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Asientos vacíos para garantizar la distancia social, controles de temperatura y test rápidos obligatorios: así se prepara el sector de los viajes para la 'nueva normalidad'

  • Las restricciones a los viajes en todo el mundo provocadas por la pandemia mundial del COVID-19 han llevado a la práctica paralización del turismo internacional.
  • Las fases de la desescalada contemplan una progresiva flexibilización de la movilidad pero, una vez que termine este periodo... ¿Cómo será viajar? 
  • Business Insider España intenta anticipar cómo podría serán los desplazamientos en avión, barco, tren, autobús y coche durante la nueva normalidad tras el desconfinamiento.
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Las restricciones a los viajes en todo el mundo provocadas por la pandemia mundial del COVID-19 han llevado a la práctica paralización del turismo internacional y también de los desplazamientos por trabajo.

Durante las fases de desconfinamiento que el Gobierno ha planteado, la movilidad empezará a flexibilizarse gradualmente. Pero, una vez termine este periodo... ¿Cómo será viajar? 

La respuesta rápida es que nadie lo sabe. Ni siquiera las empresas del sector.

La larga es que se espera que se mantengan algunas de las medidas impuestas ahora mismo, como la obligatoriedad de llevar mascarillas en el transporte público, hasta que, como mínimo, disminuyan considerablemente los contagios. Pero lo cierto es que las aerolíneas, las compañías de cruceros, de trenes y de autobuses están esperando a las instrucciones del Gobierno de cara a este periodo y aún no han recibido indicaciones.

Algunas, sin embargo, ya han tomado la delantera y han fijado ciertas restricciones que pueden ayudarnos a anticipar cómo podría ser viajar durante la nueva normalidad.

En el caso de las aerolíneas, Emirates ya ha realizado test rápidos a todos los pasajeros de uno de sus vuelos. Por el momento, solo es una prueba, pero muchas otras compañías se están planteando seguir sus pasos a gran escala, aunque aún es una incógnita si esto repercutirá en el precio de los billetes y cuánto lo haría.

Igualmente, se desconoce qué pasará con los pasajeros que den positivo y si, por ejemplo, se les devolverá el precio del billete o se les facilitarán bonos.

También se ha planteado la posibilidad de dejar vacías las filas centrales de los aviones para garantizar la distancia social a bordo.

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Es una medida que ya han adoptado aerolíneas como la estadounidense Delta, pero que ha sembrado una enorme polémica en el sector por el coste que supondría para las compañías aéreas, que tienen unos márgenes de beneficio pequeños por cada vuelo, por lo que no les saldría rentable volar con un tercio menos de la capacidad, ya que, según sus cifras, ganan unos 4 euros por cada billete de 350 euros.

A este respecto, el director general de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), Alexandre de Juniac, ha dicho que la distancia social obligatoria a bordo sería el fin de los vuelos baratos, a menos que los subvencionen los gobiernos.

De la misma manera lo ha dejado muy claro el CEO de Ryanair, Michael O'Leary, apuntando hace unos días que dejar una fila libre ni siquiera llevaría a que los pasajeros estuvieran distanciados dos metros, así que es "una idea idiota que tampoco consigue nada".

En cambio, Ryanair ha anunciado este martes que en julio impondrá la toma de temperatura de pasajeros y tripulantes y el uso obligatorio de mascarillas.

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Por su parte, las empresas de autobuses y de trenes aguardan a las indicaciones del Gobierno, según indica un portavoz de ALSA a Business Insider España

Por ahora, en los viajes en tren y autobús no se pueden utilizar más de la mitad de los asientos, pero es una incógnita cuál será el escenario tras la desescalada.

Si se generalizarán o no los test rápidos de coronavirus o las mediciones de temperatura dependerá de cómo avance el COVID-19 en el país y de lo que decida el Gobierno, pero es probable que estas empresas intenten minimizar los contagios dejando de repartir periódicos o reduciendo el contacto al entregar la comida a bordo, por ejemplo.

En cuanto al medio de transporte más habitual, que será el coche, es difícil prever si se mantendrán las restricciones impuestas ahora mismo, que exigen que solo viajen dos personas por fila y que se lleve mascarilla si viajan juntas personas que no conviven. Así lo han transmitido a este medio también desde la plataforma de viajes compartidos Blablacar.

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Por su parte, los cruceros están intentando salir a flote. Carnival está vendiendo pasajes a precios ultrabajos, unos 25 euros al día, y también se plantea reducir el número de pasajeros permitiendo que solo puedan reservarse los camarotes que dan al exterior o intercalando uno que se puede reservar con uno que no.

¿A dónde viajaremos?

No está claro si una vez superadas las distintas fases estarán permitidos los viajes de todo tipo. En ese sentido, los casos de tres países son paradigmáticos. Alemania sugirió hace unos días que sus ciudadanos podrían pasar sus vacaciones en el extranjero pronto, pero solo en países a los que se pueda llegar en coche.

Grecia ha apuntado en la misma dirección, insistiendo en que viajar por carretera es más seguro que volar.

Mientras, en China, los vuelos internacionales siguen siendo escasos y por eso sus ciudadanos viajan principalmente dentro de sus fronteras.

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