Mi gata y yo probamos las 5 salsas principales de McDonald's: elegimos 2 salsas que nos acompañarán para siempre (si es que McDonald's no las retira)

Salsas de McDonalds
  • Pruebo las 5 salsas actualmente disponibles en McDonald's: barbacoa, agridulce, buffalo, deluxe, fina. Elijo mis 2 preferidas.
  • Como invitada especial, utilizaré a una de mis gatas para descubrir si alguna de las salsas atrae a felinos.
  • Descubre más historias en Business Insider España.

Soy un hombre de salsas. Sí, lo sé. Sé que las salsas son una explosión de calorías, pero resulta que lo más sabroso es normalmente lo que más me hace engordar, y estoy dispuesto a pagar el precio. 

Además, comerte una ensalada, un plato de pasta o unas patatas fritas sin salsa debe ser lo más cercano a vivir sin alma. Si no acabas la comida con los dedos manchados y listos para ser rechupeteados, entonces siento decir que no has comido de verdad.

Pese a ser muy salsero (primera y última vez en este artículo que pienso utilizar este chiste), debo admitir que no he explorado demasiado las salsas que ofrecen las cadenas de restaurantes de comida rápida. Como McDonald's. Y esta ausencia de variedad es superrara en mí porque si puedo elegir, prefiero un McMenú con McNuggets que con hamburguesa. Es superior a mí: nací con un McNugget bajo un brazo y con un regalo de Happy Meal bajo el otro. 

Pero pese a que existen muchas salsas para acompañar el pollo rebozado, siempre acabo eligiendo la agridulce. Puede que porque así el sabor de los McNuggets me encaja con el gusto general que me da la vida. Puede que porque esta salsa tiene un colorinchi divertido. A saber.

Hoy no obstante me he despertado con ganas de explorar nuevos horizontes, con ganas de salir de mi zona de confort. ¿Me he apuntado a esa clase de submarinismo que lleva tiempo flotando en mis Favoritos de Google Chrome? No. ¿Voy a irme de voluntariado a algún país lejano? No. ¿Qué he hecho? Pedir comida del McDonald's a domicilio, ¡con las 5 salsas disponibles! 

Sí, es la opción más meh de las 3, pero estos son mis prioridades.

El plan es sencillo: usar cada una de las 5 salsas (barbacoa, agridulce, buffalo, deluxe, fina) como acompañamiento de un McNugget y escoger mis favoritas.

Salsas 2

No estaré solo en esta aventura. Utilizaré a una invitada especial (una de mis gatas) para descubrir si McDonald's ha creado sin saberlo alguna salsa capaz de atraer a los felinos. ¿Por qué el uso de animales para este artículo? Porque llevaba toda la mañana chinchando y de alguna forma debía vengarme.

¡Empecemos la cata de salsas!

Salsa 1: Barbacoa

Salsa 3

Abrir la tapita de la salsa barbacoa del McDonald's fue como abrir la puerta de casa y descubrir que quien llamaba al timbre era mi primer mejor amigo de la infancia.

La salsa barbacoa del McDonald's fue seguramente mi primer contacto con el mundo de las salsas. La primera vez que mi lengua tembló emocionada al descubrir que un sabor primario (como el del pollo) puede verse gratamente alterado y tomar direcciones radicalmente diferentes. Es por eso que si quieres conquistarme solo tienes que regalarme este tipo de salsa. Es un lifehack gratuito que ofrezco así por las buenas.

Hace más de una década que no la pruebo y admito sentir cierta expectación, como si aquel amigo lejano de la infancia abriera la boca para hablarme por primera vez en años. ¿Qué ocurrirá?

Salsa 4

Ocurre lo que tenía que ocurrir. ¿Qué pasa cuando dejas que el pasado irrumpa en tu presente? Que descubres, a tu pesar, que has cambiado, que ya no eres la persona de antes, y que las cosas que antaño te emocionaban ahora no lo hacen.

El sabor de la barbacoa es tan apagado como su color. Le falta dulzura. Le falta vidilla. Le falta un remate agrío. Es una presencia que simplemente está. Así que es fácil olvidarla. No solo no me entusiasma, sino que me entristece. Es una salsa demasiado estándar, muy poco atrevida, como para contentar a una lengua ya experimentada.

Es una amistad del pasado que cree que repitiendo las anécdotas desgastadas de hace 15 años logrará volver a conquistarte.

Así que empiezo la cata de una forma algo triste: cerrando la puerta de un viejo amigo que, ahora sí, estoy seguro de que no volverá a llamar al timbre.

Para no acabar con tristeza, decido averiguar si mi siamesa de 2,5 años tiene una opinión diferente sobre la salsa barbacoa del McDonald's.

