se han enumerado, en relación a los trabajadores por cuenta ajena, el autónomo económicamente dependiente puede rechazar proyectos, organizarse las tareas como prefiera (aunque deba cumplir unas fechas de entrega) y, en gran medida, trabajar 'a su aire'.
  • Firmar acuerdos de interés profesional es también un punto a favor del Trade.
  • Lograr estabilidad en los ingresos, al tratarse de una sola fuente de los mismos y que, en general, tengan una cuantía considerable, puesto que el empresario que contrata a un autónomo económicamente dependiente suele tener en mente ofrecerle un número considerable de encargos.

Los falsos autónomos

El sistema de autónomos económicamente dependientes se sigue aprovechando para llevar a cabo determinados fraudes laborales. El ejemplo más habitual es el de aquella empresa que contrata a una persona nominalmente como Trade, pero que, en la práctica, hace las mismas funciones que un asalariado sin que tenga la independencia explicada líneas arriba. De esa manera, la compañía se ahorra la cotización a la Seguridad Social del empleado, siendo éste el que debe abonarla como autónomo.

Además, el trabajador sale doblemente perjudicado, ya que, a pesar de actuar por cuenta ajena en el día a día, no disfruta de los beneficios sociales de esta modalidad.

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La Seguridad Social y Hacienda salen igualmente perjudicadas —como consecuencia, el conjunto de la sociedad— por la merma de ingresos que registran, así como las empresas que sí cumplen la legalidad vigente por la competencia desleal que sufren.

Dada la gravedad que supone esta práctica ilegal, la Inspección de Trabajo tiene a los falsos autónomos en el punto de mira: las multas a las compañías pueden ser de hasta 10.000 euros por empleado en situación irregular.

Aunque hay fuentes que estiman cifras más bajas, desde la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos, ATA, calculan que puede haber hasta 100.000 falsos autónomos entre los 3,2 millones de profesionales por cuenta propia que existen hoy en día en España.

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