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El nuevo Apple Watch incluye un sensor que mide la saturación de oxígeno en sangre, un dato gracias al que infectados de coronavirus pueden salvar la vida

Apple Watch Series 6.
Apple

  • El nuevo Apple Watch Series 6 mide los niveles de oxígeno en sangre, un indicador clave para detectar casos graves de COVID-19.
  • Los médicos confían cada vez más en pequeños dispositivos llamados oxímetros de pulso que hacen este mismo registro.
  • Saber cuándo los niveles de oxígeno en sangre son bajos puede ayudar a que un paciente llegue al hospital a tiempo para salvar su vida.
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El coronavirus puede ser discreto: sus pacientes pueden encontrarse bien un rato, y poco después comenzar a ahogarse. Y aunque algunas personas pueden encontrarse enfermas dos días después de ser infectados, los síntomas de COVID-19 pueden tardar en manifestarse hasta dos semanas.

Por este motivo, muchos médicos confían cada vez más en pequeños dispositivos médicos llamados oxímetros de pulso, capaces de medir los niveles de oxígeno en sangre de una persona.

Los registros de oxígeno en sangre pueden ayudar a detectar casos graves de COVID-19 incluso antes de que una persona desarrolle síntomas claros, como dificultad para respirar. También pueden ser una señal para que los pacientes acudan al hospital.

Ahora estos registros también los puede hacer el nuevo Apple Watch Series 6, que llega a las tiendas este viernes.

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Este reloj inteligente es mucho más caro que el precio por el que se pueden encontrar estos oxímetros de pulso en farmacias: desde 429 euros frente a aparatos de entre 20 y 30 euros. Los oxímetros tradicionales van enganchados a la yema del dedo del usuario, en lugar de a la muñeca. Pero llevar el aparato siempre encima tiene ventajas.

Un estudio de junio del Swedish Hospital de Chicago detectó que los oxímetros de pulso eran dispositivos fiables para detectar casos graves de COVID-19 entre los pacientes que monitorizaron sus niveles de oxígeno en sangre varias veces al día.

Este estudio involucró a 77 contagiados de coronavirus, muchos de los cuales habían sido derivados a casa tras pasar por urgencias. Se le pidió a los pacientes que registraran sus niveles de oxígeno en sangre por la mañana, por la tarde y por la noche durante toda la semana.

Si su saturación de oxígeno en sangre caía por debajo del 92%, los pacientes tendrían que volver a urgencias.

Los médicos consideran que un rango de entre el 95% y el 100% de oxígeno en sangre son niveles aceptables en pacientes sanos. Las caídas de oxígeno por debajo del 90% suponen una emergencia médica, según la Organización Mundial de la Salud.

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Menos de 20 pacientes del estudio de Chicago registraron valores de oxígeno en sangre inferiores al 92% cuando estaban en casa. La mayoría de ellos regresaron a urgencias y fueron hospitalizados. De los 58 pacientes que tuvieron la saturación por encima del 92%, menos del 20% tuvieron que regresar al centro hospitalario.

Este estudio implica que los niveles de oxígeno en sangre son un indicador fiable para detectar cuándo una persona necesita atención médica inmediata. Quizá sea un indicador más seguro que los síntomas físicos que se hayan registrado.

Los pacientes también indicaron sentirse más cómodos sin regresar a urgencias después de ver cómo sus niveles de oxígeno eran normales, lo que implica que estos registros pueden ayudar a evitar que pacientes enfermos se expongan innecesariamente en un hospital.

Los oxímetros de pulso pueden detectar la "hipoxia silenciosa"

Oxímetro de pulso.
Oxímetro de pulso. AFP/Getty/Josh Edelson

De los 16 pacientes que regresaron a urgencias con lecturas de oxígeno bajas, la mitad tuvieron síntomas y empeoraron. Esto podría ser una seña de la "hipoxia silenciosa", con la que muchas personas registran peligrosísimos niveles de oxígeno en sangre antes de tener problemas respiratorios.

"A medida que los niveles de oxígeno en pacientes COVID caen, el cerebro no empieza a reaccionar hasta que la métrica cae a valores ínfimos. En este punto, a un paciente le cuesta respirar", explica el médico Martin Tobin, profesor de Neumología y Cuidados Intensivos en el Loyola University Medical Center, según explicó al Medical News Today.

Los pacientes con hipoxia silenciosa pueden tratar de respirar hondo para tratar de suplir su falta de oxígeno. Esta actividad puede acabar inflamando y haciendo colapsar los diminutos sacos de aire en los pulmones. Por eso es tan importante tratar a pacientes tan pronto como sus niveles de oxígeno comienzan a desplomarse.

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El lapso de tiempo es breve, dado que muchos casos de coronavirus se convierten en críticos en cuestión de horas.

"Los oxímetros de pulso han ayudado a salvarle la vida a dos médicos de urgencias que conozco, alertándoles de que necesitaban tratamiento", explica Richard Levitan, también facultativo, en The New York Times. "Cuando se dieron cuenta de que sus niveles de oxígeno caían, acudieron al hospital y se recuperaron".

Todos los que acuden a un centro médico pronto tienen una mayor posibilidad de recibir tratamientos no invasivos como una máscara de oxígeno, en lugar de acabar intubado en un respirador. Esto también reduce las posibilidades de sufrir daños pulmonares.

Como cualquier otra tecnología, sin embargo, los oxímetros de pulso no son infalibles. Sus lecturas pueden fallar en personas que tengan ictericia, anemia o cualquier otro trastorno sanguíneo. Incluso unas manos temblorosas pueden dar una lectura errónea. Pero los médicos siguen recomendando estos instrumentos a sus pacientes: especialmente en lugares donde la capacidad hospitalaria es limitada.

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