Salsa 5

Por su bostezo, deduzco que no le maravilla.

Salsa 2: Agridulce

Salsa 6

Hubo una época en la que si hubiera sufrido un corte accidentado en el brazo, en lugar de sangre habría salido sangre agridulce del McDonald's. Estaba obsesionado. Hasta compuse un musical llamado Sonrisas y McNuggets. Incluso había ideado el reparto ideal. Hugh Jackman haría de salsa agridulce. Le mandé el guion, pero no he recibido noticias suyas. Se le habrá traspapelado. Seguro.

Eso no significa que esta miel otoñal no lo vaya a tener fácil pese a ser mi preferida.

Hace mínimo 18 meses que no me reencuentro con la salsa agridulce. Y gracias al confinamiento me he hecho amigo de muchos restaurantes asiáticos cercanos que llevan comida a domicilio. Y les deben sobrar salsa agridulce porque si pides lo mínimo (pan chino, por ejemplo) te llenan la nevera con 10.000 frasquitos de salsa. Mi paladar ha catado mucha variedad: ya no es el de antes.

Así que he probado, por así decirlo, "el siguiente nivel". ¿Qué ocurrirá cuando pruebe este McNugget?

Salsa 7

Ocurre que tardo, y no exagero, como 5 minutos en acabar un solo McNugget. Realizo bocaditos muy pequeños, mordisqueo con lentitud y de mientras cierro los ojos.

"Algo debe haber hecho McDonald's durante todo este tiempo sin probar esta salsa", pienso. "En su momento no tenía un sabor tan puro".

No sé si es consecuencia de llevar año y medio sin probar esta salsa o qué, pero esta dulce melancolía destilada está perfectamente a la altura de los acompañamientos de algunos restaurantes más tradicionales. Y lo mejor de todo es que cumple su papel: no protagoniza cada mordisquito, no; se introduce en el pollo y lo refuerza, le da un sabor de animal sabio que ha visto mucho, ha experimentado mucho, y quiere trasladar todo su conocimiento antes de desaparecer junto con la última hoja del árbol sobre el que se ha apoyado.

5 minutos después, abro los ojos. Estoy un ratito con la mirada perdida, intentando descubrir mi propósito. Casi cometo el error de untar un segundo McNugget en la salsa. Pero me detengo a tiempo. Hay una misión que terminar.

Voy corriendo a la morada de la gatita para ver si ella también quiere saborear una salsa agridulce más auténtica de lo que debería ser.

Salsa 8

Un olisqueo de unos segundos es lo único que se lleva la salsa. Bueno, quizás la siguiente despierta su interés.

Salsa 3: Buffalo

Salsa 9

Desconocía completamente de la existencia de esta salsa tan vivaracha. Tiene toda la pinta de ser temporal porque he visto que forma parte de la promoción veraniega de McDonald's: una serie de productos englobados bajo la etiqueta Taste of America. Uno de estos productos, la hamburguesa Cheesy Buffalo, incluye esta salsa, como su nombre indica.

Es la más sólida de todas las salsas: prueba de ello es la marca perenne del McNugget al hundirse en ella. ¿Qué ocurre cuando la pruebo?

Salsa 10

Me hundo en ella. Eso es lo que me ocurre. Que me hundo y no pienso hacer ningún esfuerzo por salir de ella.

Me había preparado para un gusto fuerte. Como el embiste de un búfalo, ¿verdad? El resultado es diferente. Primero es una subida lenta hacia el punto más elevado de una montaña rusa. Solo que lo que no aumenta es la tensión sino su dulzura, por cortesía de su primer ingrediente principal: la nata.

Cuando crees que estás a salvo, cuando confías en que eres tú el que domina esa nata, de repente viene un descenso que no controlas, que no esperas, que dura poco, pero deja marca en ti como el McNugget untado de arriba. Todo gracias a su segundo ingrediente principal: un huidizo pimiento rojo que solo aparece mencionado en la etiqueta del envase.

No esperaba recurrir a la comida siria, pero lo más parecido en sabor es la muhammara o crema de pimientos y nueces. Es una salsa genial para untar en pan de pita, y es de las que si queda un poquito en plato hay obligatoriamente que recogerla con el dedo.

En el caso del McNugget, la salsa buffalo se parece a la muhammara porque primero la dejas entrar gracias a su dulzura y luego te noquea con su rudeza. Como resultado, acrecienta el sabor fuerte del pollo.

Me ha encantado, soy el nuevo fan de este tipo de salsa y espero que no sea realmente de tirada limitada. De ser así tendré que comprar 1000 para futuras comidas.

¿Conseguirá la salsa despertar el lado más bravo de la gata Cleo?

Salsa 11

Qué va. Lo único que consigue es que me mire con cara de "Estás tentando hoy mucho a la suerte, humano".

Salsa 4: Deluxe

Salsa 12

Abro la salsa deluxe como quien abre sin saberlo la Caja de Pandora: primero contemplo su interior con expectación, pues es una de mis salsas predilectas porque soy fan de las patatas deluxe. Y no hay una sin la otra.

No es hasta que no unto el McNugget y contemplo el resultado que no me entran todos los males del mundo.

Salsa 13

He comentado al principio del artículo que soy un hombre de salsas. Eso implica una serie de reglas no escritas que fluyen por mi sangre. Una de estas reglas dictamina que a cada salsa le corresponde su condimento específico.

Dicho de otra forma, dentro de mi complejo mundo de valores, la salsa deluxe solo puede servir para acompañar las patatas deluxe. Romper con esa regla es lo más cercano para mí a cometer sacrilegio. 

Al darme cuenta de que he roto las reglas, que he osado untar un McNugget con una salsa en teoría no adecuada, me provoca una crisis existencial en medio del artículo. "¿Qué he hecho?", me recrimino.

'La caída del ser humano' (agosto de 2021).

3,5 crisis existenciales después, decido que si el mal ya está hecho, si me he convertido en el Pecador de las Salsas, es mejor que lo sea con todas las consecuencias y doy un bocado al McNugget.

"¿Tanto drama para esto?", pienso.

Esta combinación de salsa deluxe y McNugget tiene un problema: las odiosas comparaciones. El resultado se parece muchísimo al de la hamburguesa McPollo. Pero queda muy por debajo al sabor del sándwich. Eso se debe a que la salsa del McPollo prioriza más la mayonesa, y además el pollo se presenta ante el consumidor con su condimento ya untado; ha habido tiempo para que ambos ingredientes se combinen y creen un sabor más consolidado.

Eso no ocurre con esta cata. La salsa deluxe no es exactamente la del McPollo, y como no tiene tiempo de entrar en el plato principal, da la sensación de estar probando "la versión barata" de la riquisima hamburguesa original. Me decepciona tanto que la segunda mitad del McNugget la unto con la buffalo de antes.

Quizás esta decepción es mi castigo por haber cometido una falta.

Hasta la gata rechaza mi existencia, girándome la cara.

Salsa 15

Por ahora hay 2 salsas que me encantan y 2 que no. ¿Que ocurrirá con la última?

Salsa 5: La fina

Salsa 16

Admito que me da un poco de rabia que McDonald's haya roto el diseño harmónico de las salsas con una que parece la prima lejana del ketchup.

Debido a que también es creamy como la deluxe, antes de llevármela a la boca me espero encontrarme con una versión light de lo que acabo de probar. No van por ahí los tiros.

Salsa 17

No me encaja. No me encaja en absoluto. Ni para McNuggets ni para patatas ni para abrir los panes de una hamburguesa y añadir más salsa al combo.

El motivo es sencillo: no puedes llamar fina a una salsa donde la mostaza tiene más prioridad que el huevo. Es demasiado fuerte, más fuerte que la deluxe. Se aleja demasiado de lo que pensaba, prácticamente obliga a realizar untadas más pequeñas. Además, de todas las salsas es la única que comete el error de usurparle el protagonismo al pollo.

Es un final un tanto decepcionante después de 2 gratas sorpresas como la agridulce y la Buffalo.

De mientras, la gata hace lo mismo que cuando le compro un ratón de juguete: le hace más caso al continente que al contenido.

Salsa 20

Resultado: 2 salsas ganadoras

Salsa final

2 serán las salsas que me acompañarán para acabar de comerme los McNuggets que quedan: la melosa agridulce y la sorprendente Buffalo. Cierto es que hay más salsas descartadas que aprobadas, pero las 2 elegidas me han gustado tanto que admito que, al terminar, como aún quedaba algo de salsita en cada envase, he cogido un poco de pan de molde para acabarlas. Así de sabrosas son.

En cuanto a la invitada especial gatuna... ninguna de las salsas ha conseguido que salga de su guarida. Así que este es un mensaje para McDonald's, Burger King, Kentucky, Five Guys y la hamburguesería local al final de mi calle: la primera de vosotras que cree salsas o complementos para animales se forra.

Otros artículos interesantes:

7 salsas saludables para tus ensaladas de verano

Cuidado con mojar pan: estas son las salsas que más engordan

Los 8 productos que puedes comprar en McDonald´s cuando quieras comer más sano

Te recomendamos